La Plaza Cultural La Santamaría, antigua Plaza de Toros La Santamaría de Bogotá, se encuentra ubicada en el sector de San Diego, en la zona oriental del Centro Internacional. Se encuentra ubicada en la localidad de Santa Fe, entre la calle 27 y el Planetario Distrital, en el Parque de la Independencia, y entre las Torres del Parque y la transversal Sexta. Cuenta con una capacidad de 14.500 espectadores, fue construida en 1931. Fue propuesta como Monumento Nacional de Colombia a través de la resolución 3 del 12 de marzo de 1982 y declarada como tal por el decreto 2390 del 26 de septiembre de 1984.Bienes de Interés Cultural
Historia A partir del llegaron las primeras manifestaciones del juego de toros a Bogotá (en aquella época conocida con el nombre de Santa Fe). Las corridas eran espectáculos que se presentaban en eventos especiales como un cambio de monarca o de virrey o la llegada de un nuevo presidente de la Real Audiencia.
Durante el reinado de Carlos III las corridas de toros fueron prohibidas en España y todos sus dominios. No obstante el virrey de la Nueva Granada Pedro Messía de la Cerda organizó corridas en la ciudad en 1761.Escovar, Alberto; Mariño, Margarita; Peña Iguavita, César (2004), pp.210-211 Estas se llevaron a cabo en una estancia conocida como "El aserrío de Fucha".
Después de la Independencia de Colombia la tradición taurina se conservó, organizando las corridas de toros en las plazas públicas de la ciudad como la Plaza Mayor y San Victorino para celebrar diversos eventos como las fiestas patrias. thumb|300px|Fachada de la plaza, diseñada por el arquitecto español Santiago Esteban de la Mora. La primera plaza de toros de Bogotá fue construida en 1890 por el italiano Pietro Cantini en un sitio conocido como La Bomba (actualmente Calle 10.ª con Carrera 15). Esta se encontraba en la actual Plaza España y tenía tribunas de madera, por lo que también era conocida como Plaza de Maderas.
En 1904 se construye el primer Circo de toros de San Diego, ubicado frente al Parque Centenario, el cual fue destruido por los asistentes a la corrida del 20 de julio de 1911 después de la mala actuación de un torero llamado Valentín.
El 1 de julio de 1917 se inaugura el nuevo Circo de toros de San Diego, una construcción en madera con capacidad para 6.000 espectadores ubicada a 300 metros del lugar donde 14 años más tarde se levantaría la actual Plaza Cultural La Santamaría.Fundación Misión Colombia (1998). Historia de Bogotá, Tomo 10, pp.16 En su inauguración se presentó el matador español Manuel Mejías.
Al cabo de unos cinco años la afición a los toros comenzó a decaer y el circo de toros se comenzó a utilizar para espectáculos como el boxeo y las peleas de gallos. En vista de ello, los empresarios decidieron importar toros de casta españoles para la temporada de 1924, lo cual incentivó una gran acogida del público a la "fiesta taurina".
Desde 1928, los ingenieros Adonaí Martínez y Eduardo Lazcano iniciaron la construcción de la Plaza de Toros La Santamaría; la primera de cemento armado en la ciudad.Plaza de toros de Santamaría, testigo majestuoso de la casta criolla, Alcaldía Mayor de Bogotá, publicado el 06/08/2007. Su principal promotor fue el ganadero Ignacio Sanz de Santamaría, quien donó el terreno en donde fue construida la plaza de toros y en cuyo honor se le otorgó su nombre a este escenario. De esta manera, el día 8 de febrero de 1931 se inauguró la actual Plaza de toros La Santamaría, con la actuación de Manolo Martínez, Ángel Navas y Mariano Rodríguez, quienes lidiaron la ganadería de Mondoñedo. En la década de 1940 el arquitecto español Santiago de la Mora diseñó la fachada actual utilizando un estilo neomudéjar en ladrillo.
Los primeros años no fueron fáciles para la plaza de toros y ante el fracaso económico en las primeras temporadas, Sanz de Santamaría muere el 23 de diciembre de 1933.Léase la historia detrás de la Santamaría Sin embargo, la plaza no cierra sus puertas y poco a poco va creciendo la afición. El 19 de marzo de 1944 se presenta en su arena la célebre rejoneadora Conchita Cintrón.Fundación Misión Colombia (1998). Historia de Bogotá, Tomo 10, pp.25 En los años siguientes, figuras estelares como Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín también actuaron en la plaza, mejorando la difícil situación de sus comienzos.
En diciembre de 2022 la plaza, en pro de las actividades culturales y la prohibición nacional de las corridas de toros, cambia su nombre a Plaza Cultural La Santamaría y durante todo el mes se transformó en un centro que une a las 20 localidades en un mismo punto.
Arquitectura Mudéjar en la fachada de la Plaza
Arco de Herradura Los arcos de herradura presentes en la Plaza de Toros de Santa María son un elemento característico del estilo neomudéjar, una reinterpretación moderna de la arquitectura mudéjar desarrollada en España. Este tipo de arco, cuya curvatura se prolonga más allá del semicírculo, tiene origen en tradiciones islámicas o también en las visigodas y se distingue por su forma cerrada y su fuerte carga ornamental. En la plaza, estos arcos aparecen principalmente en la fachada exterior, organizando el espacio a través de una repetición rítmica que, junto con el uso del ladrillo rojo, genera patrones visuales que evocan una estética hispano-árabe. Más allá de su función estructural, estos elementos cumplen un papel decorativo fundamental y una identidad visual fácilmente reconocible.
Sin embargo, su presencia en Bogotá no responde a una tradición local, sino a una apropiación estética que remite a la herencia cultural española del tiempo colonial. Los arcos de herradura funcionan como dispositivos simbólicos que trasladan al contexto colombiano una imagen de tradición asociada a la tauromaquia y a lo “popular” dentro de una visión hispanizante. La adopción del estilo neomudéjar en la plaza revela cómo la arquitectura puede construir significados culturales, reforzando imaginarios ligados al pasado colonial y a prácticas como las corridas de toros, más que un simple recurso formal, estos arcos participan en la creación de una narrativa visual que conecta el espacio urbano bogotano con una historia y una estética importadas y reinterpretadas.miniaturadeimagen|367x367px|Vista de una torre de una de las entradas de la Plaza Cultural la Santamaría Almenas En arquitectura, las almenas son elementos que suelen tener forma de prisma y se alternan con espacios, estas se encuentran en la parte superior de murallas, castillos y torres, por lo que su función original era militar: servían como protección y resguardo para los defensores al tiempo que las áreas vacías les permitían disparar al enemigo. miniaturadeimagen|Vista de las almenas-Plaza Cultural la Santamaría-Bogotá, 2026 Las almenas de la Plaza Cultural la Santamaría corresponden al estilo neomudéjar, fueron elaboradas en ladrillo e incluidas como elementos decorativos, ya que no responden a ninguna necesidad defensiva. Estas coronan el perímetro superior de la plaza y están dispuestas de manera rítmica, intercaladas con espacios vacíos entre una y otra generando un patrón visual continuo. Este ritmo solo varía o se ve interrumpido de manera estratégica en la fachada, por las dos torres que se sitúan a los lados del cuerpo central en el que las almenas aparecen más juntas.
Las almenas como elemento arquitectónico también remiten a la herencia hispanoárabe adaptada al contexto de Bogotá durante la época de construcción de la plaza.
Alfiz En la Plaza Cultural Santamaría hay una variedad de elementos de ornamentación característicos del estilo neomudéjar, uno de estos es el alfiz que enmarca cada uno de los arcos de herradura en ladrillo que recorren la fachada de la edificación. Estos componentes arquitectónicos cumplen con una función decorativa los cuales están destinados a circunscribir las ventanas y algunas entradas de la plaza para en cierta forma organizar la apariencia de la fachada.
Los recuadros que enmarcan estos vanos son producto de las tradiciones españolas que reinterpretaron los elementos arquitectónicos mudéjares en épocas de colonia. Estos no solo delimitan visualmente el arco sino que también generan un contraste geométrico y una jerarquización espacial que responde al estilo musulmán en cuanto su manejo de la ornamentación. Dentro de los alfices, en sus enjutas, se ven elementos de lacería los cuales son figuras geométricas enlazadas en ladrillo que muestran rombos uno de los motivos decorativos islámicos más frecuentes.
Esta fachada no responde a la traiciones bogotanas de la época sino las concepciones de las elites locales y sobre todo a los gustos arquitectónicos españoles a mediados del que correspondía a la resignificación de los elementos hispano-árabes y sus valores simbólicos. miniaturadeimagen|Fotografía de Laceria (Ornamento) Plaza de toros Santamaria
Lacería La lacería en la Plaza de Toros Santamaría, alrededor de la edificación y sobre los arcos, en especial en el arco de herradura, forma parte de una arquitectura influenciada por el sur de España, que en su momento contaba con diversos saberes entre los españoles de la Reconquista y de la herencia árabe del Reino Nazari de Granada.
La lacería que se presenta en la plaza de toros funciona como un diseño decorativo de la edificación, ya que no responde a sus necesidades primarias u originales, las cuales se basaban en una arquitectura para el acercamiento a Dios o (tawhid). Mientras que lo que vemos en la Plaza de Toros Santamaría es un recurso decorativo que resalta una idea de buen gusto en las construcciones de los arquitectos sevillanos, alejándose de todo valor religioso. Con ello se marca una idea de transculturalidad; además, al entender las necesidades materiales de las colonias, se recurre a la utilización de materiales duraderos y abundantes, como el ladrillo, lo que da un sentido práctico a la decoración mediante la apropiación y adaptación de la lacería árabe.
En términos técnicos, la lacería es un conjunto de decoraciones y ornamentos geométricos que provienen de la arquitectura islámica.
Uso de ladrillo Una de las características más notables de la arquitectura mudéjar y neomudéjar, que se ve reflejada en la Plaza Cultural la Santamaría, es el uso de ladrillo como elemento predominante en la fachada externa del edificio. Aunque este no es el único elemento que identifica al sistema de trabajo mudéjar - teniendo en cuenta la relevancia del yeso, la madera y la cerámica -, en términos visuales, el ladrillo se ha convertido en una de las características más notables de estos sistemas arquitéctonicos. Lo anterior, teniendo en cuenta que la estética del arte mudéjar pasa por una valoración conjunta de la pieza como unidad, desde los materiales, pasando por las técnicas de trabajo y las técnicas, cuya conjunción forma una unidad. En esta plaza se logra observar que el ladrillo es un elemento articulador, tanto estructural, como visualmente.
Sin embargo, la Plaza la Santamaría no refleja un estilo mudéjar clásico, sino que se puede enmarcar en una apuesta neomudéjar, la cual surgió en la España de finales del , como parte de una búsqueda de identidad nacional, basada en las formas que podían encontrarse en el pasado peninsular. Dentro del neomudéjar, el ladrillo fue uno de los elementos claves que se trajeron del pasado mudéjar de la arquitectura española. Este estilo fue fundamental en la España de finales del , si se tiene en cuenta la cuestión identitaria se articuló, en términos arquitectónicos, con la tauromaquía. Es así como lo neomudéjar, entendido como una forma de dignificación del espacio público, caló ampliamente en el diseño y construcción de plazas de toros. La Plaza de Las Ventas en Madrid, y la Malagueta, en Málaga, son solo algunos de los ejemplos de la fuerza que adquirió el estilo neomudéjar en el diseño de este tipo de plazas.