Coco es una película de animación por ordenador producida por Pixar Animation Studios y distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures. Su argumento está basado en una idea de Lee Unkrich, quien también ejerció como director del proyecto, a la par que Adrián Molina como codirector, y contó con un elenco de voces casi completamente de origen latino destinado a los países de habla hispana, excepto en España, donde el elenco estuvo formado por Anthony Gonzalez, Gael García Bernal, Benjamin Bratt, Alanna Ubach, Renée Victor, Ana Ofelia Murguía y Edward James Olmos, entre otros. La trama gira en torno a Miguel, un chico de doce años que es transportado accidentalmente al mundo de los muertos, donde busca ayuda para encontrar a su tatarabuelo músico fallecido y así poder volver con su familia de entre los vivos y que esta quite la prohibición que impone a sus miembros sobre tocar música.
La celebración mexicana del Día de Muertos fue la principal inspiración a la hora de preparar el guion, cuyo trabajo fue obra de Molina y Matthew Aldrich, a partir de la historia sugerida por este par de trabajadores, así como de Unkrich y Jason Katz. La fase de animación comenzó en 2016 y, para llegar a tal paso, Unkrich y otros miembros de Pixar realizaron viajes a México a modo de investigación, especialmente a los estados de Guanajuato, Michoacán y Oaxaca. Allí, aparte de visitar varios de los lugares que más adelante se tomarían como referencia para diseñar los escenarios de la cinta, también estuvieron conviviendo con varias familias locales, con las que aprendieron sobre las tradiciones del país y tomaron sus rasgos físicos para el modelado de los personajes. Por su parte, la banda sonora fue obra de Michael Giacchino, quien ya había colaborado con otros largometrajes de la compañía. Asimismo, el coste de producción fue de 175 millones USD.
El lanzamiento del filme fue llevado a cabo el 20 de octubre de 2017 en el Festival Internacional de Cine de Morelia en México, y a la semana siguiente se exhibió en las principales salas de cine del país —una semana antes del Día de Muertos—, mientras que en Estados Unidos hubo que esperar hasta el 22 de noviembre de ese mismo año. La cinta fue elogiada por su animación, los actores de voz, la música, su historia emocional y el respeto hacia la cultura de México; tal es así que consiguió unos ingresos en taquilla por valor de más de 800 millones USD. Es más, el filme fue nominado a varios premios, entre los que ganó el par de Óscar a la mejor película de animación y a la mejor canción original, con el sencillo «Recuérdame».
Argumento Sinopsis La trama de Coco tiene lugar en el pueblo mexicano ficticio de Santa Cecilia, donde habita Miguel Rivera, un niño de doce años de edad que aspira a convertirse en músico al igual que su fallecido ídolo Ernesto de la Cruz, un popular músico. No obstante, sus anhelos se ven obstaculizados por la restricción impuesta por su familia hacia la música, específicamente desde que su tatarabuela, Imelda, supuso que su esposo le había abandonado en aras de la búsqueda de una carrera musical. Desde entonces sus padres y bisabuela, llamada Coco, se dedican a la producción y confección de calzado. A pesar de lo anterior, Miguel crea su propia guitarra y aprende a tocarla en secreto a partir de vídeos de su ídolo.
miniaturadeimagen|Personas disfrazadas como los personajes principales de Coco.
Mientras observa uno de los retratos del altar de muertos familiar, en el que se omite el rostro del esposo de Imelda, Miguel se da cuenta de que su tatarabuelo sostiene la guitarra de De la Cruz y deduce que posee un parentesco con él. Esto lo incita a inscribirse en un concurso local de música a celebrarse en el Día de Muertos, y en el que piensa participar con su guitarra. Sin embargo, su abuela Elena, en un acto de ira, destruye su instrumento musical por lo que, el día del certamen, el niño se escabulle en el mausoleo de De la Cruz con la intención de usar su icónica guitarra durante el evento. Tan pronto la sostiene y rasguea, es transportado a otra dimensión en la que es capaz de interactuar con los esqueletos parlantes de los difuntos reunidos en la plaza de Santa Cecilia, así como con un xoloitzcuintle callejero llamado Dante. Pronto se percata de que los difuntos anualmente emprenden un viaje desde la «tierra de los muertos» a la de los vivos, gracias a un puente mágico hecho de pétalos de la flor cempásuchil que sirve de cruce entre ambas dimensiones, para reunirse con sus seres queridos. Una vez que Miguel se encuentra con sus parientes fallecidos, incluida Imelda, se vuelve consciente de que los difuntos solo pueden cruzar a la tierra de los vivos si son recordados continuamente por sus familiares. Además, debe regresar a su dimensión antes del amanecer o en caso contrario habría de quedarse para siempre en la tierra de los muertos. Adicionalmente, para concretar esto último, se requiere la bendición de uno de sus familiares finados con ayuda del pétalo de una flor de cempásuchil. Aunque su tatarabuela le ofrece su bendición, Miguel la rechaza, ya que le condiciona a abandonar su aspiración musical, por lo que decide buscar en cambio la de De la Cruz.
En su trayecto conoce a Héctor, que le ofrece ayudarlo a reunirse con su ídolo a cambio de que se lleve consigo su retrato a la tierra de los vivos y se lo dé a su hija para que ella lo siga recordando, o de lo contrario él habría de desaparecer de la tierra de los muertos. Tras participar en un concurso de canto y ser perseguidos por Imelda y su alebrije, ambos se escabullen en la mansión del cantante. De la Cruz queda fascinado por el talento vocal de Miguel, pero antes de darle su bendición al niño, Héctor lo encara por viejas rencillas que se remontan a una fallida colaboración musical que condujo a que De la Cruz matara a este último para adjudicarse la autoría de las canciones originalmente compuestas por Héctor. Consciente del riesgo que supone la difusión pública de este suceso, De la Cruz cambia de parecer y ordena a sus guardaespaldas que aprisionen a Héctor y Miguel en un cenote. Poco después, este último se entera de que Héctor, y no De la Cruz, es su tatarabuelo y, por lo tanto, debe llevarle su foto a Coco para que pueda seguir recordando a su difunto padre.
Tras ser rescatados por Imelda y el resto de sus familiares con ayuda del alebrije, Miguel les da a conocer el verdadero desenlace trágico de Héctor, lo que lleva a que Imelda se reconcilie con él. Antes de regresar a la tierra de los vivos, Miguel se infiltra en un concierto de De la Cruz con tal de recuperar la foto de su tatarabuelo. Mientras todo esto ocurría, los crímenes de De la Cruz son revelados a la audiencia y este acaba siendo aplastado de manera accidental por un campanario de gran tamaño. A pesar de lo anterior, el esfuerzo de los protagonistas resulta infructuoso, ya que la fotografía de Héctor acaba perdiéndose en el fondo del lago y el niño debe de retornar a su dimensión ante el inminente amanecer. Como última esperanza, Miguel interpreta la canción «Recuérdame», compuesta originalmente por Héctor a Coco. Esto es suficiente para que su abuela vuelva a recordar a Héctor. Asimismo, los Rivera eliminan la antigua restricción familiar hacia la música. En las escenas finales, y transcurrido un año a partir de los anteriores sucesos, se aprecia a Miguel presentándole el altar familiar a su pequeña hermana, mientras que Héctor e Imelda emprenden su viaje con la recientemente fallecida Coco para hacer la visita anual a sus familiares en el Día de Muertos.
Temáticas La premisa central de Coco es el Día de Muertos, una de las principales tradiciones mexicanas caracterizada por «honrar a los difuntos con altares llenos de flores y sus indispensables fotografías correspondientes, con comida, bebida, disfraces y mucha música». El origen de esta celebración, realizada anualmente el 2 de noviembre, se remonta a las culturas maya, nahua, zapoteca y mixteca que habitaban el centro y el sur del país durante la época prehispánica, y poseía una relevancia «ceremonial y festiva», además de representar uno de los «núcleos centrales tanto de la identidad y la cosmovisión de cada grupo, como de su vida social comunitaria». Su alcance también se extiende a varias decenas de pueblos indígenas.
Uno de los conceptos explorados en la trama tiene que ver con el simbolismo asociado con la muerte, que «juega un papel preponderante en nuestra existencia por un lado como límite, fin, mientras que por el otro se convierte en frontera y umbral» y en la que la esperanza «cumple la función de superar la angustia a la finitud». A lo largo de la película se hace referencia a celebridades difuntas como Cantinflas, María Félix, El Santo, Jorge Negrete o Frida Kahlo y se abordan temáticas como la familia, los anhelos, la «búsqueda de fama y el éxito sin escrúpulos», la nostalgia que «se explica a sí misma repetidas ocasiones mediante su canción principal», el sentido del compromiso, la necesidad del perdón y la noción de que, a veces, «las cosas no son lo que aparentan». Molina, uno de los guionistas, argumentó que «mi esperanza es que cuando las familias vayan a ver este filme juntos, tengan una manera de comunicarse, y entiendan el valor de la palabra de generación en generación», mientras que la productora Anderson señaló que «Coco sigue la senda de otras películas de Pixar como Toy Story o Up, despertando el amor por los "viejos valores", la infancia o la familia». En opinión de Unkrich: «Queríamos hacer un homenaje a aquellos que vinieron antes que nosotros [...] tratamos de aprovechar algo universal con lo que todos podemos identificarnos, nuestra familia. Así enlazábamos tanto el pasado, el presente como el futuro [...] Jugamos con varias historias hasta que aterrizamos en esta, que está enraizada en el concepto de familia y en un personaje que trata de reconciliar su pasión y deseo, la música, con una familia que no cree en eso y activamente trata de mantenerle alejado de su pasión». En cuanto a su aprendizaje sobre la festividad mexicana, el cineasta agregó que había descubierto que «podemos fallecer varias veces [...] Cuando se nos para el corazón, cuando nos entierran y nadie nos puede ver y cuando no queda nadie en el mundo de los vivos que nos recuerde». A su vez, el actor Gael García Bernal opinó que la cinta representa la «reivindicación del valor que tienen los trabajadores latinos en Estados Unidos» especialmente los mexicanos, de manera que «es una forma de conectar a las personas, no de separarlas».
Algunos elementos característicos de esta tradición y que son abordados por el filme son la raza canina endémica xoloitzcuintle —cuyos especímenes eran considerados como «una guía hacia el Mictlán, el mundo de los muertos»—; los alebrijes —figuras artesanales que aluden a coloridas criaturas fantásticas—; el papel picado que tiene fines decorativos y muestra mensajes y figuras relacionadas con la festividad; y la flor de cempasúchil que suele colocarse en las ofrendas y altares para «marcar el camino que deben seguir los fallecidos desde el más allá». De igual forma se incluyen situaciones típicas del país como lo son el uso de la chancla a manera de reprimenda física contra los niños y las familias numerosas. Otras influencias son los boleros rancheros de las décadas de 1920 y 1930 y el son jarocho que sirvieron de inspiración para la composición de la banda sonora.
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