Paul Lafargue (Santiago de Cuba, 15 de enero de 1842-Draveil, 25 de noviembre de 1911) fue un periodista, médico, teórico político y revolucionario francés. Nacido en una familia acomodada franco-española, Lafargue pasó la mayor parte de su vida en Francia, aunque también pasó periodos ocasionales en Inglaterra y España. En un principio su actividad política se orientó a partir de la obra de Proudhon y Auguste Blanqui, pero el contacto con Karl Marx (del que llegó a ser yerno al casarse con su segunda hija, Laura) acabó siendo determinante. Lenin le describió como uno de “los más talentosos y profundos divulgadores de las ideas del marxismo”. Su obra más conocida es El derecho a la pereza. Murió a la edad de 69 años junto a su esposa Laura en un suicidio que desde hacía tiempo tenían planeado.

Biografía

Juventud y primera etapa en Francia El padre de Lafargue era un acomodado propietario de plantaciones de café en Cuba y, por ello, Paul pudo comenzar sus estudios en Santiago de Cuba (por aquel entonces una provincia española) y proseguirlos en Francia. En 1851 la familia Lafargue se mudó a Burdeos, ciudad de la cual era oriundo su padre François Lafargue. Posteriormente estudió Medicina en París.

Es en París donde Lafargue comenzó su carrera política e intelectual, adhiriéndose a la filosofía positivista y entrando en contacto con los grupos republicanos que se oponían al reinado de Napoleón III. Parece que la obra de Pierre-Joseph Proudhon le influyó particularmente en esta fase de su vida y fue con ideales anarquistas proudhonianos como Lafargue ingresó en la sección francesa de la "Asociación Internacional de Trabajadores" (la AIT, más conocida como Primera Internacional). Sin embargo, pronto se relacionó con dos de las personalidades más prominentes del pensamiento revolucionario, Karl Marx y Luis Augusto Blanqui, cuya influencia eclipsó completamente las tendencias anarquistas que hasta entonces había mostrado Lafargue.

Es durante esta época cuando Lafargue entra en contacto con la masonería e ingresa en la logia L´Avenir atraído por el librepensamiento.

En 1865, tras participar en el Congreso Internacional de Estudiantes celebrado en la ciudad belga de Lieja, las universidades francesas prohibieron que Lafargue pudiera tener ninguna relación con las mismas, por lo que tuvo que marcharse a Londres para empezar allí de nuevo su carrera. En Londres se convirtió en un asiduo de la casa de Karl Marx, donde conocería a su hija Laura, con la que acabaría contrayendo matrimonio en 1868. Su actividad política tomó un nuevo rumbo en Inglaterra, pues fue elegido miembro del Consejo General de la Primera Internacional, y acabó siendo nombrado secretario corresponsal para todo lo concerniente a España (cargo que desempeñó entre 1866 y 1868). Sin embargo, parece que no consiguió establecer ningún tipo de contacto serio con las organizaciones de trabajadores españolas. Las organizaciones españolas sólo entrarían a formar parte de la Internacional a partir de la Revolución Gloriosa de 1868, mientras que la llegada a España del anarquista italiano Giuseppe Fanelli convirtió al país en un bastión del movimiento anarquista (y no de la corriente marxista que representaba Lafargue).

La oposición de Lafargue al anarquismo se volvió notoria cuando, al regresar a Francia, escribió una serie de artículos en los que criticaba la influencia de Proudhon en algunas organizaciones obreras francesas. Esta serie de artículos supuso el punto de partida de una larga carrera como articulista político.

Estancia en España

miniaturadeimagen|254x254px|Pablo Iglesias Posse. Tras su participación en el episodio revolucionario de la Comuna de París de 1871, la represión política obligó a Lafargue a emigrar a España cruzando los Pirineos para llegar a Graus y posteriormente Huesca. Allí "solicitó permiso, que le fue concedido, para reunirse con su esposa y su hijo en San Sebastián". El 24 de diciembre de 1871 se estableció en Madrid, donde contactó con los miembros locales del grupo «marxista» de la Internacional, como Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE y la UGT, sobre los que su influencia acabaría siendo muy importante. Su hijo falleció al poco tiempo y fue enterrado en el Cementerio Protestante del Puente de Toledo.Lafargue, Pablo en la Fundación Pablo Iglesias.

A diferencia de lo que ocurría en otros países europeos, la influencia del anarquismo (especialmente en el mundo rural de Andalucía e industrial de Cataluña) fue enorme, aun tratándose de un país tan abrumadoramente agrario como era España entonces. La mayoría de los revolucionarios españoles formaban parte de la facción anarquista de la Internacional (y su peso seguiría siendo enorme hasta la guerra civil española). Lafargue se dedicó a intentar redirigir esta tendencia hacia el marxismo, tarea en la que estuvo cercanamente asesorado por Friedrich Engels. Esta labor tenía también importantes implicaciones a nivel internacional, ya que la federación española de la Internacional era uno de los pilares principales de la facción anarquista.

La tarea encomendada a Lafargue consistía principalmente en reunir en Madrid un grupo marxista que fuese capaz de liderar la actividad revolucionaria. Al mismo tiempo que llevaba esto a cabo, Lafargue comenzó a escribir artículos anónimos para el periódico La Emancipación en los que defendía la necesidad de crear un partido político de la clase obrera (uno de los principales puntos de desacuerdo con los anarquistas). En algunos de estos artículos, Lafargue expresaba sus propias ideas acerca de la necesidad de reducir la jornada laboral (una concepción que no era ajena al pensamiento del propio Marx).

En 1872, tras un ataque de La Emancipación contra el nuevo y anarquista Consejo Federal, la Federación de Madrid expulsó a los que habían firmado ese artículo. Al poco estos crearon la Nueva Federación de Madrid, un grupo que nunca llegó a tener una gran influencia. La última actividad de Lafargue como activista político en España consistió en representar a la minoritaria sección marxista en el Congreso de La Haya de 1872, congreso que significó el final de la Primera Internacional como asociación unitaria de todos los socialistas.

Segunda etapa en Francia miniaturadeimagen|Laura Marx, esposa de Lafargue. En 1873 Lafargue se trasladó a Londres. Para entonces ya había dejado de ejercer la Medicina, pues ya no tenía fe en ella después de la muerte en la infancia de sus tres hijos y los de Laura. Abrió un taller de litografía, pero la escasez de los ingresos que consiguió con él le obligó en varias ocasiones a pedir dinero a Engels (que era propietario de industrias). Gracias a la ayuda de Engels volvió a entrar en contacto desde Londres con el movimiento obrero francés (el cual estaba empezando a ganar de nuevo base social, después de la tremenda represión reaccionaria que había llevado a cabo Adolphe Thiers durante los primeros años de la III República francesa).miniaturadeimagen|L`Egalité (1882).|izquierda|188x188px

A partir de 1880, trabajó de nuevo como editor del periódico socialista francés L'Égalité. Durante ese mismo año, y en esa publicación, Lafargue comenzó a publicar el primer borrador de El derecho a la pereza. Fue uno de los textos más difundidos de la literatura socialista mundial, probablemente sólo superado por el "Manifiesto del Partido Comunista" de Karl Marx y Friedrich Engels. En 1882, comenzó a trabajar en una compañía de seguros, lo que le permitió trasladarse de nuevo a París y participar más en la política socialista francesa. Junto con Jules Guesde y Gabriel Deville, comenzó a dirigir las actividades del recién iniciado Partido Obrero Francés (Parti Ouvrier Français; POF), que hizo entrar en conflicto con otras tendencias importantes de izquierda: el anarquismo, así como los radicales jacobinos y blanquistas.miniaturadeimagen|Caricatura propagandística electoral de Alfred Delcluze, Lafargue y Jules Guesde por Achille Lemot (1891).Desde entonces hasta su muerte, Lafargue siguió siendo el teórico más respetado del POF, no solo extendiendo las doctrinas marxistas originales, sino también agregando ideas originales propias. "Lafargue ya era muy reconocido por sus ideas dentro del movimiento obrero francés y ayudó a interesar a la clase trabajadora, en crear una audiencia obrera, para las enseñanzas de Marx", explica Yohanka León, investigadora del Instituto de Filosofía de Cuba. También participó en actividades públicas como huelgas y elecciones, y fue encarcelado varias veces. Fue un activo militante en la Comuna de París y miembro fundador de sus secciones en Francia, España y Portugal. Lafargue fue también dirigente de la II Internacional.

En 1891, a pesar de estar bajo custodia policial, fue elegido para el Parlamento francés en Lille, siendo el primer socialista francés en ocupar tal cargo. Su éxito alentaría al POF a seguir participando en actividades electorales y abandonar en gran medida las políticas insurreccionales de su período anterior.

Sin embargo, Lafargue continuó su defensa de la ortodoxia marxista contra cualquier tendencia reformista, como lo demuestra su conflicto con Jean Jaurès, así como su negativa a participar con cualquier gobierno "burgués".

Últimos años y suicidio miniaturadeimagen|Sepultura de Lafargue y su esposa Laura Marx en Cementerio del Père Lachaise. En 1908, después de un Congreso en Toulouse, las diferentes tendencias socialistas se unificaron en la forma de un solo partido. Lafargue se opuso al reformismo socialdemócrata defendido por Jean Jaurès.

Durante estos últimos años, Lafargue ya había comenzado a descuidar la política, viviendo en las afueras de París en el pueblo de Draveil, limitando sus contribuciones a una serie de artículos y ensayos, así como a la comunicación ocasional con algunos de los activistas socialistas más conocidos de la época, como Karl Kautsky y Hjalmar Branting de la generación anterior y Karl Liebknecht o Vladimir Lenin de la generación más joven. Fue en Draveil donde Lafargue y su esposa Laura Marx terminaron sus vidas juntos mediante envenenamiento, para sorpresa e incluso indignación de los socialistas franceses y europeos.

En su carta de suicidio, explicaron por qué se suicidaron. Lafargue escribió: La mayoría de los socialistas conocidos deploraron su decisión pública o privadamente. Unos pocos aceptaron su decisión con comprensión. En particular, el anarquista español Anselmo Lorenzo, que había sido un importante rival político de Lafargue durante su período español, escribió:

Jean Jaurès se compadeció de Lafargue, viendo en su muerte una contradicción entre una su firme convicción socialista y su creencia de inutilidad.

En el periódico El socialista de Pablo Iglesias Posse se le conmemoró de la siguiente forma:

Adolf Joffe, quien más tarde se suicidó para protestar por la expulsión de León Trotski del Comité Central del Partido Comunista Soviético, señaló en su carta final a Trotski a punto de suicidarse que aprobaba el pacto suicida de Lafargue y Marx en su juventud: Paul Lafargue y Laura Marx fueron enterrados el 3 de diciembre en la división 76 (cerca del Muro de los Comuneros) del cementerio de Père Lachaise en París. Su sobrino Jean Longuet y su esposa y sus dos hijos más tarde fueron enterrados en la misma tumba. En el entierro estuvieron presentes unas 60.000 personas, entre ellos Antonio Fabra, y se pronunciaron discursos Jean Jaurès, Keir Hardie y Karl Kautsky entre otros. Vladimir Lenin, quien fue uno de los oradores en el funeral como representante del POSDR,"Speech Delivered in the Name of the R.S.D.L.P. at The Funeral of Paul and Laura Lafargue November 20 (December 3), 1911". Lenin. in: ; also for transcribed edition: Marxists más tarde le dijo a su esposa Nadezhda Krupskaya:

Pensamiento y legado miniaturadeimagen|Monumento a Paul Lafargue de André Lasserre (1936).