miniatura|350px|Posición de salto adecuada en la parte ascendente del salto. Los estribos están acortados, proporcionando el necesario juego a las articulaciones. El apoyo es en dos puntos. Ambos centros de gravedad, el del jinete y el del caballo, van sinérgicos. Cabeza, hombros y rodillas quedan delante de la línea vertical de las correas de los estribos. Las caderas —flexionadas— y los talones quedan detrás. Sería deseable que fuese con las punteras arriba y los talones abajo, pero los saltos perfectos son infrecuentes. El tronco se inclina hacia delante, acercándose al cuello del caballo. Cuando se inicie la bajada, las caderas y rodillas se extenderán y el tronco recuperará la vertical. Los codos se extenderán y el 3º apoyo recuperará suavemente el asiento. Las riendas llevan poca tensión, evitando producir dolor en la boca al caballo y dejándole estirarse a voluntad, aunque en este salto no suceda. La posición de salto es la posición usada por los jinetes al saltar sobre un obstáculo. Por lo general, implica lo que se conoce como el «asiento adelantado» o «de 2 puntos» (porque los pies/piernas del jinete ofrecen los dos puntos sobre los que el peso del jinete reposa sobre el caballo el tercer punto son las nalgas). Fue desarrollada por primera vez por el capitán Federico Caprilli. Esta posición implica que el jinete se equilibra sobre sus dos pies, con los estribos perpendiculares al suelo, de modo que en la primera mitad del salto, si se traza una línea vertical desde los estribos hacia arriba, la cabeza, los hombros y las rodillas quedan delante de esa línea, mientras que las caderas y los talones quedan detrás.

Una posición de salto adecuada tiene dos propósitos:

Le da al caballo libertad para saltar el obstáculo, permitiéndole confianza y firmeza tanto en las patas delanteras como en las traseras. Así disminuye la posibilidad de tirar un palo o sufrir una caída. También anima al caballo a báscular (describir un buen arco), sobre el obstáculo, lo que mejora la forma de su salto y su capacidad para saltar obstáculos mayores. Proporciona el jinete el soporte necesario para mantenerse fuera del camino del caballo, pero conservando un asiento seguro de tal modo que el caballo es menos probable que caiga al recibirse.

Historia miniatura|250px|Secuencia de posiciones en el salto, tal como se efectuaba antes de Caprilli, (filmación de Muybridge, 1887). Los estribos quedan largos, las piernas adelantadas y el cuerpo echado hacia atrás. El jinete no permite al caballo estirarse ni arquearse sobre el obstáculo. derecha|Versión animada del caballo de Muybridge. Es salto como disciplina ecuestre se comenzó a desarrollar en Inglaterra a partir del a raíz de las "inclosure acts" que tuvieron como consecuencia la delimitación y vallado de terrenos que hasta entonces eran comunales. Los aficionados a la caza del zorro no habían tenido que preocuparse de saltar vallas hasta ese momento. La técnica de saltar clásica Previamente a las modificaciones de Caprilli la forma normal y aceptada de saltar consistía en usar estribos largos, piernas adelantadas y parte superior del cuerpo hacia atrás. Esta posición reunía las ventajas teóricas de: Ser relativamente más segura para el jinete, que conserva un asiento atrasado en todo momento, más seguro. Se pensaba que los cuartos traseros eran más flexibles y mejores en absorber impactos que los delanteros, más frágiles. Con esta posición atrasada y empujando la cabeza del caballo arriba, los jinetes trataban de animar al caballo a aterrizar con las patas de atrás en primer lugar, (o al menos con las cuatro patas), para disminuir el impacto en las patas delanteras. Sin embargo esta posición presentaba los siguientes inconvenientes: El caballo recibía castigo en la boca con cada salto. El centro de gravedad del jinete quedaba siempre detrás del caballo. La forma de saltar es antinatural con respecto a la forma como lo haría el caballo si no estuviese montado. Levantar la cabeza le impide arquearse y bascular como haría si no tuviese un jinete encima. Dado que el salto terminaba resultando muchas veces una experiencia dolorosa para el caballo, muchos caballos terminaban aborreciendo saltar, y dejando de hacerlo.

Las modificaciones de Caprilli Caprilli examinó la forma de saltar de los caballos cuando no llevaban un jinete a las espaldas, utilizando fotografías para observar su forma sobre las vallas, y encontró que siempre aterrizaban sobre los cuartos delanteros. Desarrolló entonces su teoría sobre la posición que el jinete debería adoptar sobre el obstáculo, una que no interfiriese con el movimiento de salto del caballo, y más importantemente, en la que no se hiciese daño al caballo en la boca. Caprilli también quería entrenar a un caballo que pudiese pensar por sí mismo, sin la necesidad de la guía del jinete, y no le gustaba el "spot jumping", en el que el jinete trataba de forzar sus modificaciones en el tranco del caballo antes del obstáculo.

En lugar de ello se permitía al caballo alargar por sí mismo el tranco, en lugar de aproximarse al obstáculo de forma recogida y rígida. El jinete se colocaba más adelantado en todo momento, incluido en plano, de tal forma que su cuerpo reflejase la forma más alargada de su caballo, y los estribos se acortaban, de tal forma que su asiento pudiese cernerse sobre la silla, con el muslo y pierna proporcionando el apoyo. Sobre el obstáculo, el jinete mantiene su asiento fuera de la silla, ligeramente inclinado hacia delante, y permite que sus manos sigan la boca del caballo hacia delante. Su centro de gravedad se coloca directamente sobre el caballo, haciendo que para este, el trabajo de saltar ser lo más fácil posible, en otras palabras, no molestando al caballo. En el aterrizaje, el jinete permanece ligeramente hacia delante, en lugar de inclinarse hacia atrás como en la forma antigua. Esta posición se mantenía no solo sobre obstáculos en plano o hacia arriba, sino también en obstáculos hacia abajo.

Caprilli se refería a este método como "monta natural". Lo cierto es que su técnica hacía que los caballos estuviesen más dispuestos a saltar obstáculos, ahora que estaban libres de interferencias. Sin embargo, su "rebelión" frente a la posición "clásica" le hizo ganarse la hostilidad del establishment del ejército real italiano, de tal modo que se extendieron rumores sobre su turbulenta vida sentimental con mujeres de la alta aristrocracia, y fue transferido a un regimiento de caballería en el sur de Italia, donde, a pesar de todo, continuó con sus experimentaciones con gran éxito en las competiciones ecuestres. Como consecuencia, el inspector general de Caballería y el comandante de la Escuela de Caballería de Pinerolo, (cerca de Turín), se dieron cuenta pronto del genio de Caprilli y del valor de sus métodos y se le llamó como instructor jefe de Pinerolo así como de su escuela subsidiaria en Tor di Quinto, (cerca de Roma). Tras un año de entrenamientos, los miembros de las escuelas hicieron grandes progresos, y los caballos llegaron a estar tan dispuestos que los jinetes completaban el curso de entrenamiento sin riendas.

Influencia del caballo en la posición No se pretende que la posición o asiento de salto sea mantenido por el jinete. Más bien es un asiento fluido que cambia conforme cambia el equilibrio del caballo, de tal forma que mantiene al jinete en todo momento en una posición equilibrada sobre el centro de gravedad del caballo.

Es importante tener en cuenta que la posición de flexión en cada momento de las caderas y rodillas del jinete viene condicionada por la posición del caballo, no por la voluntad del propio jinete. Cuando el caballo despega, la parte superior de su cuerpo, que se acerca más al jinete. Para mantenerse en equilibrio éste debe flexionar su cadera y rodilla e inclinar hacia delante el tronco . Sobre la valla, el jinete mantiene la flexión de cadera y rodilla, pero va recuperando ya una posición más vertical de su tronco . Cuando el caballo va aterrizando, el cuello del caballo se va alejando del cuerpo del jinete, y el jinete, para conservar su verticalidad debe extender, (abrir el ángulo de), su cadera. El jinete no hace todos estos movimientos forzándolos conscientemente. Simplemente permite que sucedan.

Si el caballo acomete el salto de una forma errónea, debido a un error del jinete o de otro tipo, el jinete en mala posición podría verse un poco desequilibrado o "arrojado", perdiendo su equilibrio sobre el caballo. En otras ocasiones puede ser "dejado atrás", situación en la que el centro de gravedad del jinete queda detrás del caballo. Esto puede desequilibrar también al caballo y provocar problemas como golpear y arrojar un palo.

Posición de la pierna miniatura|350px|Diferencias de posición de los pies y estribos en la doma clásica y en el salto. En la doma tienden a colocarse más largos y con los pies paralelos al eje del caballo, de modo que las punteras de los zapatos miran hacia delante. En el salto se colocan más cortos para poder acomodar la postura durante el salto. Los talones permanecen bajos, lo cual aumenta la estabilidad y disminuye el riesgo de quedar estribado. También suele abrirse más el pie, apuntando la puntera en un ángulo menor de 45° y aumentando el contacto de la pantorrilla y, con él, la comunicación con el caballo. La pierna sirve de anclaje a la posición del jinete y contribuye en gran medida a su seguridad. Una posición descuidada de la pierna puede hacerle difícil mantenerse encima del caballo. Será más fácil que pierda el equilibrio cuando esté sobre los obstáculos, aumentando con ello el riesgo de sufrir una caída. Una posición inadecuada de la pierna perjudicará también a su capacidad de comunicarse con claridad con su caballo.

La pierna debe descansar al costado del caballo, haciendo un contacto regular en toda su longitud, (cara interna del muslo, rodilla y pantorrilla), y no debe cambiar de posición cuando la parte superior del cuerpo se mueve. El peso del jinete pasa por la parte de atrás de la pierna llegando hasta el talón, a través de un ángulo flexible, de modo que el talón queda más bajo que los dedos del pie. Generalmente los dedos miran ligeramente hacia fuera, en un grado mayor que en otras disciplinas como la doma clásica, de modo que la parte posterior de la pantorrilla hace contacto con el caballo, en lugar de hacerlo la parte interna, como sucede en la doma. Esto, ciertamente disminuye la delicadeza de la comunicación entre el jinete y el caballo, pero ancla más al jinete, y proporciona más seguridad. Los dedos no deben mirar hacia fuera más de 45 grados.

Los estribos deben estar más cortos que en la posición empleada en el trabajo habitual, y ajustados de acuerdo con la altura del obstáculo. Los estribos cortos proporcionan más flexibilidad y palanca, permitiendo, en consecuencia, un mejor equilibrio y con ello una posición más segura para el caso de que el caballo tropezase, batiese a una distancia difícil o picase mucho al recibirse. Además, unos estribos lo suficientemente cortos permiten al jinete levantarse del asiento entre y sobre los obstáculos, lo que libera la espalda del caballo y le permite bascular. Los aciones, (correas de los estribos), deberían mantenerse perpendiculares al suelo. El pie suele apoyar en la plataforma del estribo con su parte anterior más ancha, ( la "bola del pie"), un poco detrás del inicio de los dedos, lo que permite al jinete usar el tobillo como amortiguador en el impacto del aterrizaje. Hacer demasiada presión con el pie en la parte interior o exterior del estribo provoca rigidez de la pierna, siendo lo más deseable una presión regular. Una posición demasiado calzada comporta además el riesgo de quedar estribado en caso de caída.