Homarus es un género de crustáceos decápodos de la familia Nephropidae cuyas especies reciben comúnmente el nombre de «bogavantes». En el estado actual del consenso científico el género Homarus comprende ocho especies extintasDale Tshudy, «Clawed lobster (Nephropidae) diversity through time», Journal of Crustacean Biology, volúmen 23 #1, 2003, pp. 178–186. y dos especies que todavía viven en la actualidad : el bogavante europeo — Homarus gammarus (Linnaeus, 1758); el bogavante americano — Homarus americanus (H. Milne Edwards, 1837), también llamado bogavante canadiense.

Muchos hispanohablantes cometen el error de llamar «langostas» a los bogavantes.Por ejemplo, el sitio web chileno dechile.net hace mención de dicho error. Eso se debe a la creciente presencia del idioma inglés en la vida cotidiana y porque las langostas también son crustáceos marinos comestibles. Efectivamente el inglés hace uso de un único substantivo para ambos conjuntos de especies. Llama lobsters a los bogavantes y spiny lobsters (literalmente 'bogavantes espinosos') a las langostas. Pero en realidad, en español, ninguna de las dos especies existentes de bogavante recibe el apelativo de «langosta» y contrariamente al inglés la lengua española usa términos diferenciados. Como todos los nefrópidos los bogavantes tienen dos pinzas delanteras claramente desarrolladas en los extremos del primer par de patas, lo cual les deja cuatro pares de patas principales para poder desplazarse sobre el fondo marino. En cambio las langostas, que son palinúridos y no nefrópidos, no tienen pinzas en las patas principales y usan sus cinco pares de patas para la locomoción. Además las langostas tienen antenas mucho más desarrolladas que las de los bogavantes. Otros crustáceos de otras familias también reciben el apelativo lobster en lengua inglesa y tampoco es correcto llamarlos ni «langostas» ni «bogavantes» en español, como por ejemplo numerosas especies de cangrejos de río o también especies de taxones tales como Astacidae, Scyllaridae o Reptantia, entre otros. De una manera general, los cangrejos de río, que son animales de agua dulce, son las especies que más se parecen a los bogavantes, pero son más pequeños. Aun así, en zonas tropicales existen cangrejos de agua dulce bastante grandes que pueden evocar el color y la forma de un joven bogavante.

El género Homarus se está volviendo raro, probablemente debido a una sobreexplotación de su pesca y de la contaminación marina.

thumb|Larva de Homarus gammarus thumb|225x225px|Observación de las pinzas de un Homarus gammarus; A la izquierda: una pinza para cortar, y a la derecha: una pinza para triturar.

Etimología y clasificación Debido a su caparazón (crusta en latín), que es duro pero flexible, el bogavante ha sido clasificado como crustáceo.

Sus diez patas, incluyendo ambas patas que llevan las pinzas, explican que esté clasificado en el orden de los decápodos («diez pies» en griego).

El nombre de su subclase, Malacostraca, significa que su exoesqueleto es más flexible que aquellos de los moluscos, que tienen una cáscara a veces muy sólida pero siempre quebradiza.

Distribución geográfica El bogavante busca los mares fríos, al contrario de la langosta cuya área de distribución geográfica se extiende más al sur. La presencia del bogavante se extiende por la casi totalidad de las costas del Atlántico Norte, por el lado europeo como por el lado americano. Vive bajo la zona infra-litoral (al límite de las zonas descubrimientos de las grandes mareas, bajo peñascos) hasta aproximadamente 50 metros de profundidad y, excepcionalmente, hasta 60.

Caracteres físicos El cuerpo de los bogavantes está protegido por un caparazón de color pardo azulado, pero en lo referente al color existen variaciones importantes entre individuos. Han de pasar unos 5 años desde su estado larvario hasta que alcanza el tamaño legal para su consumo: 23 centímetros. Hay ejemplares que llegan a medir 40-50 centímetros de longitud y pesar 4-7 kilos. Su carne es muy fina, consistente, blanca, sabrosa y delicada. Se suele comercializar vivo, si bien también se puede adquirir cocido y congelado. Un adulto de tamaño medio mide aproximadamente 23 cm de largo y pesa de 700 a 900 g. Los bogavantes crecen durante toda su vida y son muy longevos, por lo que pueden alcanzar tallas gigantes. Según el Libro Guinness de los récords, el bogavante más grande fue capturado en Nueva Escocia (Canadá), y pesaba 20,14 kg. Son carroñeros, que se alimentan de moluscos y materia en descomposición de otros animales. Sin embargo, también comen peces, cavan para encontrar almejas y se alimentan de algas y pequeños peces que viven en ellas. Debido a que los bogavantes viven en un ambiente turbio en el fondo del océano, su visión es pobre, y utilizan principalmente sus antenas como sensores. El abdomen del bogavante incluye el apéndice natatorio y la cola.

Biología Una hembra pone hasta 100 000 huevos durante su vida (hasta una cincuentena de años para los especímenes mayores, raramente encontrados), que incuba varios meses bajo su abdomen antes de su eclosión. Numerosas hembras son pescadas jóvenes (de media, no han vivido más que un décimo de su esperanza máxima de vida) es decir aún no han puesto muchos huevos y se han reproducido poco.

Desarrollo y longevidad En estado salvaje los bogavantes viven hasta un tiempo estimado de 45 a 50 años, aunque determinar su edad es difícil: normalmente se estima a partir del tamaño y otras variables. Las técnicas más nuevas pueden conducir a estimaciones de edad más precisas.

Las investigaciones sugieren que con el paso de los años y avanzando en edad, los bogavantes pueden no disminuir el ritmo, debilitarse o perder la fertilidad, y que los bogavantes más viejos pueden ser más fértiles que los más jóvenes. Esta longevidad puede deberse a la telomerasa, una enzima que repara largas secciones repetitivas de secuencias de ADN en los extremos de los cromosomas, denominados telómeros. La mayoría de los vertebrados expresan la telomerasa durante las etapas embrionarias, pero generalmente está ausente en las etapas adultas de la vida. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los vertebrados, los bogavantes expresan telomerasa como adultos a través de la mayoría de los tejidos, lo que se ha sugerido que está relacionado con su longevidad. La telomerasa está especialmente presente en los bogavantes de motas verdes, cuyas marcas se cree que son producidas por la enzima que interactúa con la pigmentación de su caparazón. Reprinted as La longevidad del bogavante está limitada por su tamaño. La muda requiere energía metabólica y cuanto más grande es el individuo, más energía se necesita; Del 10 al 15% de los bogavantes mueren de agotamiento durante la muda, mientras que en los bogavantes más viejos, la muda cesa y el exoesqueleto se degrada o colapsa por completo, lo que lleva a la muerte.

Los bogavantes, como muchos otros crustáceos decápodos, crecen a lo largo de la vida y pueden agregar nuevas células musculares en cada muda. La longevidad de los bogavantes les permite alcanzar tamaños impresionantes. Según Guinness World Records, el mayor bogavante jamás capturado fue pescado en Nueva Escocia, Canadá, con un peso de 20,15 kg.

Ecología Viven en todos los océanos, en fondos rocosos, arenosos o fangosos, y desde la costa hasta más allá del borde de la plataforma continental. Por lo general, llevan una vida solitaria en grietas o en madrigueras debajo de las rocas.

Los bogavantes son omnívoros y normalmente comen presas vivas como peces, moluscos, otros crustáceos, gusanos y algunas plantas. Se alimentan si es necesario, y se sabe que recurren al canibalismo en cautiverio. Sin embargo, cuando se encuentra piel de bogavante en el estómago de un bogavante, esto no es necesariamente una prueba de canibalismo porque los bogavantes se comen la piel mudada después de la muda. Si bien se pensaba que el canibalismo no existía entre las poblaciones de bogavantes silvestres, los investigadores lo observaron en 2012 al estudiar los bogavantes silvestres en Maine (Estados Unidos). Se teoriza que estos primeros casos conocidos de canibalismo de bogavantes en la naturaleza se atribuyen a una explosión demográfica local entre los bogavantes causada por la desaparición de muchos de los depredadores naturales de los bogavantes americanos.

En general, los bogavantes miden de 25 a 50 cm de largo y se mueven caminando lentamente sobre el fondo del mar. Sin embargo, cuando huyen, nadan hacia atrás rápidamente enroscando y desenroscando su abdomen. Se registró una velocidad de 5 m/s . Ello se denomina reacción de escape caridoide.

Los animales simbióticos del género Symbion, el único miembro conocido del filo Cycliophora, viven exclusivamente de las branquias y aparatos bucales de los bogavantes. Se han encontrado diferentes especies de Symbion en los tres crustáceos nefrótidos comercialmente importantes del Atlántico Norte: Nephrops norvegicus, Homarus gammarus y Homarus americanus.

Estado de las poblaciones, presiones, amenazas Los bogavantes han disminuido mucho en su hábitat natural y potencial, sobre todo en el hemisferio norte después de la Segunda Guerra Mundial, aunque desde los años 1980 las poblaciones norteamericanas se han restablecido fuertemente.

Historia y cultura En Europa el bogavante está representado y descrito desde la Antigüedad. Ha sido utilizado de manera medicinal en la Edad Media y en el Renacimiento. Tostado y reducido en polvo luego disuelto en vino, ha servido para tratar diversas enfermedades urinarias y como purga de cálculos renales. Su carne ha sido considerada como diurética, su gastrolito (una masa rica en calcio que se encuentra en el estómago de los bogavantes que se preparan a realizar la muda) utilizado para tratar las inflamaciones oculares y como un remedio para dolores de estómago y epilepsia.

Gastronomía thumb|Un bogavante americano preparado para ser consumido. thumb|Bogavante americano cocinado y listo para ser degustado. thumb|right|Cigalas cocidas y servidas en Stokkseyri, Islandia. thumb|Plato a base de bogavante. alt=Rollos de bogavante en Kent, Inglaterra|thumb|Rollos de bogavante en Kent, Inglaterra. thumb|Bogavante, cangrejo y pepino de William Henry Hunt (acuarela, 1826 o 1827). La carne del bogavante es muy apreciada. Está considerado como el más fino de los crustáceos, por delante de la langosta. Según el escritor francés Jean-Pierre Desthuilliers el bogavante es gustativamente superior a la langosta.Jean-Pierre Desthuilliers, «Homards en conclave : Le homard au court-bouillon», adamantane.net, (2009)

El bogavante se suele servir hervido o al vapor con el caparazón. Los comensales rompen el caparazón con pinzas para marisco y sacan la carne de sus tenazas con pinchos para marisco. La carne suele comerse con mantequilla derretida y zumo de limón. El bogavante también se utiliza en sopa, bisque, lobster roll, cappon magro, y platos como el bogavante Newberg y el bogavante Thermidor. Se lo cuece al vapor, en agua, al horno o sobre la parrilla.Sitio web Homard du Québec, artículo «Modes de cuisson du homard du Québec» ('modos de cocción del bogavante de Quebec') Puede ser comido frío o en sashimi. Si ha sido hervido, se le debe perforar la cabeza una vez la cocción terminada, para vaciar el líquido contenido bajo su caparazón.

Los cocineros hierven o cuecen al vapor los bogavantes cuando todavía están vivos. Cuando se cocina un bogavante, el color de su caparazón cambia de azul a naranja porque el calor de la cocción descompone una proteína llamada crustacianina, que suprime el tono naranja de la sustancia química astaxantina, que también se encuentra en el caparazón.

Según la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, el nivel medio de mercurio en el bogavante americano entre 2005 y 2007 fue de 0,107ppm.

El bogavante en la historia gastronómica