Nada por perder (también conocida como Nada x perder) es una película argentina dramático-política de crimen, acción y suspenso del año 2001 dirigida y coproducida por Quique Aguilar, quien además escribió el guion junto a su madre Susana Aguilar y en colaboración con Graciela Hubert. Fue el debut cinematográfico de Osvaldo Sabatini —también coproductor del filme— como actor. La historia se centra en Gonzalo Romero, un exitoso abogado de clase media alta cuyo padre y hermano hemofílico son agredidos a raíz de un siniestro vial por un automovilista, a quien el letrado ante la negligencia policial y buscando justicia por mano propia, matará accidentalmente. El conductor asesinado resulta ser el sobrino de un senador corrupto y debido a los contactos e influencias de este último, el jurista pierde a su esposa, su trabajo, su hogar y comienza a vivir durante 2 años como un sintecho, pero al enterarse de que el político se postulará para candidato a Presidente de la Nación Argentina con encuestas favorables, decide planificar un magnicidio. El reparto está conformado por Paola Krum, Gerardo Romano, Lito Cruz, Germán Kraus, Antonio Grimau, Graciela Alfano, Franklin Caicedo, Mario Sapag, Ana María Picchio y el propio Aguilar, quien lleva a cabo el papel del hermano con hemofilia, padeciendo el director verdaderamente esa enfermedad.

Se trata de una producción independiente grabada totalmente en locaciones de la ciudad de Buenos Aires y está considerada como una de las primeras películas rodadas y posproducidas íntegramente en digital. Cuenta con una historia multitemática que exhibe el abandono de principios éticos y morales como herramienta de rápido crecimiento en la política y aborda primordialmente actos delictivos de ese ámbito, como la corrupción, los sobornos, el uso ilegítimo de información privilegiada, el patrocinio, el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, la prevaricación, el caciquismo, la cleptocracia, el lavado de dinero, el nepotismo, la impunidad y la burocracia, aunque también incorpora entre otras cuestiones la venganza, la estafa, el robo de identidad, la prostitución, la violencia, la muerte, el suicidio, el asesinato, la delincuencia juvenil, la economía informal y los accidentes de tránsito. Además expone situaciones de pobreza, exclusión social, marginación y desigualdad de clases. Por los contenidos acaparados, el filme ha sido catalogado por cinéfilos dentro del cine de explotación.

Promocionada por una campaña publicitaria llamada oficialmente Matar al presidente, cuyo eslogan expresaba «¿Qué harías si por culpa de un político quedaras en la calle?», la película se estrenó el 22 de noviembre de 2001 en las principales áreas metropolitanas argentinas. 11 días después, se anunció la medida gubernamental denominada corralito que terminaría desencadenando el 19 de diciembre de ese mismo año la mayor crisis económica y social de la historia reciente del país. Según la prensa, la concurrencia del público a los cines el fin de semana 24 y 25 de noviembre estuvo «entre las más pobres» de ese año, por lo que no obtuvo un resultado comercial favorable a pesar de haber sido uno de los filmes más vistos en esas fechas.Según un artículo publicado por el diario Ámbito Financiero el 27 de noviembre de 2001 en base a la recopilación de datos de AC Nielsen, la película —que fue estrenada en 29 salas— obtuvo 8 728 espectadores en su primer fin de semana de exhibición, ocupando el octavo puesto. Nada x perder no fue presentada en ningún festival de cine y recibió inicialmente críticas polarizadas, destacándose su elenco, su calidad técnica, su denuncia social y su trama, la que otros opinaron que era inverosímil. Años después de su estreno fue exhibida en diversos ciclos de cine y ha sido considerada como una película de culto.

Argumento

Gonzalo Romero es un joven abogado que lucha por afianzarse económicamente y espera convertirse en padre. El entorno familiar y el laboral le son propicios dentro de una Argentina castigada por el pesimismo, el resentimiento y la carencia de futuro. Sin embargo, Gonzalo no esperaba que un accidente callejero, en el que su padre y su hermano son agredidos por el sobrino de un senador, pudiese cambiar totalmente su existencia. El abogado comienza entonces un largo peregrinaje para que el agresor tenga su castigo. Espera en oficinas donde impera la burocracia, es casi ignorado por las autoridades policiales, nunca logra que el episodio se esclarezca, y descubre que la corrupción y el engaño están enquistados en todos los recovecos de la sociedad.

En esta lucha estéril, el senador toma represalias contra Gonzalo, quien va dejando jirones de su vida. Su esposa, tras una maternidad frustrada, se aleja de él, el estudio de abogados en el que trabajaba lo discrimina y lo aleja, sus amigos ya no lo reconocen y su situación económica se debilita hasta la pobreza total.

Frente a estos atropellos e inoperancias, Gonzalo decide tomar la ley en sus manos. Queda al margen de la sociedad y vive en la clandestinidad y sin familia. Pero su mente va urdiendo un dramático y cuidadoso plan que tiene en la mira a ese senador que está próximo a acercarse a la primera magistratura de la Nación.

Al final de la película, Gonzalo asume como Presidente de la Nación Argentina y antes de los créditos de cierre, comienza a reproducirse el sencillo original de la película y puede leerse:

Final alternativo Para las tomas finales de la película había sido grabada una narración en off del protagonista, pero esta fue eliminada unos días antes del estreno durante la masterización de sonido, por motivos que se desconocen. La diatriba no incluida, era la siguiente:

Reparto

La dirección de casting al igual que el diseño de producción estuvieron a cargo de Susana Aguilar. El «súper elenco», definido así por Sabatini, está integrado en general por actores de extensa trayectoria en cine, teatro y televisión. La finalidad de incluir figuras destacadas en el reparto era que acompañaran el debut protagónico de Sabatini, pero se temía que rechazaran participar justamente por ese factor. Para consolidar sus incorporaciones se contrató inicialmente a Ana María Picchio, que era conocida de Susana desde hacía varios años y a Lito Cruz, que había participado en Mercenarios, el film anterior de Quique Aguilar. No obstante, la mayoría de los roles menores fueron llevados a cabo por integrantes del equipo de producción de la película y allegados de estos, como son los casos de Germán Barcelo, que interpreta a un músico callejero, Mariano Olmedo —hijo del humorista Alberto Olmedo— a un usurero y Víctor Corbalan a un criminal, siendo estos el compositor de la banda sonora, el jefe de producción y el productor de locaciones, respectivamente. La actriz Noelia Castaño también cumplió este principio, ya que además de ser la primera participación cinematográfica de su carrera, se desempeñaba como asistente de producción en el film.

Originalmente, el actor intérprete de Gonzalo Romero no sería Sabatini, limitándose a la producción de la película. Este había recomendado en primera instancia a Ricardo Darín, pero fue convencido por el director de tomar el papel. De acuerdo con él, Sabatini tenía «talento, ductilidad y un gran profesionalismo». Además, se esperaba que la repercusión internacional de su hermana, la medallista olímpica Gabriela Sabatini, contribuyera a la distribución del filme. De igual forma ocurrió con el papel de Tamara Cisneros, que sería ejecutado inicialmente por la esposa de Sabatini, Catherine Fulop, pero estos confrontaron una crisis matrimonial antes de comenzar el rodaje y recayó la actuación de Audry Gutierrez-Alea, quien se había presentado en el casting. El conflicto entre la pareja se solucionó a los pocos meses, llegándose a grabar algunas escenas con la actriz venezolana, pero interpretando a un matrimonio de Romero ya en su etapa como presidente. Sin embargo, las guionistas consideraron más oportuno que se esposara con la cónyuge de Rogelio Ávalos, por lo que no fueron incluidas. Este último papel fue interpretado por Graciela Alfano, quien se encontró con Sabatini coincidentemente en un viaje de avión a Miami y le solicitó incorporarse a la película. La actriz no había participado en un largometraje desde 1987, y le destinaron el papel de la esposa del senador corrupto, personaje llevado a cabo por Germán Kraus, ya que había trabajado junto a Aguilar en la telenovela Verónica: el rostro del amor. Para el rol de Matías Romero, Aguilar tenía la intención de contratar a Pablo Rago, aunque también se barajaron los nombres de Martín Gianola y Fernán Mirás. No obstante, Sabatini le solicitó que él mismo interpretase el papel ya que garantizarían la dinámica de hermanos por su buena relación.

Mario Sapag fue contratado para el papel de Roberto Cerra por recomendación del padre de Osvaldo Sabatini, ya que estos eran conocidos y el comediante no había participado en una película desde 1985. Este esperaba un rol menor en la trama, pero quedó complacido por la importancia del personaje que Susana le había asignado, puesto que además no era una actuación en plan humorístico como todas las ejecutadas hasta ese entonces en su carrera cinematográfica. Antonio Grimau, fue contratado por sugerencia de la jefa de producción Dinka Thorry y para el Dr. Estévez fue elegido Franklin Caicedo, quien ya había ocupado el rol protagónico de La resistible ascensión de Arturo Ui, obra teatral producida por Susana en 1987. El rol del abogado Sergio Bustamente había sido escrito por Susana Aguilar desde su origen para que Gerardo Romano aceptase el papel, sabiendo además que este era verdaderamente jurista.

El actor tenía una preferencia por trabajar en obras teatrales, pero aceptó el papel.

Elenco completo

Producción Rodaje

thumb|167px|Graciela Alfano, 1972. En el guion original de Nada por perder la actriz tenía una escena de sexo con Osvaldo Sabatini, pero esta nunca llegó a grabarse por motivos desconcidos. La fotografía principal comenzó el 26 de marzo de 2001 con filmación en el Cementerio de la Chacarita. El rodaje, que duró aproximadamente 8 semanas, fue realizado completamente en locaciones —sin la utilización de estudios cinematográficos ni decorados— de dicha ciudad, excepto por la residencia del protagonista y la estancia del senador Ávalos, ubicadas en la Provincia de Buenos Aires. El «clima» de la película, se intentó que «se aproximase al cine negro de Hollywood» de acuerdo a su director, género cinematográfico que era además el preferido de Sabatini. Este último dejó crecer su cabello y vello facial meses previos al rodaje para la etapa de indigente de Romero, por lo que no usó extensiones capilares o pelucas. Esta fase del personaje fue, a diferencia de la línea argumental, la que se grabó primero. Según el director y el propio Sabatini, el factor que lo favoreció en ese período fue que se había distanciado de su pareja, por lo que se lo notaba «triste y melancólico». La caracterización de este como indigente fue tal, que en las escenas donde pide limosnas, varios de los transeúntes —sin ser extras— no lo reconocieron y le otorgaron dinero. Este suceso resultó favorable en un principio, tornándose negativo cuando ya había finalizado su ciclo como pobre y debían grabarse las demás tomas de la película, pero Sabatini aún se encontraba «bajoneado y algo triste» por su reciente separación. Sin embargo, este se reconcilió con Fulop al poco tiempo.