Este artículo es sobre la selección de los libros que conforman el Tanaj. Para la fijación del texto en sí, véase Texto masorético.
El judaísmo rabínico reconoce los 24 libros del texto masorético, comúnmente llamado el Tanaj o Biblia hebrea, como autoritativos. La erudición moderna sugiere que los que fueron más recientemente escritos son los libros de Jonás, Lamentaciones y Daniel, todos los cuales pudieron haber sido compuestos en una fecha tan tardía como el
El libro de Deuteronomio incluye la prohibición de añadir o restar, que podría aplicarse al libro mismo (es decir, un «libro cerrado», una prohibición contra la futura edición del escriba) o a la instrucción recibida por Moisés en el monte Sinaí.McDonald & Sanders, ed., The Canon Debate, p. 60, capítulo 4: The Formation of the Hebrew Canon: Isaiah as a Test Case por Joseph Blenkinsopp.
El libro de 2 Macabeos, que en sí no es una parte del canon judío, describe a Nehemías (en torno al 400 a. C.) manteniendo «[una] colección de los libros que contenían las crónicas de los reyes, los escritos de los profetas, los salmos de David y las cartas de los reyes sobre las ofrendas» (2:13-15). El Libro de Nehemías sugiere que el sacerdote-escriba Esdras trajo la Torá al volver de Babilonia a Jerusalén y al Segundo Templo () alrededor del mismo período de tiempo. Ambos, 1 y 2 Macabeos, sugieren que Judas Macabeo (alrededor de 167 a. C.) también recogía libros sagrados (1 Macabeos 3:42-50, 2 Macabeos 2:13-15, 2 Macabeos 15:6-9).
No hay consenso de los expertos en cuanto a cuando el canon de la Biblia hebrea se fijó: algunos estudiosos sostienen que fue fijado durante la dinastía de los Asmoneos,Philip R. Davies en The Canon Debate, p. 50: «With many other scholars, I conclude that the fixing of a canonical list was almost certainly the achievement of the Hasmonean dynasty». mientras que otros sostienen que no se fijó hasta el o incluso más tarde.McDonald & Sanders, The Canon Debate, 2002, p. 5, citado por Neusner en Judaism and Christianity in the Age of Constantine, p. 128–145, y Midrash in Context: Exegesis in Formative Judaism, p. 1–22.
Sirácides La evidencia de una colección de escritura sagrada semejante a porciones de la Biblia hebrea viene del libro del Sirácida (que data de 180 a. C. y no está incluido en el canon judío), que incluye una lista de nombres de personajes bíblicos del Antiguo Testamento (Sirácides 44-49) en el mismo orden que se encuentra en la Torá y los Nevi'im (Profetas), y que incluye los nombres de algunos hombres mencionados en los Ketuvim (Escritos). Sobre la base de esta lista de nombres, algunos eruditos han conjeturado que el autor, Jesús ben Sirá, tenía acceso a, y consideraba autoritario, los libros del Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Job, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce Profetas Menores.
Su lista excluye los nombres de Rut, Cantar de los Cantares, Ester y Daniel, lo que sugiere que las personas mencionadas en estas obras no se ajustaban a los criterios de su lista actualizada de los grandes hombres, o que no tenía acceso a estos libros, o no los consideraba auténticos. En el prólogo a la traducción griega de la obra ben Sira, su nieto, fechado en 132 a. C.,Thomas J. Finley, BSac 165:658 (abril-junio de 2008) p. 206 menciona tanto la Ley (Torá) y los Profetas (Nevi'im), así como un tercer grupo de libros que aún no está nombrado como Ketuvim (el prólogo simplemente los identifica como «los demás libros que fueron escritos después»).
Septuaginta
La Septuaginta (LXX) es una traducción al griego koiné de las escrituras hebreas, traducidas en etapas entre el y II a. C. en Alejandría, Egipto.
Según Michael Barber, «en la Septuaginta, la Torá y los Nevi'im se establecen como canónicos, pero los Ketuvim no parecen haber sido todavía canonizados definitivamente (algunas ediciones de la Septuaginta incluyen, por ejemplo, I-IV Macabeos o el Salmo 151, mientras que otras no los incluyen; también están las adiciones de la Septuaginta a Ester, Jeremías y Daniel, y 1 Esdras). El autor pudo haber sido realizado por setenta (o setenta y dos) ancianos que tradujeron la Biblia hebrea al griego koiné pero la evidencia histórica de esta historia es más bien superficial». Más allá de eso, de acuerdo con Barber, es prácticamente imposible determinar cuando cada uno de los demás libros se incorporó en la Septuaginta. Filón y Josefo (ambos asociados con el judaísmo helenístico del ) atribuyen la inspiración divina para sus traductores, y el relato antiguo principal del proceso es la Carta de Aristeas, circa del a. c. Algunos de los rollos del mar Muerto atestiguan textos hebreos distintos de aquellos en los que se basó el texto masorético; en algunos casos, estos textos recién descubiertos concuerdan con la versión de la Septuaginta.The Canon Debate, McDonald & Sanders editors, 2002, capítulo 6: Questions of Canon through the Dead Sea Scrolls por James C. VanderKam, p. 94, citando comunicación privada con Emanuel Tov sobre manuscritos bíblicos: «Qumran scribe type c.25%, proto-Masoretic Text c. 40%, pre-Samaritan texts c.5%, texts close to the Hebrew model for the Septuagint c.5% and nonaligned c.25%». Existe fuerte evidencia de que la Septuaginta fue el canon en vigor en Palestina del primer siglo, «los autores Archer y Chirichigno listan 340 lugares en los que el Nuevo Testamento cita la Septuaginta, pero sólo 33 lugares en los que cita del texto masorético en lugar de los Setenta»,Catholic Answers, citing G. Archer and G. C. Chirichigno, Old Testament Quotations in the New Testament: A Complete Survey, 25-32). aunque esa afirmación sigue siendo controversial.
Rollos del mar Muerto
La teoría de que había un canon hebreo cerrado en el judaísmo del Segundo Templo fue cuestionada aún más por las variantes textuales que se encontraron en los rollos del Mar Muerto. Michael Barber escribe: «Hasta hace poco se suponía que las ‹adiciones apócrifas› que se encuentran en los libros de la LXX representaban tardíos incrementos griegos de los textos hebreos. En relación con esto, el texto masorético (TM), establecido por los rabinos en la época medieval, ha sido aceptado como el testigo fiel de la Biblia hebrea del siglo primero. Sin embargo, este supuesto está siendo cuestionada a la luz de los Rollos del Mar Muerto».
La evidencia que apoya estos desafíos incluyen el hecho de que «las copias de algunos libros bíblicos encontrados en Qumrán revelan divergencias nítidas con el TM». Como ejemplo de tales pruebas, Barber afirma que «los eruditos se sorprendieron al encontrar que las copias hebreas de 1 y 2 Samuel descubiertas en la Cueva 4 concordaban con la LXX en contra del TM. Uno de estos fragmentos es fechado en el siglo III a. C. y se cree que es la copia más antigua de un texto bíblico encontrado hasta la fecha. Evidentemente la versión Masoreta de 1-2 Samuel es significativamente inferior para el ejemplar LXX».
Los rollos del mar Muerto se refieren a la Torá y Nevi'im y sugieren que estas porciones de la Biblia habían sido canonizadas antes del 68 d. C. Un pergamino contiene la totalidad o parte de 41 salmos bíblicos, aunque en un orden diferente que en el libro de los Salmos actual, incluye ocho textos que no se encuentran en el Salterio (véase Salmos 152-155), lo que sugiere que el libro aún no había sido canonizado.
Filón de Alejandría En el , Filón de Alejandría discute los libros sagrados, pero no hace mención de una división en tres partes de la Biblia; aunque en su De vita contemplativaEarly Jewish Writings (a veces, en el , se sugirió una autoría tardía cristiana)Jewish Encyclopedia: Bible Canon: «It is true, Lucius ("Die Therapeuten," Strasburg, 1880) doubts the genuineness of this work; but Leopold Cohn, an authority on Philo ("Einleitung und Chronologie der Schriften Philo's," p. 37, Leipsic, 1899; "Philologus," vii., suppl. volume, p. 421), maintains that there is no reason to do so. Consequently, Siegfried's opinion ("Philo," p. 61, Jena, 1875) that Philo's canon was essentially the same as that of to-day, is probably correct (H. E. Ryle, "Philo and Holy Scripture," London, 1895)». un párrafo III(25) escribe que «el estudio de (...) las leyes y los oráculos sagrados de Dios enunciados por los santos profetas, y los himnos y salmos, y todo tipo de otras cosas, a causa de que el conocimiento y la piedad son aumentados y llevados a la perfección». Filón cita casi exclusivamente la Torá, rara vez usa el Sirácides y la Sabiduría de Salomón.The Canon Debate, McDonald & Sanders editors, p. 132; p. 140 states 97% (2260 instances) of quotations from the Torah.The Canon Debate, McDonald & Sanders editors, chapter by Sundberg, p. 72, adds further detail: «However, it was not until the time of Augustine of Hippo (354–430 CE) that the Greek translation of the Jewish scriptures came to be called by the Latin term septuaginta. [70 rather than 72] In his City of God 18.42, while repeating the story of Aristeas with typical embellishments, Augustine adds the remark, "It is their translation that it has now become traditional to call the Septuagint" ...[Latin omitted]... Augustine thus indicates that this name for the Greek translation of the scriptures was a recent development. But he offers no clue as to which of the possible antecedents led to this development: Exod 24:1–8, Josephus [Antiquities 12.57, 12.86], or an elision. ...this name Septuagint appears to have been a fourth- to fifth-century development».
Josefo Según Michael Barber, el testimonio más antiguo y el más explícito de una lista canónica hebrea proviene de Josefo (37–100 d. C.):
... porque no tenemos decenas de miles de libros discordantes y en conflicto entre sí [como los griegos], sino sólo veintidós, conteniendo los registros de todos los tiempos, los cuales han sido justamente considerados como divinos; y de ellos cinco pertenecen a Moisés, que contienen sus leyes y las tradiciones del origen de la humanidad hasta su muerte. (...) los Profetas, que siguieron a Moisés, compilaron lo que se hizo en sus tiempos. Los restantes cuatro libros comprenden himnos a Dios y los preceptos de la conducta de la vida humana.
Josefo se refiere a escrituras sagradas divididas en tres partes: los cinco libros de la Torá, trece libros de Nevi'im y otros cuatro libros de himnos y sabiduría.Against Apion Book 1.8: «For we have not an innumerable multitude of books among us, disagreeing from and contradicting one another, [as the Greeks have,] but only twenty-two books, which contain the records of all the past times; which are justly believed to be divine; and of them five belong to Moses, which contain his laws and the traditions of the origin of mankind till his death. This interval of time was little short of three thousand years; but as to the time from the death of Moses till the reign of Artaxerxes king of Persia, who reigned after Xerxes, the prophets, who were after Moses, wrote down what was done in their times in thirteen books. The remaining four books contain hymns to God, and precepts for the conduct of human life». Debido a que hay 24 libros en el actual canon judío en lugar de los 22 mencionados por Josefo, algunos eruditos han sugerido que él consideraba a Rut como parte de Jueces y Lamentaciones, parte de Jeremías. Otros estudiosos sugieren que en el momento Josefo escribió, libros como Esther y Eclesiastés no eran todavía considerados canónicos.