Las críticas al marxismo provenientes de autores socialdemócratas tienen una relación sutil con la propia doctrina, a diferencia de lo que sucede con los críticos liberales, conservadores y anarquistas.

Socialdemocracia, socialismos alternativos y marxismo En 1875 se saldó con el Programa de Gotha la fusión de la Asociación General de Trabajadores de Alemania (ADAV), de tendencia lassalleana; con el Partido Socialdemócrata Obrero de Alemania de Wilhelm Liebknecht (SAPD), de tendencia marxista; en el único Partido Socialista Obrero de Alemania (SAPD). La unión acordada en goza resolvió el problema de unir ambas. El mismo Karl Marx criticó dicho programa en su póstuma Crítica del Programa de Gotha (1891). Finalmente surgieron dos corrientes estuvieron representadas por dos nombres famosos. La corriente marxista por Karl Kautsky y la reformista por Eduard Bernstein.

Desde que el movimiento socialdemócrata terminara de distanciarse de los proyectos marxistas, tanto revolucionarios como gradualistas, su doctrina de reforma social y proyecto colectivo, destinado a conciliar la planificación socialista con el mercado capitalista, debió fundamentarse no solo positivamente sino también negativamente respecto de los proyectos económicos y los modelos de sociedad que les eran adversarios: el liberalismo y el marxismo, a pesar de que tomaran de ellos, respectivamente, el pluripartidismo político más la noción de derechos individuales aplicada en su sentido positivo, y del segundo el énfasis en la distribución de acuerdo a la necesidad adelantando así parte del proyecto social de la "etapa superior del comunismo", pero sin adoptar la teoría de la explotación. Gran parte de las críticas al marxismo fueron similares a aquellas esgrimidas por el pensamiento liberal, ya que estas no siempre dependían de las premisas de las doctrinas socialdemócrata y liberal, sino de las contradicciones internas del marxismo. Muchos de los autores socialdemócratas que las realizaron no conocieron a los autores liberales que llegaron a las mismas conclusiones. Sin embargo y por esto mismo muchas de estas críticas al marxismo no son totalmente coincidentes: en las diferencias aparecen observaciones de vital importancia, que sin embargo han pasado desapercibidas por no estar, como las de los liberales, popularizadas por el hecho de encontrarse en un extremo de la confrontación.

Otras críticas socialdemócratas dependen directamente de sus bases doctrinales, a pesar de que ellas deriven de diferentes corrientes cuyas premisas tienen raíces no totalmente complementarias y puntos de origen en otras doctrinas: socialistas no-marxistas, comunitaristas progresistas, republicanos pluralistas, liberales no-económicos, neo-mercantilistas, corporativistas democráticos, etc. De la particular aproximación a las cuestiones humanas llevadas a cabo por estas corrientes dispares, que por diferentes caminos llegan a la misma idea de una "tercera vía" entre capitalismo y socialismo, cabe señalar la frecuente adopción mutua de ciertos criterios filosóficos (Habermas), políticos (Bobbio, Rawls, Dahl), históricos (Polanyi), sociológicos (Giddens) y económicos (Keynes, Samuelson, Stiglitz, Krugman).

Tanto de estas diferentes corrientes de pensamiento cuyo resultado político es el proyecto político socialdemócrata, así como de los diferentes análisis autónomos sobre los problemas internos del marxismo, surgen ciertos temas que son la médula que les distingue.

Sociedad Fabiana La Sociedad Fabiana es un movimiento socialista anglosajón originado a finales del . En este contexto, "Gran Bretaña hizo grandes progresos hasta conseguir instaurar una Constitución democrática". Tras el movimiento cartista de 1865 y 1885 los movimientos adquirían mayor organización y surgieron sindicatos para la defensa de sus intereses. Al igual que el marxismo afirman la tesis de la evolución de la sociedad pero rechazan la revolución. Tomando el nombre del general romano Quinto Fabio Máximo creían que el lento desarrollo progresivo del capitalismo evolucionaria gradualmente hacia una sociedad socialista, de la misma forma que la transición del capitalismo al feudalismo no se hizo de un salto, mediante el uso de reformas políticas. En lugar de actuar al margen o en contra del Estado como los marxistas y anarquistas, que lo veían "sin más objetivo que mantener el sometimiento del pueblo", los fabianos valoraron al Estado positivamente como medio para llevar a efecto la reforma económica necesaria. En lugar de la lucha de clases, el socialismo "busca una organización cooperativa de la sociedad cuyo objetivo es el bien común" y su misión socialismo es "descubrir las ideas, los fines y los medios necesarios para lograr tal transformación", de ahí que la democracia sea necesaria. Los fabianos también dieron gran importancia a los ideales morales. "También en esto se distingue de Marx, que despreció la eficacia de las ideas morales y ridiculizó el socialismo moralista".

Los miembros de la Sociedad Fabiana se dedicaron a la lectura de libros de tendencia socialista que aportasen ideas a sus planes de reforma, como las obras de Marx, Proudhon, Owen; pero de más célebres economistas como Smith, Ricardo, Mill, Jevons, Walras, etc. Sus esfuerzos se centraban en buscar investigadores de los problemas reales en lugar de agitadores sociales. Destacan entre ellos el dramaturgo George Bernard Shaw y el político Sidney Webb. Webb sostuvo que la "evolución constante es la lección de la historia" pero "del fin como del origen, nosotros nada sabemos". "Ningún filósofo espera cosa alguna que no sea la evolución gradual del nuevo orden, partiendo del viejo, sin la ruptura de continuidad o el cambio de ruptura de todo el tejido social en algún punto durante el proceso". Frente a la teoría de la explotación marxista, Webb derivó la idea principal de su pensamiento económico de la teoría de la renta diferencial de Ricardo. "La ley de la competencia tiene por efecto llevar el precio del producto al del coste de producción". Para productos idénticos con costes diferentes, es el coste más elevado el que fijará el precio. "De ahí se sigue un margen de ganancia para productos idénticos". Webb apoyó la reforma de la socialización de estas rentas "porque no son fruto del trabajo del capitalismo" mediante "el sistema de impuestos, la nacionalización o municipalización de ciertas empresas".

Eduard Bernstein miniaturadeimagen|Eduard Bernstein (c. 1895). Tras la muerte de Friedrich Engels, compañero de Marx, en 1895, su colaborador Eduard Bernstein y miembro del Partido Socialdemócrata Alemán (SAP) escribió en la revista Die Neue Zeit una serie de artículos críticos de las tesis del marxismo ortodoxo, que consideró "contrarias a las afirmaciones de Marx y Engels".

miniaturadeimagen|Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia (1906). Esto empezó una polémica con el fundador de tal revista, Karl Kautsky, quien le acusó de revisionismo. Bernstein amplió su visión reformista en su libro Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia de 1899, traducido al inglés como Evolutionary Socialism (Socialismo Evolucionista).

Bernstein criticó en Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia el mesianismo determinista del marxismo, la teoría de la explotación del plusvalor, su predicción del colapso final del capitalismo, el utopismo de la futura sociedad comunista y la revolución como medio para llegar al socialismo. El libro contrastaba con las posiciones de August Bebel, Kautsky y Liebknecht. El libro fue duramente criticado por los ensayos Bernstein y el programa socialdemócrata (1899) de Karl Kautsky; Reforma o revolución (1900) de Rosa Luxemburgo; Cant contra Kant (1901) de Gueorgui Plejánov; Marxismo y revisionismo (1908), ¿Qué hacer? (1914) y El Estado y la revolución (1918) de Lenin.

Negación de la teoría laboral del valor Bernstein no concedió gran importancia en la teoría marxista del valor, en consecuencia, tampoco a la teoría de la plusvalía. Dado que Marx sostiene en libro tercer de El capital que "las mercancías no se venden según su valor individual, sino según su precio de producción" entonces "el valor pierde toda cualidad concreta y se convierte en un concepto abstracto puro [...] una hipótesis abstracta".

Citando al socialista Alexander Parvus también señaló hechos históricos precapitalistas que "obstaculizaban la concepción de un valor de cambio general fundado en el tiempo de trabajo de los productores" como sostuvo Engels con su "producción mercantil simple". Afirmó que "la formación del valor de cambio del trabajo y los problemas conexos del valor y la plusvalía no son más claros en esa etapa de la industria que en la actualidad".

El valor es pues algo secundario al precio, lo cual no es otra cosa la utilidad marginal de la escuela de Hermann Heinrich Gossen, William Stanley Jevons y Eugen von Böhm-Bawerk. Como la plusvalía es una consecuencia derivada de la teoría del valor es también una hipótesis abstracta.

A su vez, la ausencia de principios morales en el marxismo vuelve inútil recurrir a la teoría del valor o de la plusvalía para encontrar una demostración de la injusticia del beneficio. De ahí que tal teoría sea de escaso valor para los fines de la transformación social.

Crítica neokantiana al determinismo economicista del materialismo histórico Bernstein rechazó la aplicación de la dialéctica hegeliana, “el elemento infiel de la doctrina marxista", para prever la marcha de la historia, ya que “permite saltos lógicos brillantes, radicales y geniales, pero como el fuego fatuo, nos deja entrever perspectivas ilimitadas rodeadas de contornos indefinidos”. Se separa de la interpretación economicista del materialismo histórico y del determinismo mecanicista que induce a las superestructuras y de la lucha de clases, que considera un "calvinismo sin Dios". Para Bernstein el hombre no tiene por qué estar sometido al devenir de la historia. De hecho, cuanto más progresa el hombre es menor la dependencia de su mente del medio económico. "Por su condición de racional, dispone de ideas que le convienen en señor y dominador de la estructura social y de la marcha de la historia. El hombre primitivo está dominado por fuerzas exteriores que él no conoce ni menos domina. Lo peculiar del hombre civilizado y culto es que este conoce y en la medida en que va dilatando sus conocimientos, domina las fuerzas externas para ponerlas a su propio servicio. Lo mismo vale del orden económico .Con este principio, Bernstein trata de superar la idea de interés particular de un sector o de una clase como criterio fundamental para la organización de un orden social". En este sentido, Bernstein invierte el materialismo histórico de Marx. "En lugar de las fuerzas productivas, ha colocado los ideales sociales y morales que se convierten en los motores de la transformación social y devenir histórico".

Buscó el fundamento del socialismo en los neokantianos, sobre todo en el propio Friedrich Albert Lange. Así, Bernstein escribía: “Si no temiera ser mal interpretado [...] traduciría la frase Volvamos a Kant, por Volvamos a Lange”. Sostenía, citando a Immanuel Kant, que "nuestro conocimiento se halla limitado a los fenómenos" y “la cosas en sí” o “noúmeno” no puede conocerse. Aun así, estos noúmenos pueden aceptarse como “ideas reguladoras de la razón” que pueden ser útiles como “ideales normativos”. Entonces el socialismo contiene el elemento idealista de una sociedad futura que no podía ser objeto de un conocimiento científico. Bernstein negaba, por tanto, el socialismo científico marxista en favor de un "socialismo crítico –interpretando el calificativo de crítico en el sentido de criticismo científico de Kant”.