Las Torres de Colón o Torres Colón (anteriormente, Torres de Jerez) son rascacielos ubicados en la plaza de Colón de Madrid (España). Tienen una altura de 117 metros y se conforman de 27 plantas. Fueron concebidos como torres gemelas que compartían la misma base hasta la reforma realizada en 1990, que unió ambas estructuras mediante una escalera de incendios colgante. Es el 11.º edificio más alto de la capital española en la actualidad, y fue el edificio de oficinas más alto de Madrid hasta la finalización de la Torre Picasso en 1989. Las torres fueron construidas entre 1967 y 1976 por el arquitecto madrileño Antonio Lamela y los ingenieros Leonardo Fernández Troyano, Javier Manterola y Carlos Fernández Casado.

Las torres fueron construidas mediante una estructura suspendida o colgante: el edificio está compuesto de dos grandes pilares unidos en lo alto por una plataforma de la que cuelgan, desde grandes vigas perimetrales de seis metros de perfil, un total de 18péndulos atirantados con cables de acero que sujetan cada planta. Para su construcción primero se construyeron los cimientos de hormigón sobre los que se plantaron los dos «super pilares» o núcleo central y la plataforma superior. Posteriormente se fueron construyendo las torres de arriba a abajo, haciendo cierto el dicho de «empezar a construir la casa por el tejado». A sus pies se remató con un basamento de tres plantas, además de seis forjados de sótanos destinados a aparcamiento.

En diciembre de 2019, la propietaria, Mutua Madrileña, anunció una profunda remodelación de las torres, que se desarrolló entre 2020 y 2024. Se eliminaron las plantas de basamento y el remate con forma de enchufe, el cual fue sustituido por dos nuevas estructuras de cuatro plantas, intervención que llevó a cabo el arquitecto español Luis Vidal. Desde abril de 2025 y por un periodo de 12 años han sido alquiladas en su totalidad al despacho de abogados Garrigues.

Ubicación Las torres están situadas en la calle de Génova, n.º 31, haciendo esquina con el paseo de la Castellana y con vistas a la Plaza de Colón, en el barrio de Almagro (distrito de Chamberí). En la citada plaza, también confluyen la calle de Goya y el paseo de Recoletos y, justo enfrente. se sitúan los jardines del Descubrimiento, inaugurados en 1977. Al cruzar la calle de Génova se encuentra el Centro Colón, construido a la par que las torres. Como vecinos tiene el edificio Crédit Agricole IndoSuez y el Palacete de los Condes de Egaña. El solar estaba ocupado por la casa palacio de Luis de Silva y Fernández de Córdoba, un bloque de pisos cuya fachada seguía la curva de la plaza. También denominados los «Edificios Gemelos», fueron proyectados por Lorenzo Álvarez Capra y levantados en 1881. En ellos, vivió y escribió algunas de sus obras más importantes Benito Pérez Galdós.Crisol, Cristina. «Redescubrir Madrid de la mano de Galdós.» El País. Consultado el 15 de agosto de 2014. En 1964, el promotor inmobiliario vasco José María Osinalde adquiere los inmuebles, que pertenecían a la familia Azpiroz, en el número dos de la Plaza de Colón.

El pequeño solar en el que se sitúan formaba parte de lo que se conocía como la Huerta de Loinaz, el triángulo conformado por las calles de Almagro, Génova y el Paseo de la Castellana. A raíz de las iniciativas del Plan Castro a mediados del siglo , hubo una gran especulación, y es en este contexto cuando la compañía francesa Parent, Schaken et Cie compró una gran extensión de suelo para luego venderla parcelada. Schaken era una empresa vinculada a la empresa ferroviaria Schaken Parent que participó en el proceso de desarrollo de los ferrocarriles madrileños a partir de la segunda mitad del siglo . Urbanizaron los terrenos del sur del barrio de Almagro oriental tras haber pasado dichos terrenos por las manos de la familia Arango, de origen cubano y unos de los grandes propietarios del barrio junto a Miguel Sainz de Indo. El resultado fue la construcción en este sector de residencias para los sectores más adinerados de la sociedad.

Plaza de Colón y su entorno En 1964 Antonio Lamela presentó un proyecto titulado Ordenación de la Plaza de Colón «abogando por la edificación abierta y en altura». En la revista Arquitectura reflexiona sobre la falta de un Plan General de Ordenación eficiente y actualizado y que ello da lugar a que la iniciativa privada tenga que anticiparse a los planos, algo no idóneo que propicia la especulación del suelo y el encarecimiento de los costes reales de edificación. Presentó al Ayuntamiento sendos «proyectos de ordenación de volúmenes» para los solares situados a ambos lados de la desembocadura de la calle de Génova en la plaza de Colón proponiendo edificación en altura y exenta. Su idea se basaba en liberar al máximo el espacio en planta baja, reduciendo la incidencia de la estructura y de las fachadas que no llegan al suelo, en lo que denominaba «arquitectura suspendida» en relación no sólo con su estructura sino en la percepción que tiene el peatón desde el suelo. En su proyecto perseguía configurar una unidad urbanística en conjunto de forma equilibrada entre las masas de las esquinas, ampliar el espacio para el peatón tanto en aceras como en la permeabilidad del solar permitiendo el tránsito de peatones en las plantas bajas de los edificios, obtener una buena perspectiva desde las calles de Jorge Juan y Goya y solucionar el problema de la falta de estacionamiento.

En este contexto urbanístico se planteó el proyecto arquitectónico de las Torres de Colón y el desarrollo de la obra que se inició en 1968. En 1969 se derribó la Antigua Casa de la Moneda y se convoca un concurso público de ideas —algo inusual en la época— para destinar el solar a espacio público ajardinado. Entre las bases del concurso se encontraba la creación de un marco conmemorativo del hecho histórico del Descubrimiento de América y sus figuras representativas, de un estacionamiento público subterráneo con capacidad para 1000 vehículos, de una zona ajardinada y la solución de los problemas circulatorios en la encrucijada viaria. El proyecto de Lamela eliminaba el tramo de la calle Jorge Juan pegada al edificio de la Biblioteca Nacional suprimiendo las vallas y la rejería de hierro al considerar superado el concepto de delimitación de muros propio de edificios de principios del ; se creaba así una supermanzana dotacional. Además suponía la creación de un paso elevado sobre Recoletos-Castellana facilitado por la topografía de las calles Génova y Goya, que descienden a la Plaza de Colón. Para la parte oeste de la plaza Lamela reaprovechó el proyecto de ordenación de volúmenes ya presentado al Ayuntamiento en 1964. Al concurso se presentaron 580 técnicos de diferentes especialidades; Antonio Lamela obtuvo una Mención de Honor.

Diseño y arquitectura Diseño inicial Ambas torres se habían planteado desde siempre con una planta rectangular, no cuadrada, dando sus frentes la de Castellana paralela a la avenida y la de Génova con estos orientados al sur. Las escaleras se ubicaban en la parte posterior, es decir, al norte en la torre que daba a Génova y al oeste en la torre que daba a Castellana. Los ascensores iban en el núcleo central, en un grupo de tres, siendo uno de ellos de doble cabina para su uso como montacargas.

El proyecto se concibió para uso residencial desde el principio. Se barajaron multitud de diseños y composiciones de tres, dos y una vivienda por planta, incluyendo grandes terrazas exteriores voladas que eran muy demandadas en la época. Incluso se llegó a considerar su destino como apartamentos turísticos gestionados por una cadena hotelera, un concepto innovador que había tenido éxito en zonas más turísticas. Finalmente se optó por la opción más arriesgada: una vivienda por planta con los mejores acabados y lujos posibles. Para facilitar su comercialización se construyó una finca en Las Pueblas a tamaño real elevada sobre el terreno una planta que recreaba con fidelidad la disposición interior y los materiales utilizados a modo de «piso piloto». La idea del uso residencial apenas duró ya que la paralización de las obras impidió la correcta comercialización de las unidades residenciales. La finca piloto fue empleada durante muchos años por una familia cercana a los Osinalde hasta que fue demolida.

Diseño final miniatura|derecha|200px|Diseño original de las torres.

El edificio consta de una base o podio sobre la que se alzan dos torres gemelas de color marrón anaranjado rematadas por dos copetes verdosos unidos por un remate con forma de enchufe del que cuelgan las escaleras de emergencia. El edificio tiene tres ascensores en cada torre y dos ascensores en las plantas de aparcamiento.

La base recuerda al edificio cercano, en Génova 27, también obra el Estudio Lamela, antes de su remodelación también por dicho estudio entre 2003 y 2005. El proyecto original de 1974, en plena crisis del petróleo, buscaba la «climatización natural y autoprotección», que se consiguió a través de vidrios inclinados para recibir la menor insolación posible.Remodelación de edificio de oficinas Génova 27 Estudio Lamela Sobre el podio se elevan las dos torres de veinte plantas, una adelantada con respecto de la otra y no en paralelo. La planta tipo de la torre tiene forma cuadrangular, pero no es un cuadrado exacto. Con una superficie por planta de 607,74m², consta de un núcleo central reforzado de hormigón donde se sitúan cuatro huecos: tres para los ascensores y un cuarto para cableado y otras instalaciones. La fachada posee un revestimiento de cristal doble: el primero tiene forma de dientes de sierra y el segundo, instalado en la reforma que tuvo lugar en la década de 1990, es uniforme con las esquinas redondeadas. Cada torre está rematada por un copete verdoso cuadrangular unido por una estructura semicircular con forma de enchufe.

Estructura suspendida Si por algo destaca este edificio es por su innovación técnica, ya que por diversos motivos las plantas tuvieron que construirse en sentido inverso, es decir, «de arriba para abajo». Haber elegido una estructura tradicional habría imposibilitado la circulación de los vehículos en las plantas de sótano, ya que los pilares necesarios no habrían dejado espacio suficiente para colocar las rampas, y habrían restado espacio útil para las plazas de aparcamiento. Espacio muy necesario debido a las ya de por sí reducidas dimensiones del solar (1700m²). Además, la nueva ordenanza municipal exigía un mínimo de 150plazas de garaje. De esta manera se consiguieron plantas totalmente diáfanas, libres de pilares y vigas, permitiendo la máxima flexibilidad en la distribución de la planta así como un mayor aprovechamiento de la superficie útil sin entorpecer las conducciones horizontales. Además, gracias a la transmisión de cargas por el núcleo se pudo volar hasta 9,5metros una de las torres sobre la calle Génova, ya que no había soportes que interrumpiesen el paso peatonal. No obstante, la elección de este procedimiento supuso un incremento de los costes de construcción entre un 10 y un 15% con respecto a la estructura tradicional de pilares.

thumb|200px|Edificio BP en Amberes. Se observa el sistema de estructura colgada en la parte superior.

Este modelo de estructura suspendida o colgante era novedoso porque hasta entonces solo se habían construido diecisiete torres en el mundo con este sistema, como el Commercial Union Building (hoy St. Helen's o Aviva Tower) o el 20Fenchurch Street (demolido) de Londres, el Edificio BP de Amberes, el Standard Bank Centre de Johannesburgo o la Torre BMW en Múnich, entre otros. Posteriormente, la arquitectura española adoptó el modelo colgante, desarrollando en otros casos la experiencia originada en las Torres de Colón.