Antecedente inmediato

thumb|303 px|der|El general de división Maximilien Sébastien Foy (1775-1825)

El día anterior, el 22 de julio de 1812, en la batalla tan bien retratada en 1875 por la pluma de Benito Pérez Galdós, que españoles y franceses llaman "batalla de los Arapiles", que los ingleses denominan "Battle of Salamanca", y quienes la vivieron llamaron "batalla de Calvarrasa de Arriba", el ejército aliado al mando de Sir Arthur Wellesley, futuro I Duque de Wellington, había obtenido una victoria decisiva sobre el ejército francés dirigido por el mariscal Auguste Marmont. La división de Foy fue la única unidad francesa que no participó en la batalla y por lo tanto actuó como retaguardia de la retirada francesa para frenar a las fuerzas británicas de persecución y posibilitar un repliegue ordenado de la fuerza principal. Por el lado británico, la brigada de caballería pesada de von Bock (Legión Alemana del Rey) tampoco participó el 22 ya que se encontraba en Pelabravo, 20 kilómetros al sudeste de Salamanca cubriendo el flanco izquierdo del ejército aliado.

En la llamada batalla de García Hernández los dragones pesados alemanes al servicio de su Majestad Jorge III de Gran Bretaña y príncipe elector de Hanover, Alemania, lograron pasar a la historia de la caballería al romper tres cuadros enemigos y poner en un muy serio compromiso a su división de infantería, la que con apoyo de caballería debía proteger la retirada francesa.

La batalla Aclaración previa

Si bien la descripción de la batalla se basa en diversas fuentes, se ha tomado como fundamentales tres obras que describen desde la perspectiva de ambos bando el combate. Por un lado "History of the King's German Legion”, vol 2, de North Ludlow Beamisch escrita en 1837. Beamish tomó los relatos del teniente coronel von Uslar-Gleichen (hermano del muerto en el combate), del mayor Benedir von der Decken (también hermano de quien cayera herido de muerte en la batalla) y del mayor Hartwig von Witzendorff. Los tres –como capitanes en el 1º de Dragones Ligeros de la King's German Legion– fueron protagonistas y testigos directos del combate. Por el mismo bando se tomó el libro Briefe eines Rittmeisters des 1. schweren Dragoner Regiments von des Königs deutscher Legion aus Spanien 1812/13 (Cartas de un capitán del 1er Regimiento de Dragones Pesados de la Legión Alemana del Rey desde España en 1812/13) de Carl Hodenberg, quien fuera edecán del general Georg von Bock, comandante de la brigada. Finalmente para reflejar la versión francesa de los hechos se tomó la obra Histoire de la Guerre d'Independance de la Péninsule ibérique contre Napoléon 1er, (9na parte: mayo-agosto de 1812) La Bataille des Arapiles del historiador y médico francés, caballero de la Legión de Honor, Jean-Pierre Sarramon, escrita en 1978. Sarramon le dedicó más de 50 años de su vida, hasta su muerte, al estudio de la guerra napoleónica en España.

La retirada francesa tras su derrota en la batalla de Los Arapiles

Tras la victoria anglo-portuguesa de Los Arapiles el 22 de julio de 1812, el derrotado ejército francés se retiró del campo de batalla cubierto por la 1ra. división de infantería del general Maximilien Foy, la que prácticamente no estuvo involucrada de lleno en la batalla, habiendo quedado posicionada sobre el extremo del flanco derecho francés en Calvarrasa de Arriba. Atravesando el frondoso bosque de encinas se dirigió al sur del Arapil Grande, hacia Alba de Tormes con la intención de cruzar allí el largo puente medieval sobre el río Tormes y encaminarse por el camino que conduce a Peñaranda de Bracamonte, más allá, hacia Valladolid y Burgos.

Foy había recibido la orden del comandante de la 2da división de infantería, teniente general Bertrand Clauzel –quien, por ser el tercero en antigüedad, había quedado al mando de todo el Ejército francés de Portugal, después de que el mariscal del Imperio, Auguste-Frédéric-Louis Viesse de Marmont y su segundo al mando, el general Jean Pierre François, conde de Bonet, habían sido heridos de gravedad por un proyectil de metralla al inicio de la batalla– de no abandonar la orilla del Tormes hasta las nueve de la mañana para proteger el repliegue de las tropas. Sin embargo, desde las siete, el general Jean-Baptiste Curto, jefe de toda la caballería ligera, quien lo flanqueaba por el Norte, lo alertó de que una caballería británica había sido divisada en las alturas entre Alba de Tormes y La Serna. Poco más tarde le informó que sus propios exploradores habían distinguido una fuerte columna británica que atravesaba el río por un vado (se trataba de la División de Infantería Ligera que lo había cruzado a la altura de Huerta). Como habían partido ya las unidades que debían precederle en la marcha y también la mayor parte de los soldados desbandados que no se habían unido todavía a sus cuerpos, y, temiendo que su retirada se viese amenazada, Foy adelantó su marcha. El movimiento a tal fin comenzó a las 08:00 y se efectuó como estaba previsto por la carretera de Peñaranda.

La fuerza de Foy estaba compuesta por su propia unidad, la 1ra. División de Infantería, integrada por las brigadas del general Jean Chemineau con los regimientos 6º ligero y 76º de línea con dos batallones cada uno (total 1.509 hombres) y la brigada del general François Desgraviers-Berthelot, muerto en la batalla del día anterior y ahora bajo el mando del coronel Ennemond Molard, con los regimientos 39º y 69º de línea, igualmente con dos batallones cada uno (total 2.128 hombres) y una batería de 6 cañones. La fuerza montada estaba integrada por la división de caballería ligera del general Jean-Baptiste Curto con 2 escuadrones del 3er Regimiento de Húsares, 2 escuadrones del 26º de chasseurs (cazadores), y un escuadrón del 28º de chasseurs. En total 521 jinetes incluidos los 37 oficiales al mando. Según las fuentes francesas (no lo mencionan las inglesas) también eran parte de la retaguardia montada, la División de Dragones del general Pierre Boyer con el 6º y 11º de dragones,Sarramon, Jean: Bataille des Arapiles, 22 Juillet 1812, (Toulouse, 1978), XVIII, pág. 412. que tenía por misión proteger en su retaguardia a la artillería que, ya más adelantada al norte, mantenía su marcha por el camino de Peñaranda mientras que la infantería la seguía en paralelo a campo traviesa.

Tras su victoria, Wellesley había decidido realizar personalmente la persecución de los franceses llevando, junto a las divisiones de infantería 1ra y Ligera, que estaban bastante frescas, a la brigada de caballería ligera inglesa del general George Anson con solo dos escuadrones (otras fuentes indican tres), uno del 11º de dragones ligeros y el otro del 16º, en total unos 300 hombres (el resto de los escuadrones de estos regimientos más los del 12º habían sido destacados para escoltar la columna de franceses tomados prisioneros durante la batalla de los Arapiles), y a la brigada de caballería pesada de von Bock con el 1º y 2º regimientos de dragones de la Legión Alemana del Rey con 3 escuadrones cada uno y un total de 771 hombres, la que no había participado en forma directa en la batalla ya que habían quedado como reserva en Pelabravo cubriendo el flanco izquierdo de Wellington para asegurar la retirada de la fuerza por si las cosas hubieran salido mal. Tanto von Bock como Anson recibieron –a horas de la victoria– la orden de disponer lo necesario para perseguir al enemigo al alba del día siguiente para lo cual Wellesley requirió que ambas brigadas cruzaran el río Tormes a la salida del sol. El general de brigada Georg von Bock (en realidad Baron Eberhardt Georg Otto Bock von Wülfingen) estaba interinamente al mando de toda la caballería británica en la península debido a que su titular, el teniente general Stapleton Cotton había sido herido, y su segundo el general de brigada John Le Marchand, muerto en la batalla del día anterior.

Esa misma noche el general irlandés había tenido una cita con un pintor aragonés al cual había encomendado hacerle un retrato (la vanidad de Wellington no tenía límites y en el curso de su vida fueron innumerables los retratos que encargó de sí mismo a los más conspicuos artistas de la época). Ese pintor –un admirador del general– se llamaba Francisco José de Goya y Lucientes y allí mismo hizo un boceto “de tiza roja sobre grafito” que sirvió de base para tres retratos al óleo del duque que pintó después de la victoria de Los Arapiles. Wellington sirvió de modelo poco tiempo debido a los preparativos para el día siguiente lo que obligó a Goya a interrumpir la sesión. Volvieron a encontrarse días más tarde en Flores de Ávila donde el sexagenario y acaudalado genio de la pintura, viudo reciente, a quien apodaban "el sordo", pudo terminar su dibujo.

Wellington emprende personalmente la persecución de los franceses

Al clarear el 23 de julio, mientras la brigada de von Bock, habiendo partido de Pelabravo había también cruzado el Tormes detrás de la infantería, la famosa División Ligera del general alemán Carl August von Alten a quien Wellington llamaba "el mejor de los hannoverianos" (3.500 hombres de los regimientos ingleses 43º, 52º y 95º de Rifles y los portugueses 1º y 3º de cazadores) por los vados en Huerta, unos once kilómetros al norte de Alba de Tormes. Ambas fuerzas se dirigían hacia el sur para unirse a la fuerza de Wellesley sobre el margen del río Gamo, a la altura del pueblo de Garcihernández.

Wellington se había puesto al frente de la caballería de Anson con su escolta personal, el 1er escuadrón del 5º de Dragones de la Guardia Real. En la creencia de que el cruce por el puente de Alba de Tormes había sido bloqueado por un batallón español que se había hecho fuerte en el castillo fortificado, dirigió su búsqueda por un camino diferente. Sin embargo el general Carlos de España (de origen francés, su apellido era en realidad Carlos d'Espagnac), abyecto personaje conocido como "El Tigre de Cataluña" por su crueldad, había retirado la unidad sin informar a Wellington, lo que permitió a los franceses utilizar esa vía de escape. Vuelto sobre sus pasos el futuro duque utilizó para su persecución el mismo puente pero dado el lento cruce por parte de su infantería, el avance de la caballería se retrasó considerablemente, la que finalmente pudo ponerse en movimiento por el camino de Alba sobre las nueve de la mañana. La infantería estaba integrada por la 1ra División de Infantería del teniente general John Hope, comandada en la ocasión por el general Henry Campbell (6.200 hombres). Tanto la Ligera de Alten como la de Campbell habían quedado en el flanco izquierdo de la fuerza británica durante la batalla. La segunda no habían tenido un rol preponderante en ella, por lo que estaba relativamente intacta.