miniaturadeimagen|Cubanos exiliados durante el Éxodo del Mariel. El golpe de Estado en Guatemala de 1954 inaugura en América Latina un periodo histórico donde el exilio político crece exponencialmente. No era una situación nueva ya que, durante los siglos y , la expulsión y destierro de individuos había sido una constante en América Latina, que se mantuvo durante el . Influyeron notablemente la Guerra Fría, el anticomunismo, la Revolución cubana, la Contención y la ejecución de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Asimismo, la injerencia de los Estados Unidos a través de la CIA y el FBI fue clave en el apoyo a dictaduras, además de la persecución y vigilancia de perseguidos políticos, miembros de partidos comunistas o de organizaciones guerrilleras. Por otro lado, conviene mencionar la persecución de los opositores a los regímenes socialistas instaurados en la región, el caso más relevante es el exilio cubano con más de un millón fuera de su país.
Los golpes de Estado, la violencia política y el terrorismo llevaron a miles, forzosa o voluntariamente, hacia el exilio al temer por sus vidas o las de sus familiares. En el caso de quienes participaron de partidos políticos o movimientos sociales, la salida estuvo acompañada por la continuidad de la militancia al exterior o por la derrota y la reflexión sobre la misma. La experiencia les puso en contacto con sociedades, culturas, prácticas y experiencias históricas que, en algunos casos, sirvieron como modelo o inspiración para organizar el derrocamiento de las dictaduras o restaurar la democracia en sus países de origen.
En la actualidad () se presentó el exilio más importante de la historia latinoamericana. Este proceso ocurrió en Venezuela, y es un caso especial, debido a que los que huyeron fueron los ciudadanos (más de 6.000.000), a raíz de la crisis humanitaria e institucional por parte de la Revolución bolivariana instalada en 1999 y actualmente dirigida por Nicolás Maduro líder del Partido Socialista Unido de Venezuela.
Antecedentes (siglos y )
El origen del exilio político se remonta al con la expulsión de los miembros de la orden de la Compañía de Jesús de los territorios de las coronas de Portugal, Francia y España. El motivo de esta política se debía a la gran influencia que tenían la orden dentro de las altas esferas de las monarquías, su rechazo a programas reformistas, la política regalista, el poder económico que tenían en ciertas provincias americanas y su hegemonía en instituciones educativas. La Guerra Guaranítica y el libelo Historia de Nicolás I rey de Paraguay fueron factores detonadores de la expulsión en Portugal a instancias de Sebastiao Jose Carvalho y Melho, Marqués de Pombal. A ello siguió la expulsión de la orden de Francia y luego de los dominios de la Pragmática Sanción de 1767. Producto de la expulsión, muchos miembros de la orden de origen americano debatieron los argumentos de filósofos ilustrados que demeritaban y condenaban las Indias.
Asimismo las guerras de independencia hispanoamericanas (1810-1830) derivaron en expulsiones de patriotas –como Simón Bolívar y Francisco de Miranda— y realistas. A lo largo del los procesos de construcción estatal y nacional generaron múltiples exilios a causa de guerras entre proyectos políticos opuestos (federalismo, centralismo, unitarismo, liberalismo y conservadurismo) y élites políticas (regionales y provincianas), así como rebeliones, dictaduras y caudillismo.
Un elemento central en los exilios latinoamericanos fue la oposición política de élites criollas, comerciantes, militares, intelectuales e individuos de los sectores populares. Las diversas experiencias que estos individuos tuvieron en el exterior les permitieron relacionarse con otros exilados, crear movimientos políticos o dejar la impronta de sus experiencias en la cultura de los países que les acogieron.
En el Cono Sur la participación en movimientos políticos opositores a los regímenes conservadores dio por resultado guerras y revoluciones que derivaron en la salida de varios intelectuales. Benjamín Vicuña Mackenna fue un destacado político e intelectual que tuvo que salir de Chile a causa de su participación en contra del régimen conservador. Asimismo el rechazo a la dictadura de Juan Manuel de Rosas en Argentina derivó en la salida de varios opositores de la llamada Generación del 37, como Juan Bautista Alberdi, que buscaron refugio en Montevideo, a la postre sitiada por Rosas. Por otra parte, la adscripción a los proyectos federales o unitarios lanzó al exilio en Chile a personajes tan opuestos como el intelectual Domingo Faustino Sarmiento y el caudillo Ángel Vicente Peñaloza «El Chacho».
En el Caribe, independentistas cubanos y puertorriqueños, como José Martí y Ramón Emeterio Betances, buscaban romper los lazos con España. En el exilio estos tomaron contacto y recibieron apoyo de élites comerciales y políticas ligadas al liberalismo de Centroamérica, México y Colombia. Un lugar privilegiado que estos exiliados tuvieron fue Estados Unidos, en donde destacaron como periodistas, como fue el caso de Martí. Producto de esas experiencias fue la creación de una herencia cultural e intelectual destacada, como los artículos periodísticos de Martí o bien la creación del Himno nacional de Guatemala de la pluma del poeta cubano José Joaquín Palma. Tal dinámica tuvo como consecuencia la creación de movimientos de independencia en Puerto Rico con el Grito de Lares en 1868, la Segunda República Dominicana y la guerra de Independencia cubana de 1895, en la que Martí perdió la vida.Luis Roniger "El exilio y su impacto en la reformulación de perspectivas identitarias, políticas e institucionales" en Revista de Ciencias Sociales, Vol III, núm 125., 2009, pp. 88-89.
En la medida que el liberalismo permitió la consolidación de los estados latinoamericanos por el influjo del liberalismo y la agroexportación, en la mayoría de países se instauraron regímenes políticos de corte autoritario y dictatorial. La oposición política a los mismos produjo importantes exilios, que en al exterior de sus países se organizaron en contra de los autócratas. El caso del mexicano Francisco I. Madero en Estados Unidos es paradigmático en ese sentido.
La condición humana
El exilio es una forma de marginación política institucionalizada en la historia de Latinoamérica. Dicha práctica ha sido recurrente para eliminar individuos o grupos de personas del medio social de un país o conjunto de países. En muchos casos ha producto de la oposición a un régimen determinado o por las políticas que estos han implementado. La experiencia del exilio permite recordar, idealizar o criticar el lugar de origen. Por otra parte el individuo crítica pera a la vez integra el lugar de recepción a sus parámetros culturales.
Es una vivencia personal y colectiva. Las experiencias son analizadas y entendidas transformando expectativas, ideas y paradigmas. La interrelación con individuos con intereses e ideologías similares transforma el capital cultural del individuo modificando su criterio y prejuicio. La dinámica colectiva contribuye, además, a reafirmar ideas o intercambiar experiencias, sobre todo con connacionales.Luis Roniger "El exilio y su impacto en la reformulación de perspectivas identitarias, políticas e institucionales" en Revista de Ciencias Sociales, Vol III, núm 125., 2009, pp. 89-97.
El tránsito facilita crear conexiones y alianzas con residentes del país de refugio creando lazos basados en la amistad, relaciones de pareja y hasta familiares. Es gracias a estas prácticas que se articulan redes transnacionales. La adscripción a una determinada logia, nacionalidad, proyecto político, ideología o movimiento permitieron armar redes con el fin de transformar los regímenes políticos que les expulsaron.Carlos Roniger, "Destierro y exilio en América Latina: Un campo de estudio transnacional e histórico en expansión" en: Pacarina del Sur Revista de Pensamiento crítico Latinoamericano
El asilo político
En términos de derecho internacional la figura del asilo político fue retomada por perseguidos políticos enviados al exilio para solicitar refugio en naciones vecinas o democráticas. El primer tratado al respecto se signó en La Habana, Cuba en el marco de la Sexta Conferencia Internacional Americana de 1928 en La Habana, Cuba A esta siguió la de Asilo Político (Montevideo, 1933), Asilo Territorial, Asilo Diplomático (Caracas, 1954).
Al suscitarse golpes de estado y persecución política el refugio en embajadas fue un recurso común. En estas situaciones el rol de los embajadores fue crucial para defender el derecho de asilo de los perseguidos. En el caso de Guatemala el régimen anticomunista fue un valladar difícil de sortear. En Chile, Argentina y Uruguay, el respeto a los reglamentos sobre asilados se respetó en general No obstante hubo atentados en algunas embajadas por paramilitares, en otras ocasiones los gobiernos introdujeron medidas de excepción. Erasmo Sáenz Carrete El exilio latinoamericano en Francia, México, Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa, Potrerillos Editores, 1995, pp. 64-69.
Las dictaduras militares de América del Sur
Desde 1954 Alfredo Stroessner se había erigido como dictador de Paraguay. Sin embargo el golpe de Estado en Brasil de 1964 inauguró una sucesión de dictaduras militares que se ciñeron a la doctrina de seguridad nacional. La intensificación de la tensión política y la adopción de “técnicas antisubversivas” aplicadas por el ejército francés en guerra de Indochina y guerra de Independencia de Argelia caracterizó los regímenes militares instaladaos en el Cono Sur. Entrevista a Marie Monique Robin por Jorge Halperin, para Radio NAciona, 29 de junio de 2005 web Asimismo es necesario señalar que estas dictaduras se coordinaron en la vigilancia, persecución, tortura y ejecución de opositores en el marco de la Operación Cóndor auspiciada por Estados Unidos, aun cuando tuvieron sus desavenencias entre sí.
Paraguay
El régimen de Alfredo Stroessner dictador desde 1954, ejerció una política represiva y anticomunista orientada a la eliminación de cualquier oposición política e insurgencia que duró cerca de 34 años. Fue simpatizante de la dictadura de Adolf Hitler y otras dictaduras como las de Augusto Pinochet y Anastasio Somoza Debayle y a quien concedió asilo político. Como otras dictaduras, su régimen aplicó mecanismos represivos como la tortura, el secuestro y el asesinato político.
Debido al carácter del régimen muchos opositores paraguayos se exiliaron. Estos individuos fueron vigilados por el gobierno aun en el exilio, al ser considerados como una amenaza. Para ejercer esta vigilancia la dictadura se valió de agentes, conocidos como pyragües, que les seguían y se coordinaban con los consulados.
La mayoría de exilados eran intelectuales o miembros del Partido Colorado y del Movimiento Popular Colorado (Mopoco) creado en 1959 en oposición al dictador. Estos último al ser expulsados en 1960 se refugiaron en Argentina donde una facción del movimiento creó la Asociación Nacional Republicana en el Exilio y la Resistencia (ANRER).Evelin Wellbach, "El Paraguay exiliado: Memorias de la Resistencia 1970-1989" en I Jornadas de trabajo: Exilios políticos del Cono Sur en el siglo XX, La Plata, 26,27 y 28 de septiembre de 2012. | web
Entre el 2 y 3 de febrero de 1989, el general Andrés Rodríguez encabezó un golpe de Estado que derrocó la dictadura y le posicionó como presidente hasta 1993. El golpe tuvo el apoyo de la Iglesia católica, la oposición al régimen y el gobierno de Estados Unidos. Al igual que sucedería en Centroamérica, era necesario sentar las bases de un régimen político abierto a fin de facilitar la políticas de libre mercado. Al caer la dictadura Julio César Frutos, en representación de la Junta de Gobierno declaró lo siguiente: