Ignaz Seipel (Viena, -) fue un sacerdote católico y político conservador austriaco, presidente del Partido Socialcristiano y primer ministro de la primera República de Austria durante la década de 1920 en cinco ocasiones. Se lo considera el estadista más destacado de la derecha austriaca del periodo de entreguerras.

Nacido en una familia burguesa humilde, se crio en la localidad de Meidling, cercana a Viena, donde cursó los estudios antes de ingresar en la Universidad de Viena. Realizó estudios de Teología y en 1899 se ordenó sacerdote. Después de pasar un tiempo como cura de una parroquia rural, regresó a la capital imperial para hacer el doctorado. Profesor adjunto de Teología Moral en la universidad capitalina en 1908, un año más tarde se trasladó como titular de la misma disciplina a la Universidad de Salzburgo, donde la impartió durante los ocho años siguientes.

Interesado por los problemas sociales, educativos y económicos del momento, trabó amistad con Heinrich Lammasch, destacado jurista austriaco y último primer ministro imperial, que nombró a Seipel ministro de Bienestar Social en su gabinete a finales de 1918. Aunque partidario de la monarquía, tuvo un papel clave en la aceptación de los socialcristianos del nuevo sistema republicano. Revitalizó el catolicismo político austriaco, aliando a los clericales con la gran burguesía vienesa, a menudo judía. Su posición política varió con el tiempo: de decidido partidario del imperio y la dinastía Habsburgo hasta el final de la guerra pasó en la posguerra a adoptar una actitud conciliadora con los socialistas y el modelo democrático, principalmente para evitar la implantación de una dictadura de izquierdas. Más tarde, entre 1922 y 1924, se alejó de los socialistas y mantuvo alianzas con otros grupos capitalistas y contrarios a los marxistas. Desilusionado paulatinamente con la democracia, a partir de 1927 defendió la sustitución de esta por un sistema autoritario de tintes clericales.

Figura dominante de la política austriaca de la década de 1920, fungió como canciller —presidente del Gobierno— entre el y el , salvo por un periodo entre 1924 y 1926. En 1922, logró poner fin a la grave inflación mediante un crédito internacional de estabilización económica, aunque a cambio de someter la política económica estatal a la supervisión de la Sociedad de Naciones. Profundamente antisocialista, encabezó una alianza gubernamental de socialcristianos y pangermanos. Considerado brillante y el más capaz de los políticos conservadores austriacos del momento, compartía con su gran rival socialista, Otto Bauer, la decidida defensa de sus propios principios. Dentro del partido, pertenecía al sector más radical y conservador, en el que se encontraban también los más capaces de sus dirigentes. Incluso cuando no presidía el Gobierno, mantenía gran influencia en el Partido Socialcristiano austriaco. Tuvo un papel destacado en que la república fuera aceptada por los socialcristianos, y también en el abandono de estos del sistema democrático. En sus últimos años, se mostró favorable a aprobar reformas constitucionales que permitiesen implantar un gobierno autoritario y colaboró estrechamente con formaciones fascistas, como la Heimwehr. Falleció en 1932, enfermo de diabetes y tuberculosis.

Orígenes y carácter Seipel nació en el seno de una familia humilde y conservadora, en un entorno preindustrial, el de la pequeña burguesía austriaca. Esta clase social era, en general, partidaria devota del sistema imperial. La familia paterna llevaba largo tiempo asentada en Vienaː su bisabuelo Franz —aún apellidado «Seipl»— se dedicaba a la manufactura textil y su abuelo Johann Baptist había sido funcionario de rango bajo. Su padre, Ignaz Karl, trabajó como cochero y más tarde como portero de un teatro de la capital. Por su parte, la familia materna provenía de la región dominada por la abadía de Melk, aguas arriba del Danubio. El abuelo materno Josef había sido barquero en Weitenegg, lugar de nacimiento de la madre de Seipel, Elisabeth. Seipel vino al mundo en un pobre edificio —típico de las clases menesterosas de la capital—, sito en el número 48 de la Märzstrasse del distrito 15 de Viena, el 19 de julio de 1876. Fue el único de los cuatro hijos del matrimonio que sobrevivió a la infancia. Su madre falleció de tuberculosis en 1879 y el padre volvió a casarse. El joven Seipel, ya con su característica calvicie debida a una enfermedad de adolescencia, en 1899, año en que se ordenó sacerdote.|miniatura|izquierda Creció en Viena, por entonces capital del multinacional Imperio austrohúngaro. Desde joven mostró hábitos espartanos, gran diligencia en el trabajo y un cierto ascetismo. Cursó estudios de enseñanza secundaria en el gimnasio de Unter-Meidling. Obtuvo en este notas sobresalientes y volvió a demostrar su industria, que le era propia. Su carácter solitario se vio influido por la escarlatina que contrajo a los trece años, que le privó de un año de escuela y causó su característica calvicie. Mantuvo durante toda su vida una tendencia a la soledad y al distanciamiento de los demás, que en parte fue una fuente de fuerza personal, de independencia. En una época en la que abundaba la relación entre el dinero y la política, siempre se tuvo a Seipel por político íntegro e independiente, cualidades admitidas incluso por sus adversarios. Ambicioso, huía, sin embargo, de la afectación habitual tanto entre la aristocracia austrohúngara como entre el funcionariado imperial. Tampoco compartía el refinamiento de la alta burguesía capitalina. A pesar de su origen humilde y de su distancia respecto de los privilegiados, siempre se mantuvo alejado de las masas y rechazó la demagogia populista, al contrario que otros políticos conservadores, como el alcalde vienés Karl Lueger. En sus discursos políticos, lógicos y racionales aunque a veces excesivamente sobrios, utilizaba técnicas que los asemejaban a sermones eclesiásticos. A pesar de su carácter reservado, tuvo predicamento popular.

Su ideología se basaba fundamentalmente en la religión católica. Convencido de la intervención divina en la política y en su propia actividad en este ámbito, daba gran importancia a la influencia de la moral religiosa en la política. Opuesto teóricamente al pragmatismo maquiavélico, lo practicó a menudo durante su carrera política. La estructura de la Iglesia católica y su sistema de sometimiento a la autoridad eran el modelo social y político de Seipel. Para este, el respeto a la autoridad confería a la persona diversas cualidades que consideraba fundamentales para la formación de una sociedad bien organizada: lealtad, disciplina y sacrificio. La relevancia que otorgaba a la autoridad creció durante los últimos años de su vida, cuando apareció la frustración con el modelo político de la república democrática parlamentaria. Su modelo de dirección política era también religioso: veía a los caudillos políticos como ejemplos morales para sus seguidores, dando escasa importancia a su elección. Su objetivo primordial era la defensa de la Iglesia católica, cuya influencia trató de perpetuar en Austria.

Estudios superiores y periodo en Salzburgo En 1895 terminó con notas excelentes la escuela secundaria. Ingresó entonces en la Universidad de Viena para ordenarse sacerdote y recibió las órdenes el 23 de julio de 1899; en sus estudios universitarios, volvió a obtener sobresalientes calificaciones. El cardenal e importante teólogo austriaco Franz Martin Schindler, que influyó notablemente en el joven Seipel durante su doctorado en la Universidad de Viena, realizado en la primera década del siglo .|miniatura Entre 1899 y 1903, ejerció como capellán en diversas parroquias de la Baja Austria y de la capital. En sus sermones, trató las cuestiones del momento que interesaban a la Iglesia en el cambio de siglo. De vuelta en Viena en 1902, conjugó su trabajo como párroco con la redacción de su tesis doctoral. Durante su segundo periodo en la universidad, quedó bajo la influencia del cardenal Franz Martin Schindler, importante teólogo austriaco y una de las principales personalidades del movimiento católico vienés. Schindler fundó la Leo-Gesellschaft, una sociedad católica dedicada a cuestiones religiosas y culturales cercana al Partido Socialcristiano. Seipel se convirtió en uno de sus directores en la capital en 1907. En 1903, logró finalmente el doctorado. Salzburgo durante el periodo austrohúngaro. En la antigua ciudad Seipel ejerció como profesor universitario de Teología Moral y forjó amistades políticas antes de su regreso a Viena en 1917.|miniatura|izquierda Estudió Teología en la Universidad de Salzburgo. En 1909, se le nombró profesor de Teología Moral en ella. Destacó pronto en los círculos intelectuales de la ciudad. En 1912 fundó una agrupación de la Leo-Gesellschaft en la ciudad, donde se forjó fama de moderado y conciliador por sus intentos de acuerdo entre los socialcristianos y los liberales. Durante sus años en Salzburgo, colaboró con dos publicaciones locales, la Katholische Kirchenzeitung, de la que era uno de los editores desde 1910, y la Über den Wassen —desde 1913—. En sus artículos se mostró contrario a los «integristas» católicos, a los que consideraba fanáticos; Seipel era un moderado, opuesto a todo adoctrinamiento riguroso.

En Salzburgo se integró en un círculo de personalidades de ideología similar a la suya que, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, prestó cada vez más atención a las cuestiones políticas y se mostró crítico con la política imperial. Favorables a la monarquía, criticaban, sin embargo, sus medidas en vez de convertirse en meros aduladores. Pacifistas, estas figuras defendían el modelo de convivencia imperial austriaco entre nacionalidades, envuelto en el catolicismo, en palmario contraste con otros autores que enaltecían el nacionalismo alemán, su cultura y su espíritu marcial.

Oficialmente, Seipel sirvió como capellán militar en el hospital de la reserva en Salzburgo y atendía a los soldados heridos en el de la Cruz Roja. Aunque justificó la guerra, condenó el excesivo nacionalismo —tanto el de las minorías, que amenazaba la cohesión del imperio, como el alemán—, que creía contrario a la religión; en el ambiente belicista de 1914, Seipel era un crítico moderado de la contienda. Se mostró favorable al mantenimiento de la comunidad de naciones en Europa y contrario a atizar el nacionalismo y mantuvo contactos con grupos pacifistas. En 1916 plasmó su ideario político en Nation und Staat, en el que trató de proponer soluciones para el problema de la organización del imperio y de los nacionalismos; el libro debía servir como ideario para una reforma del Estado. En la obra, se mostró contrario al Ausgleich de 1867, que creía que fomentaba el nacionalismo de las comunidades discriminadas por el acuerdo germano-magiar. Frente al modelo de Estado nación, que consideraba inviable en Centroeuropa, fuente de opresión de las minorías, de odio entre ellas y de arrinconamiento de la religión, proponía el «modelo alemán», que distinguía entre nación y Estado y permitía que en este conviviesen varias de aquellas, como sucedía en el Imperio austrohúngaro.

Retorno a Viena, efímero ministro y disgregación del imperio Heinrich Lammasch, ilustre jurista austriaco que presidió el último Gobierno imperial, en el que Seipel fungió como ministro.|miniatura