El asesinato de Álvaro Obregón fue un magnicidio perpetrado por José de León Toral en el restaurante La Bombilla, ubicado en el barrio de San Ángel de la Ciudad de México el 17 de julio de 1928 a las 14:20 de la tarde, hora del centro de México (UTC -6). La víctima fue el presidente electo de México, el general Álvaro Obregón Salido, quien iba a empezar su segundo mandato sobre el país, el cual debía iniciar el 1 de diciembre de 1928 y concluir el 30 de noviembre de 1934.
El asesinato de Obregón marcó un punto de inflexión importante en la política mexicana del siglo , dando comienzo a la etapa histórica conocida como Maximato. El general Obregón fue el último presidente de México que buscó su reelección y su magnicidio el único caso entre los mandatarios electos del país.
La especulación sobre los motivos de su asesinato incluían intereses políticos de grupos antirreeleccionistas, del presidente de México Plutarco Elías Calles, de Luis N. Morones —secretario de industria, comercio y trabajo— y de grupos religiosos inconformes con las políticas antieclesiásticas del gobierno.
Antecedentes Reformas constitucionales thumb|Plutarco Elías Calles, presidente de México de 1924 a 1928. El 18 de octubre de 1926, el diputado Gonzalo N. Santos presentó ante la cámara de diputados una iniciativa de reforma de los artículos 82 y 85 de la Constitución mexicana de 1917, la cual planteaba legalizar la reelección de un presidente mientras no fuera en el periodo siguiente a su mandato y extender la duración de cada gobierno a seis años en lugar de cuatro. La reforma fue aprobada por los diputados solo dos días después de ser presentada y posteriormente fue enviada a la cámara de senadores para su ratificación, que se logró el 19 de noviembre, el cambio a la constitución entró en vigor el 28 de diciembre del mismo año. Esta reforma desató polémicas entre la población por estar expresamente hecha para permitir una posible reelección de Álvaro Obregón.
Guerra cristera
El 21 de febrero de 1925 fue creada la Iglesia católica apostólica mexicana, impulsada por el presidente Plutarco Elías Calles y dirigida por José Joaquín Pérez Budar, autoproclamado como su patriarca. Esta institución seguía la misma doctrina que la Iglesia católica con la excepción de que el líder era Pérez Budar y no el papa. En última instancia su objetivo era debilitar el poder de la Iglesia católica en México, que el propio Pérez Budar consideraba obsesivo y alejado de las necesidades del culto mexicano. En 1926 el presidente de México Plutarco Elías Calles promulgó la ley de tolerancia de cultos, coloquialmente llamada Ley Calles, con el objetivo de mantener a la Iglesia católica bajo el control del gobierno. Entre sus leyes establecía la necesidad de una autorización gubernamental para ser sacerdote y otra para poder oficiar actos religiosos.
El 24 de julio de 1926, con el apoyo del papa Pío XI, los obispos pidieron la suspensión del culto religioso a partir de la entrada en vigor de la ley, prevista para el 31 de julio del mismo año. Tres meses después la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas inició un boicot contra el gobierno, pidiendo la exención en el pago de impuestos y evitar el consumo de productos creados por el estado, causando grandes pérdidas económicas al país.
Ante las acciones contra la ley Calles el gobierno decidió aprehender a quienes organizaran o participaran de las mismas, provocando un levantamiento armado organizado por la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas que dio comienzo en enero de 1927 en Jalisco. El movimiento se expandió por todo el territorio nacional desatando la Guerra cristera. Los cristeros exigían reformas en los artículos 3, 5, 27 y 130 de la constitución mexicana para incrementar las libertades religiosas. El general Obregón quiso aprovechar el conflicto postulándose como mediador entre la causa cristera y el gobierno de Calles, pero su oferta no fue aceptada.
Elecciones presidenciales de 1928
El 26 de junio de 1927, Obregón realizó un manifiesto a la nación en el que declaraba el abandono de su retiro político y su intención de presentarse a la reelección. Para impulsar su candidatura propuso avances en la reforma agraria, alentar la industrialización, la inversión extranjera y las medidas proteccionistas. La campaña del general fue coordinada por el Centro Director Obregonista, entre sus miembros se encontraban el Partido Nacional Agrarista, el Partido Laborista Mexicano y múltiples organizaciones civiles.
Como adversarios se presentaron el general Arnulfo R. Gómez, quien fue propuesto por el Partido Nacional Antirreeleccionista, y el general Francisco R. Serrano, gobernador del Distrito Federal, quien renunció a su puesto para ser el candidato del Partido Nacional Revolucionario.No debe ser confundido con el partido del mismo nombre, fundado en 1929 y antecesor del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Tanto Gómez como Serrano eran antiguos aliados de Obregón y habían servido bajo sus órdenes en el ejército constitucionalista. Ambos candidatos basaron sus campañas en las posturas antiobregonistas y antirreeleccionistas. Ya desde este año se habían llevado a cabo varios atentados en contra del general, algunos orquestados por grupos religiosos y otros planeados por rivales políticos.
La creciente crítica de los otros candidatos a Obregón y a quienes permitieron que la reelección presidencial fuese legal causó que la autoridad los acusara de incitar una rebelión antigubernamental, de planear el asesinato del candidato del partido laborista y del presidente de la república. Serrano fue apresado en Cuernavaca y asesinado en Huitzilac, Morelos, el 3 de octubre; mientras que Gómez fue fusilado en Coatepec, Veracruz, el 4 de noviembre. Obregón quiso continuar con su campaña incluso después de convertirse en el único candidato a la presidencia y a pesar del ambiente adverso que se presentaba en México por las múltiples crisis políticas.
thumb|right|235px|El presidente electo Obregón el 2 de julio de 1928, días antes de su asesinato.
Las elecciones presidenciales se celebraron el 1 de julio de 1928. Al ser Obregón el único candidato su victoria —con 1 670 453 votos— era de esperar. Se especulaba que entre sus primeras acciones como presidente estaría el acabar con el conflicto cristero. El general ya se había reunido con varios obispos para esta fecha. Paralelamente existía la hipótesis de que su gobierno seguiría la línea de represión religiosa de Calles, idea fundamentada en conductas anteriores del general hacia el clero, entre ellas el encarcelamiento y expulsión del país de varios sacerdotes en 1915 después de que el general tomara Ciudad de México durante la revolución mexicana, y la persecución del Congreso Eucarístico en 1924, durante su primer mandato presidencial.
Primeros atentados En enero de 1926 ocurre un atentado contra Obregón mientras viaja en un tren de Los Ángeles a Tucson. Una persona irrumpió en su gabinete de viaje y disparó contra la litera inferior, suponiendo que su víctima descansaba en ella, sin embargo el general se encontraba en la cama superior. El individuo inmediatamente fue detenido, pero Obregón se negó a presentar cargos en su contra. El agresor, de nombre J. MacDowell, ostentaba el título de gran caballero de la orden de los Caballeros de Colón, la cual prestaba servicio de la Iglesia católica de Estados Unidos y era contraria a las políticas religiosas presentes en México, buscando «dar a conocer al pueblo de Estados Unidos la verdad de la cuestión mexicana, tan desfigurada por los cónsules y agentes de Calles». El incidente demostró que el ambiente de hostilidad entre el gobierno mexicano y los grupos católicos había superado ya las fronteras nacionales.
Miguel Agustín Pro thumb|Miguel Agustín Pro segundos antes de ser fusilado. El 13 de noviembre de 1927 se produjo un nuevo atentado en el Bosque de Chapultepec, donde se lanzaron bombas caseras y posteriormente se realizaron varios disparos en contra del vehículo con el que Obregón se dirigía a una corrida de toros. Los defectos de fabricación de los artefactos limitaron sus efectos, siendo incapaces de infligir daños graves al vehículo y los disparos no lograron atinar en el blanco, permitiendo al general salir ileso del ataque. La autoría del atentado fue atribuida a Luis Segura Vilchis, Juan Tirado y Nahúm Lamberto Ruíz. El automóvil que los perpetradores usaron para la fuga era un Essex número 10101 comprado a Humberto Pro Juárez cinco días antes. A partir de la presencia del vehículo se estableció un nexo entre Humberto y sus hermanos Roberto y Miguel Agustín —este último era sacerdote y oficiaba actos religiosos en secreto— respecto al intento de magnicidio. Unos veinte soldados procedieron a su arresto el 18 de noviembre a las 3 de la mañana, en una casa en la que se refugiaban de forma temporal.
El 23 de noviembre, cinco días después de ser arrestados, se difunde la noticia de que los inculpados serán trasladados a los tribunales competentes, sin embargo en realidad se da la orden de ejecutar la pena de muerte sobre ellos, a pesar no haber recibido juicio alguno. Agustín y Humberto son fusilados por la policía junto con la mayoría de los acusados del intento de asesinato, Roberto Pro fue condenado a prisión por ser menor de edad y posteriormente al exilio a Cuba.
La muerte de Agustín Pro se convirtió en un símbolo de la resistencia a las leyes anticlericales del estado. Paralelamente la ejecución extrajudicial generó pánico entre los grupos católicos extremistas, quienes vieron el acontecimiento como la prueba fehaciente de que Calles era capaz de usar su influencia política y desobedecer las leyes con tal de hacer escarmentar a quienes tuvieran una opinión contraria a la suya, especialmente los sacerdotes. Sin embargo él había reprobado la ejecución ilegal de los acusados, aunque no de forma pública, por lo que no evitó que los rumores sobre su participación en el hecho continuaran.
José de León Toral thumb|José de León Toral, autor material del asesinato de Obregón.
José de León Toral fue un católico mexicano nacido el 23 de diciembre de 1900 en Matehuala, San Luis Potosí. Fue miembro de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana y de la Liga Nacional para la Defensa de las Libertades Religiosas, dentro de estos grupos conoció a muchas personas afectadas por la ley Calles. Algunos de los integrantes —entre ellos Roberto y Miguel Agustín Pro— promovían la resistencia pacífica mediante la administración de sacramentos en secreto, mientras otros miembros pugnaban por la revuelta violenta, entre ellos Luis Seguirá Vilchis, quién planeó varios atentados en contra de Obregón.
Tuvo conversaciones con Concepción Acevedo de la Llata, popularmente conocida como la Madre Conchita y madre superiora de un convento de la orden de las capuchinas sacramentarias, que acostumbraba mantener reuniones con personas contrarias a la ley Calles, entre ellas el presbítero José Aurelio Jiménez Palacios y el propio José de León. En sus conversaciones ella lo convenció de que la libertad religiosa solo podría regresar a México con la muerte de Obregón, Calles y José Joaquín Pérez Budar, patriarca de la Iglesia católica apostólica mexicana. Toral menciona sobre ella: «La madre Conchita estaba sumamente favorecida por Dios. Ejercía influencia sobre mi espíritu. Puesto que esta mujer, que está tan cerca de Dios, lo dice, debe estar bien pensado».
Igualmente se mantuvo en contacto con Roberto Pro mediante correspondencia tras su exilio. Dentro de sus conversaciones hablaron sobre la muerte de los hermanos de Roberto, considerados como mártires de la causa cristera, y le confesó que su historia lo estaba motivando a buscar su propio martirio.