mini|250px|La mina de Chuquicamata, símbolo de la minería en Chile.

La minería es una de las principales actividades de la economía chilena. Actualmente aporta el 11 % del PIB nacional, y es el área con mayor inversión extranjera con un 33,3 % del total. El país es el principal productor a nivel mundial de cobre, renio, nitratos naturales, litio y yodo. Además destaca su participación en la producción de molibdeno, plata y oro.

Chile fue, en 2020, el mayor productor mundial de cobre,USGS Copper Production Statistics yodoUSGS Iodine Production Statistics y renio,USGS Rhenium Production Statistics el segundo mayor productor de litioUSGS Lithium Production Statistics y molibdeno,USGS Molybdenum Production Statistics el sexto mayor productor de plata,USGS Silver Production Statistics el séptimo mayor productor de sal,USGS Salt Production Statistics el octavo mayor productor de potasa,USGS Potash Production Statistics el decimotercer productor de azufreUSGS Sulfur Production Statistics y el decimotercer productor de mineral de hierroUSGS Iron Ore Production Statistics del mundo.

Historia

Inicios El pueblo de los atacameños que habitaba en el interior del desierto de Atacama fue el primero en incursionar en la explotación de minerales en Chile. Extraían cobre en la zona en que actualmente se encuentra la mina de Chuquicamata y oro en el sector del volcán Incahuasi. El uso fundamental que le daban a estos minerales era ceremonial, para la fabricación de joyas, hachas, máscaras funerarias, etc. Como técnicas de extracción usaban herramientas de madera y piedras talladas, así como también barrenos, para hacer agujeros, y cinceles, para labrar a golpes de martillos los metales y piedras. También trabajaron el bronce, aleación de cobre y estaño, ocupando hornos para realizar la fundición.

Conquista La conquista de Chile estuvo guiada fundamentalmente por la abundancia de riquezas del territorio. Diego de Almagro y Pedro de Valdivia llegaron a estas tierras motivados por noticias de que encontrarían una gran cantidad de oro y plata, como en México y Perú, pero no fue así. Es por esto que se dedicaron a la explotación en lavaderos de oro, que se convertiría en la actividad más importante del , solventando gran parte el proceso que llevaban los españoles. Se calcula que entre los años 1542 y 1560 se extrajeron alrededor de 2 toneladas de oro anualmente, facilitada por el trabajo de un gran número de indígenas bajo el sistema de la encomienda. Las principales ciudades que fueron fundadas en ese tiempo, como La Serena, Concepción, Imperial, Villarrica y Valdivia, se erigieron cercanas a terrenos auríferos. En 1598 ocurrió la batalla de Curalaba, donde los españoles combatieron contra el pueblo mapuche a causa de su interés por este mineral, siendo derrotados teniendo que retirarse del territorio y perdiendo todos los lavadores al sur del río Biobío. Luego la actividad entraría en decadencia a causa del agotamiento de los lavaderos en el resto del país y también por la disminución de la mano de obra indígena.

Colonia Los españoles pobres y los mestizos son los primeros en sacar provecho de la legislación colonial referente a la minería, la cual permitía la explotación de yacimientos a cualquier persona que realizara inscripción y que mantuviera las faenas en operación. Sin embargo, durante gran parte del la producción dificultosa. La actividad agrícola pasó a ser el principal motor de la economía del Reino de Chile y la actividad minera fue desplazada fuera de las zonas de guerra, por lo que se vio fortalecida en el norte.

La explotación minera colonial se enfocó fundamentalmente en torno a los tres metales tradicionales: el oro, la plata y el cobre. Los lavaderos fueron reemplazados por la extracción en minas, como las de Andacollo, Chuquicamata, Copiapó, Inca, Catemu y Petorca. Por su parte, la plata adquirió importancia con la explotación en la ya mencionada Copiapó, sumándole las de Uspallata y San Pedro Nolasco, y en las minas de azogue de Punitaqui y Quillota, desde donde se extraía el mercurio usado para separar la plata de otros minerales. Por último, la minería del cobre comenzaría a fines del , con la extracción a pequeña escala en minas de Coquimbo, Atacama y Aconcagua. Este mineral representaba, en la exportación a Lima para la fabricación de cañones, una cantidad similar a la del trigo. La producción de cobre durante la colonia se calcula entre 1500 y 2000 toneladas anuales, utilizado principalmente para fines decorativos, fabricación de utensilios, moneda y artillería, además de ornamentación básica, relojes y engranajes.

A fines del , las ordenanzas mineras y el auge de la plata y el cobre en el norte, permitieron la conformación de un gremio minero, el cual era apoyado por el gobierno colonial a través del denominado Real Tribunal de Minería. Esta institución, encargada de la legislación sobre el tema y de fomentar la actividad, encargó al jurista Juan Egaña un informe sobre el estado de la minería en Chile, cuyo resultado dado en 1803, informó sobre la falta de tecnología de los mineros y la pobreza de su gremio. Esta preocupación siguió durante el , iniciándose un nuevo ciclo en la minería nacional.

300px|thumb|Estación de ferrocarriles de Chañarcillo. La minería tuvo un notable auge en el país una vez concretada la Independencia en 1818, pues se terminaron las trabas que estaban impuestas al comercio colonial, abriéndose internacionalmente. Es así como a mediados del , las exportaciones de cobre a Inglaterra pasaron de 60 a 12700 toneladas. El producto vendido no era cobre refinado, sino que relaves y ejes, por lo que su precio disminuía. Esta situación cambió cuando el horno de reverbero reemplazó al horno de manga en la producción del mineral, permitiendo la obtención de un cobre con mayor pureza. Esta tecnología fue introducida en Chile en 1831 por el ingeniero de minas Carlos Lambert.

Con la técnica nueva ya expandida en el país, además de la ya instalada revolución industrial, la demanda de cobre mundial creció, por lo que este producto se volvió protagonista importante de la economía del país. Ya a mediados de siglo, Chile se transforma en el mayor productor de cobre a nivel planetario. Fundamental en este proceso fue el descubrimiento del Pique de Tamaya, por parte del industrial José Tomás Urmeneta. El empresario instalaría las primeras fundiciones del material, en Guayacán y Tongoy, además de financiar una línea de ferrocarril e instalaciones portuarias. Con la invención de la electricidad se comienza a usar en el cableado, en motores de tracción eléctrica de ferrocarriles, y en el teléfono y telégrafo, entre otros. Una crisis en la producción a partir de 1870, y el agotamiento de los yacimientos en el norte, harían que el auge del mineral decayera. Esta situación fue compensada por la creciente demanda por el salitre que, a fines del , representó en sus exportaciones el 40% de los ingresos de la nación.

En cuanto a la plata, aunque ya existían yacimientos operativos, el descubrimiento de Chañarcillo fue un factor clave en el explosivo crecimiento de este sector en este siglo, dando origen a una boom de la plata en el país. Más descubrimientos y explotaciones aumentaron notablemente la producción de plata, que aumentó de 10.000 kilos anuales a comienzos del siglo, a una producción promedio de 150.000 kilos por año, entre 1867 y 1900. Este auge tendría su última expresión con el descubrimiento de Caracoles en 1870. La producción récord sería en 1887, con 220.183 kilos. La producción bajaría a menos de la mitad para final de siglo.

200px|thumb|left|Guillermo Wheelwright. El auge de la minería se reflejó en aspectos como el demográfico y urbanístico, siendo algo sobresaliente la construcción del ferrocarril Caldera-Copiapó entre Caldera y Copiapó, proyecto concretado por Guillermo Wheelwright en 1851. Permitió reducir el tiempo y costo del transporte, que anteriormente se efectuaba en mulas.

El escenario de constante conflicto bélico en el mundo hizo al salitre clave, por ser el elemento más común en la fabricación de explosivos. A esto, se añade que también era ocupado como fertilizante, por lo que se hizo fundamental en el área de la alimentación. A esta inmejorable situación en que se encontraba el país, se adiciona el triunfo en la Guerra del Pacífico (también llamada Guerra del Guano y el Salitre) por el cual se ganan importantes yacimientos salitreros en las provincias de Tarapacá y Antofagasta, que ya habían sido explotados por capitales chilenos anteriormente. Chile se transformó en el mayor productor de nitrato del mundo. Entre 1880 y 1930 las exportaciones salitreras constituyeron el área fundamental de la economía nacional.

La minería del carbón también cobró importancia en el país. A pesar de que ya se sabía de su existencia en la zona del Biobío, sólo a mediados de siglo comenzó su explotación. En 1841 el ya mencionado, Guillermo Wheelwright, hizo posible la extracción de 4.000 toneladas que luego serían transportadas al puerto del Callao. Para 1844 ya existían tres minas, en Colcura y Coronel. Tres años más tarde se realizaron las primeras fundiciones de cobre con carbón, en Lirquén a manos de Jorge Rojas Miranda. En 1852, Matías Cousiño organizaría junto a Tomás Bland Garland la Compañía Cousiño & Garland, que en el siguiente siglo se transformaría en la Empresa Nacional del Carbón. Hacia 1854, la exportación de este mineral llegó a 22.000 toneladas, cifra que se triplicaría al terminar el siglo.

En 1874, se promulgó el primer Código de Minería en Chile, en el cual se determinaron varias regulaciones a la actividad, como la autorización de explotación con títulos provisionales. En 1888, se promulgaría un nuevo código, que especificó el pago de patente por la explotación.

Salitre 300px|thumb|Trabajadores de una salitrera. La industria salitrera iba en alza constante. Requería poca tecnología, a diferencia de la extracción de cobre, pero una gran fuerza laboral, fluctuando en unas 30.000 personas en promedio. Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, la exportación de salitre llegó a constituir un 70% del total de las exportaciones del país, aportando un 30% del total del PIB en el periodo 1900 - 1920, y representando la mitad de los impuestos de la nación.

El Estado ahora contaba con una mayor riqueza, por lo que comenzaría un proceso de creciente gasto público para el bienestar de la población. Como muestra de esto, si en 1860 concurrían poco más de 20.000 estudiantes a escuelas básicas y medias públicas, para 1900 la cifra aumentó a casi 170.000, llegando, en 1920, a 400.000 alumnos aproximadamente. La red de ferrocarril crecería de 1.106 a 4.579 kilómetros entre 1890 y 1920.

En cifras generales, entre 1880 y 1930, el salitre hizo que la riqueza del país aumentara en 3.500 millones de dólares, y se incrementó la renta per cápita en un 27.6%. Además se generaron cambios en la administración económica del país, dando más importancia a los inversionistas extranjeros, y, a pesar del laissez-faire predominante, el gobierno comenzó a adquirir un papel más protagónico en el área.

La dependencia económica que tenía el país en el salitre era total, hasta que el químico alemán Fritz Haber consiguió elaborar nitrato sintético industrial, desplazando paulatinamente el producto natural del mercado, provocando posteriormente la mayor crisis social y económica de la historia de Chile.

Cobre 220px|thumb|left|El campamento de Sewell en 1922.