La Orden de San Benito (; OSB) es una orden religiosa, perteneciente a la Iglesia católica, dedicada a la contemplación, fundada por Benito de Nursia, dictada por este a principios del para la abadía de Montecassino.
Gracias a la expansión del monacato benedictino y sus diferentes reformas a través del tiempo, se puede decir que Benito de Nursia contribuyó decididamente a la evangelización cristiana de Europa. Razón por la cual, la Iglesia católica lo ha declarado patrón de Europa. Entre las principales reformas de la llamada Orden de San Benito se encuentran las de la rama de Cluny y la de Císter.
Después de la Reforma protestante, el monacato fue abolido en las iglesias surgidas de ella, sin embargo, un nuevo movimiento de retorno a las fuentes ha permitido que se recupere la herencia benedictina en ellas. Así, a partir del se restableció la Orden benedictina en la Iglesia anglicana y más tarde en otras iglesias tradicionales de la Reforma.
Los monasterios benedictinos son autónomos, cada uno tiene su propio abad, y se reagrupan en diversas ramas o congregaciones. Sin embargo, aunque sin perder su autonomía, existe desde 1893 una Confederación Benedictina, cuya función es mantener la comunión entre los diversos monasterios autónomos, federaciones e institutos religiosos que siguen la Regla de San Benito. Actualmente son 20 las congregaciones que conforman la Orden de San Benito, incluyendo en ella a los olivetanos, camaldulenses, vallumbrosinos, y silvestrinos.
Historia thumb|left|San Benito de Nursia (c.480-543), de un detalle del fresco de Fra Angélico, Basílica de San Marco, Florencia (c.1400-1455). Origen miniatura|Hábito de los monjes benedictinos. El origen de la Orden benedictina se encuentra en las fundaciones hechas por Benito de Nursia en la localidad de Subiaco. Allí surgieron los primeros doce monasterios propiamente benedictinos, dirigidos cada uno por un propio abad, el cual tenía a su cargo su propia iglesia para la recitación del oficio litúrgico en comunidad. A la cabeza de los doce cenobios se encontraba Benito, quien además se encargaba de la formación de los futuros monjes. Más tarde, se fundaron los monasterios de Montecasino y de Terracina, ambos autónomos de los surgidos en Subiaco. Al morir Benito, en 547, deja 14 monasterios masculinos y uno femenino en Piumarola, donde se supone residía su hermana Escolástica.
Reformas thumb|Abadía de Cluny, Francia. thumb|left|El monasterio benedictino de San Cugat del Vallés. 250px|derecha|miniatura|Fundación de la Abadía de Tegernsee.
Durante el transcurso de su historia, la Orden de San Benito ha sufrido numerosas reformas, debido a la eventual decadencia de la disciplina en el interior de los monasterios. La primera reforma importante fue la hecha por Odón de Cluny en el ; esta reforma, llamada cluniacense, nombre proveniente de Cluny, lugar de Francia donde se fundó el primer monasterio de esta reforma, en el que Odón fue el segundo abad, llegó a tener un gran influjo, hasta el punto que durante gran parte de la Edad Media prácticamente todos los monasterios benedictinos estaban bajo el dominio de Cluny.
Los cluniacenses adquirieron gran poder económico y político, y los abades más importantes llegaron a formar parte de las cortes imperiales y papales. Varios pontífices romanos fueron benedictinos provenientes de los monasterios cluniacenses: AlejandroII, 1061-73; san Gregorio VII, 1073-85; beato Víctor III, 1086-87; beato Urbano II, 1088-99; Pascual II, 1099-1118; Gelasio II, 1118-19; y un largo etcétera.
Tanto poder adquirido llevó a la decadencia de la reforma cluniacense, que encontró una importante contraparte en la reforma cisterciense, palabra proveniente de Císter (Cîteaux en idioma francés), lugar de Francia donde se estableció el primer monasterio de esta reforma. Roberto de Molesmes, Alberico y Esteban Harding fueron los fundadores de la Abadía de Císter en 1098. Buscaban apartarse del estilo cluniacense, que había caído en la indisciplina y el relajamiento de la vida monástica. El principal objetivo de los fundadores de Císter fue imponer la práctica estricta de la Regla de San Benito y el regreso a la vida contemplativa.
El principal impulsor de esta reforma fue Bernardo de Claraval (1090-1153), discípulo de los fundadores de Cîteaux, quien había ingresado allí hacia el año 1108. Se le encargó la fundación de la Abadía de Claraval (Clairvaux, en francés), de la que fue abad durante unos 38 años, hasta su muerte. Bernardo de Claraval se convirtió en el principal consejero de los papas, y varios de sus monjes llegaron igualmente a ocupar la Sede Pontificia. Bernardo predicó también la Segunda Cruzada. Al morir había fundado 68 monasterios de su orden.
La reforma cisterciense subsiste hasta hoy como orden benedictina independiente, dividida igualmente en dos ramas: la Orden del Císter (O. Cist.) y la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (OCSO), también conocidos como Trapenses. Se les llama también «benedictinos blancos», debido al color de su hábito, en contraposición a los demás monjes de la Orden de San Benito, a quienes se llama «benedictinos negros».
Durante la Edad Media surgieron otras reformas importantes de la Orden Benedictina. La de Romualdo (fl. 1027), quien dio inicio a la reforma camaldulense. Esta reforma subsiste hasta hoy en dos ramas: la primera forma parte de Confederación Benedictina (benedictinos negros); la segunda es independiente, pero se rige igualmente por la Regla de San Benito. Otra reforma importante fue la emprendida por Juan Gualberto (fl. 1073), quien fundó los Benedictinos de Valle Umbrosa, por el lugar en Italia en que se construyó el primer monasterio de esta reforma. Es igualmente hoy en día una congregación de la Confederación Benedictina. La reforma de Silvestre (1177-1267), fundador de los Benedictinos de Montefano, que subsiste también hoy como congregación asociada a la Confederación Benedictina. La reforma de Bernardo Tolomei (1272-1348), que dio origen a los Benedictinos de Monte Oliveto, hoy también parte integrante de la Confederación Benedictina.
Organización thumb|La abadía de Montecasino, donde Benito de Nursia estableció su primer monasterio alrededor del año 529. thumb|Monasterio de Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos, España. thumb|Abadía benedictina del Valle de los Caídos. thumb|Monasterio de Montserrat, visto desde la roca de Sant Jaume. Los monasterios benedictinos están siempre dirigidos por un superior que, dependiendo de la categoría del monasterio, puede llamarse prior o abad; este es escogido por el resto de la comunidad. El ritmo de vida benedictino tiene como eje principal el Oficio Divino, también llamado Liturgia de las Horas, que se reza siete veces al día, tal como San Benito lo ordenó. Junto con la intensa vida de oración en cada monasterio, se trabaja arduamente en diversas actividades manuales, agrícolas, etc., para el sustento y el autoabastecimiento de la comunidad.
A nivel internacional, la principal organización de la Orden es la Confederación Benedictina, un cuerpo establecido el 12 de julio de 1893 por el papa León XIII con el breve Summum semper, cuya cabeza es conocida como abad primado.
Esta organización está dividida en congregaciones o federaciones. Los miembros de cada congregación pueden agregar a sus nombres las iniciales "OSB". Las principales congregaciones, con sus respectivas fechas de origen, son: la casinense de Subiaco (1872), inglesa (1336), húngara (1514), suiza (1602), austriaca (1625), bávara (1684), brasileña (1827), la de Solesmes (1837), americano-casinense (1855), beuronense (1873), helvético-americana (1881), la de Santa Odilia (1884), la de la Anunciación (1920), la eslava de San Adalberto (1945), la olivetana (1319), la camaldulense (980), vallombrosana (1036), silvestrina (1231) y la del Cono Sur (1976).
Dentro de cada congregación o federación se encuentran también numerosos monasterios, independientes o confederados, e institutos religiosos y grupos de oblatos que se han agregado a través de estas, a la gran Confederación Benedictina.
Presencia Actualmente, la Orden está extendida por todo el mundo, con monasterios masculinos y femeninos. En 2016, según el Anuario Pontificio, había en el mundo 6865 benedictinos, de los cuales 3587 (el 52,8 %) habían sido ordenados presbíteros; además de atender 350 parroquias.
Congregaciones Evolución de las principales congregaciones benedictinas.Catalogus Monasteriorum O.S.B. Monachorum.- 2000-2015. 2015 Congr. Sacerdos Fratres Totalis Americano-Cassinensis 456 259 715 Subiaco-Cassinensis 536 704 1240 Ottiliensis 338 588 926 Solesmes 386 219 605 2010 Congr. Sacerdos Fratres Totalis Americano-Cassinensis 523 269 792 Subiaco-Cassinensis 609 641 1245 Ottiliensis 332 637 969 Solesmes 385 199 584 2005 Congr. Sacerdos Fratres Totalis Americano-Cassinensis 602 298 900 Subiaco -Cassinensis 588 572 1160 Ottiliensis 350 641 991 Solesmes399 228 627 2000 Congreg. Sacerdos Fratres Totalis Americano-Cassinensis 711 306 1017 Subiaco-Cassinensis 627 528 1155 Ottiliensis 353 670 1023 Solesmes 439 223 662 Monasterios benedictinos en España Monasterio de Santo Domingo de Silos, en el municipio de Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos, comunidad autónoma de Castilla y León, Monasterio de Santa María de El Paular, en el municipio de Rascafría (Comunidad de Madrid). Monasterio de Valvanera, en el municipio de Anguiano (La Rioja (España). Abadía del Valle de los Caídos, en el municipio de San Lorenzo de El Escorial (Comunidad de Madrid). Monasterio de Montserrat, en la Montaña de Montserrat, Cataluña. Monasterio de Leyre, en Navarra. Priorato de Nuestra Señora de Montserrat, en la ciudad de Madrid. San Lorenzo de Munt, en la Montaña de San Lorenzo de Munt, Cataluña. Monasterio de San Cugat del Vallés, en la Ciudad de Sant Cugat del Vallés, Cataluña. Monasterio de San Julián de Samos en el municipio de Samos de la provincia de Lugo. Monasterio de San Salvador del Monte Irago, en el municipio de Rabanal del Camino en la provincia de León. Monasterio de Santa María de Oseira, municipio de Cea, provincia de Orense
Miembros destacados Algunos miembros destacados de la orden fueron
Abad Oliva, Alonso de Zamora (monje benedictino), Benito de Aniane, Berengaudus, Gualterio de Pontoise, Lamberto de Vence, Lesmes de Burgos. Rainaldo de Nocera Emma de Barcelona
Miembros científicamente destacados
Pedro Abelardo (1107-1142) Teólogo filósofo, compositor, poeta y monje benedictino francés. Impulsor de la educación escolar en los campos de la lógica, teología, ética, apologética, música. Alcuino de York (724-804) Teólogo, escritor, filósofo, matemático, gramático, pedagogo, poeta y sacerdote y beato benedictino inglés. Fue columna de la etapa carolingia. Constantino el Africano. (1020-1087) Médico, traductor, escritor y monje benedictino tunecino. Tradujo 37 libros del árabe al latín. Reintrodujo la medicina griega clásica a Europa. Anselmo de Canterbury (1033-1109) Teólogo, filósofo, arzobispo, y monje benedictino y doctor de la Iglesia, relevante como el padre del escolasticismo y defensor de que las ideas eran reales. Guido de Arezzo (992-1033) Músico y monje benedictino italiano. Padre de la notación musical moderna, y adopción del tetragrama y organización y nombramiento de notas musicales. Se le atribuye la invención de la mano guidoniana que ayuda a una rápida lectura a los cantantes. Incluyendo el hexacordo.