La Santa y Apostólica Iglesia Catedral Metropolitana Basílica de la Encarnación de Granada es un templo católico de la ciudad española de Granada, sede de la archidiócesis de la ciudad. El templo es una de las obras cumbres del Renacimiento español. Está dedicada al misterio de la Encarnación del Señor.

Historia miniaturadeimagen|566x566px|Planta general de la catedral de Granada en su ubicación Durante el Renacimiento, el Reino de Granada se destacó como un centro artístico singular, alejado del predominante estilo herreriano del resto de la península.

Con el reinado de Carlos I de España, se llevaron a cabo numerosas construcciones en la ciudad de Granada, dado el interés del monarca en convertir la urbe en un modelo de ciudad del . Así, la edificación de la Catedral de Granada fue contemporánea a la del palacio cristiano de la Alhambra, la Universidad y la Chancillería.

La historia de la Catedral comienza oficialmente el 21 de mayo de 1492, cuando se fundó en la Mezquita Real de la Alhambra y fue dedicada a Nuestra Señora de la Encarnación. Tras su traslado temporal a la iglesia de Santa María en el Realejo y a San Francisco Casa Grande, en 1502 se aprobó su ubicación definitiva.

El primer proyecto, encargado en 1506 a Enrique Egas, concibió un templo de estilo gótico, tomando como modelo las catedrales de Toledo y Sevilla. Este diseño tardogótico proponía una cabecera poligonal y cinco naves, aunque también se contempló un modelo de cabecera recta inspirado en la Catedral de Sevilla. Las obras comenzaron oficialmente con la colocación solemne de la primera piedra el 25 de marzo de 1523, bajo la dirección de Egas.

En 1528, Diego de Siloé asumió la dirección de las obras, introduciendo un nuevo proyecto inspirado en la arquitectura clásica romana, con influencias paleocristianas, marcando la transición al estilo renacentista. Siloé dirigió las obras desde 1528 hasta su muerte en 1563, centrando sus esfuerzos en la cabecera, incluyendo los cimientos, contrafuertes y la cúpula. Entre sus aportaciones destacaron las portadas exteriores del Ecce Homo (1531) y el primer cuerpo de la del Perdón (1536). Bajo su dirección, se inauguraron la capilla mayor y la girola en 1560.

Tras la muerte de Siloé, Juan de Maeda asumió la dirección desde 1563 hasta 1576. Maeda completó el primer cuerpo de la torre y la portada de acceso al museo catedralicio, continuando con el diseño renacentista original.

Ambrosio de Vico, maestro mayor desde 1582 hasta su muerte en 1623, avanzó en la torre de las campanas y en el segundo cuerpo de la portada del Perdón. Ambrosio también desarrolló otras estructuras que ampliaron la visión original de Siloé y Maeda. Más tarde, Miguel Guerrero, en el período de 1636 a 1649, cerró las bóvedas del crucero y del muro perimetral norte, además de finalizar la portada de San Jerónimo.

Alonso Cano revolucionó la arquitectura española en la segunda mitad del al ser nombrado maestro mayor en 1667. Cano diseñó la fachada principal con una triple arcada que contrastaba con el interior del templo. Aunque su tiempo fue breve debido a su muerte, su visión continuó siendo materializada por José Granados de la Barrera, quien completó el diseño hasta 1685.

El final del y principios del marcaron la culminación de la construcción de la Catedral. Melchor de Aguirre y Teodoro Ardemans supervisaron las últimas obras conjuntamente desde 1688 hasta 1692. Aguirre concluyó la fachada principal en 1692 y llevó a cabo la ejecución de seis bóvedas en los pies del templo en 1694, continuando al frente de la fábrica hasta 1697. En 1698, Francisco del CastilloNo debe confundirse con Francisco del Castillo el Mozo (1528-1586), arquitecto manierista. Francisco del Castillo fue maestro mayor de obras de la catedral de Granada entre 1688 y 1702, y discípulo de Melchor de Aguirre, con quien colaboró en varios proyectos, como la fachada de la iglesia de San Juan de Dios en Antequera y el diseño del retablo mayor de la Iglesia de San Lorenzo en Córdoba. En 1698, obtuvo el cargo de maestro mayor de la catedral en competencia con José Sánchez, que lo había solicitado el año anterior. Sin embargo, en 1702 fue encarcelado junto a Francisco Gutiérrez, maestro mayor de carpintería, debido a errores en la ejecución de las obras encomendadas. Tras pedir perdón y con la mediación de Martín de Ascargorta, fue liberado y se trasladó a Ronda para trabajar en la iglesia de la Encarnación, donde fue nuevamente encarcelado en 1707 por incumplimiento de contrato. Su trayectoria es poco conocida debido a la escasez de bibliografía sobre su vida y obra.(, J.A. (2017). «Melchor de Aguirre, cantero y arquitecto: corpus de portadas y retablo». Anales de Historia del Arte, 27, 139-167 y , Gabriel (12 de noviembre de 2023). «Los imprescindibles hombres de la madera en los siglos XVI y XVII: Los olvidados aserradores, carreteros y carpinteros que levantaron Granada». El independiente de Granada). asumió la responsabilidad de las obras, pero fue sustituido en 1702 debido a defectos en la ejecución de las bóvedas restantes. Fue reemplazado por Francisco Rodríguez Navajas y Francisco de Otero, quienes concluyeron las bóvedas interiores en 1704, momento en el que se dio por terminada la construcción de la Catedral.

El Sagrario, diseñado por Francisco Hurtado Izquierdo, quien renunció al estilo rococó para integrar la obra armoniosamente con el conjunto catedralicio, se construyó entre 1705 y 1759. La sacristía fue edificada en el , aunque su portada, diseñada y ejecutada por Diego de Siloé, ya estaba colocada en su lugar desde el . izquierda|miniaturadeimagen|Cúpula y arco toral izquierda|miniaturadeimagen|Bóvedas En los siglos posteriores, se realizaron modificaciones significativas, como el traslado del coro a la capilla mayor en 1926 y la recuperación de la comunicabilidad del altar mayor en 1992, devolviendo al templo la visión original de Siloé.

Arquitectura Como muchas otras catedrales de Andalucía, fue construida sobre la parte superior de la mezquita principal de la ciudad.

La Catedral de Granada, construida a lo largo de siglos por maestros de distintos estilos, fusiona elementos góticos, renacentistas y barrocos.

La construcción comenzó bajo la dirección de Enrique Egas. Cuando Diego de Siloé asumió el cargo de maestro mayor, reorientó el proyecto introduciendo una serie de innovaciones que hacen única a la catedral, como su planta compuesta, que combina una cabecera circular rodeada por una girola con un cuerpo basilical de cinco naves. La cabecera del templo, definida por su rotonda de 22,5 metros de diámetro, juega un papel fundamental en el diseño global del edificio. Junto con la altura de la cúpula, y la relación entre las distintas secciones, como la diferencia de altura entre el crucero principal y las naves laterales, contribuye a la organización y percepción del espacio

El templo tiene una longitud de 115,40 metros y una anchura de 65 metros. Su planta basilical consta de cinco naves separadas por pilares clásicos. La nave central alcanza una altura de 34,5 metros, mientras que las laterales llegan a 26,5 metros. Esta diferencia de altura no solo marca la jerarquía espacial del edificio, sino que también facilita la circulación y mejora la conexión visual con el altar mayor.

La capilla mayor, de planta circular, rompe con las tradiciones medievales. Su diseño, inspirado en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, y en elementos paleocristianos, promueve la centralidad del culto eucarístico y la unidad de la comunidad cristiana en torno al altar. Coronada por una cúpula semiesférica armada con diez nervaduras, que apoya sobre un cimborrio finalizado en 1557, esta cúpula está adornada con ventanas de medio punto. Las nervaduras dividen su superficie en diez paneles donde se repiten arcos de medio punto, nervaduras arqueadas y pétalos decorativos que rodean el óculo central, reflejando un simbolismo celestial.

La girola, que rodea el altar mayor, refuerza la idea de templo procesional, ofreciendo un recorrido que conecta a los fieles con el espacio sagrado. Está cubierta por siete bóvedas, cinco de ellas trazadas por Siloé, que combinan nervaduras paralelas, influencias de la arquitectura musulmana, el ideal romano y las molduras góticas. Las bóvedas de los túneles de acceso a la girola están decoradas con casetones, aportando mayor luminosidad y elegancia al conjunto. miniatura|Túneles abocinados de comunicación entre la capilla mayor y la girola, con sasetones en las bóvedas El crucero principal divide la planta en dos partes y actúa como un eje de acceso entre la Capilla Real y el templo, creando un camino simbólico entre el poder religioso y el político. Este crucero establece una relación visual y funcional entre el templo y la ciudad, conectando con el monasterio de San Jerónimo y otras instituciones religiosas cercanas. El crucero secundario, ubicado al sur, también tiene gran importancia en la disposición espacial, proporcionando acceso de luz al interior. Originalmente, se había proyectado una linterna-cúpula sobre esta intersección, pero fue destruida en el y sustituida por una bóveda nervada que modificó la experiencia espacial original, afectando la luminosidad y la atmósfera interior. Las bóvedas del crucero principal y las naves laterales presentan una combinación de nervaduras de tradición gótica y ornamentos renacentistas, lo que refuerza el carácter híbrido del templo. miniaturadeimagen|Pilares y bóvedas Los pilares de la catedral están diseñados con una base rectangular elevada, sobre la cual se erige un pilar cruciforme con acanaladuras en las semicolumnas. El fuste del pilar se corona con un capitel corintio, compuesto por tres niveles de hojas que ocupan cada uno un tercio de su altura. Sobre el capitel, se sitúa un entablamento completo formado por arquitrabe, friso y cornisa, seguido de un dado que prolonga la altura del pilar. Finalmente, el pilar culmina con una esbelta pilastra, de la cual arrancan los arcos y las nervaduras de las bóvedas. En total, son veinte los pilares corintios del templo, cuya altura equivale a nueve veces el diámetro de la columna. Este diseño resuelve las diferencias de altura entre el crucero principal y la nave central.

El color blanco predominante en los interiores, logrado con capas de pintura a la cal, que protegen la piedra, y yeso, que amortigua el blanco intenso de la cal, favorece una eficaz dispersión de la luz, creando una atmósfera serena y luminosa. El contraste de esta luz con la proporcionada por las vidrieras y ornamentación proyectada realzan el equilibrio y la belleza del espacio.

Entre los elementos más destacados se encuentra el arco toral, cuya construcción finalizó en 1552 y que conecta la capilla mayor con la nave central, sirviendo de soporte para la estructura y la circulación del espacio. Con una altura de 32,5 metros y una anchura de 12 metros, este arco presenta una elegante solución estructural, con un estrechamiento progresivo del intradós hacia la clave del arco, lo que armoniza con la curvatura interior de la capilla. También sobresalen las capillas absidales, de 1535, los robustos machones que soportan la estructura y la torre, aún inconclusa, que combina elementos de los estilos dórico, jónico y corintio. Esta amalgama marca una notable ruptura con los esquemas renacentistas originales y aporta al templo una complejidad visual que complementa su carácter híbrido.

Capillas y altares Capilla mayor