La Chicago Spire fue un proyecto de rascacielos situado en Chicago, Estados Unidos que fracasó económicamente tras empezar su construcción. El 4 de noviembre de 2014, el promotor de la Spire Garrett Kelleher cedió la parcela del edificio al mayor acreedor del proyecto, Related Midwest, tras no poder realizar los pagos exigidos. El Presidente de Related Midwest, Curt Bailey, dijo que no construirían la Spire cuando recibieron el control de la parcela. El fallo del tribunal del 4 de noviembre de 2014 lleva al prolongado litigio sobre este proyecto de nueve años de antigüedad a una relativa conclusión.
Historia Fordham Spire Cuando se propuso originalmente como Fordham Spire en julio de 2005, el diseño tenía 116 plantas. El proyecto estaba dirigido por el promotor Christopher T. Carley de la Fordham Company. El edificio iba a incluir un hotel y condominios y también contenía una alta antena de transmisión. El 16 de marzo de 2006, el diseño inicial del edificio se aprobó por unanimidad en la reunión de la Chicago Plan Commission y el 23 de marzo del mismo año sucedió lo mismo en la reunión del comité de zonificación de la ciudad. El 29 de marzo de 2006, el ayuntamiento de Chicago también aprobó el diseño. Dentro del proceso de aprobación, el ayuntamiento aprobó una medida que elevó el límite de altura de la parcela para permitir la construcción de esta torre de 609 metros de altura.
El diseño original del edificio contó con un amplio apoyo entre los residentes del barrio y en toda la ciudad de Chicago, en parte porque el edificio bloquearía menos luz solar y taparía menos vistas del skyline que los edificios más bajos contemplados por la zonificación original. El alcalde de Chicago Daley aprobó el diseño, y afirmó que era respetuoso con el medio ambiente. Burton F. Natarus, que era el concejal del Barrio 42 cuando se anunció el edificio, dijo: «Es una oportunidad única para la ciudad de Chicago. Este edificio pertenece a Chicago y debe construirse en Chicago».
Por otro lado, surgió alguna oposición entre los habitantes del barrio a causa de las preocupaciones de que aumentaría la congestión del tráfico. Donald Trump expresó inmediatamente la oposición al edificio, afirmando que sería un objetivo para los terroristas y que ni siquiera parecía ser un proyecto viable. Irónicamente, Trump realizó este comentario cuando él mismo estaba construyendo un rascacielos superalto en Chicago, la Trump International Hotel and Tower. La torre de Trump se completó en enero de 2009, solo unas pocas manzanas al oeste de la parcela de la Chicago Spire. Si se hubiera construido esta última según lo planeado, hubiera sustituido al Trump International Hotel and Tower como el edificio residencial más alto de los Estados Unidos, y las dos torres hubieran estado en competencia directa por vender apartamentos.
Problemas financieros iniciales Tras varios meses, Carley no consiguió obtener la financiación necesaria para emprender la construcción del edificio. El promotor irlandés Garrett Kelleher, dueño del St Patrick's Athletic y presidente ejecutivo del Shelbourne Development Group, Inc., intervino y compró la parcela, situada en el 400 North Lake Shore Drive, en 2006. Cuando Kelleher se hizo cargo del proyecto, disminuyó la incertidumbre sobre su construcción porque Kelleher afirmó que pondría todo el capital necesario, algo que Carley no había podido hacer. También tenía respaldo financiero para comprar la parcela, algo que Carley no tenía. Kelleher dijo que consideraría usar los servicios de Carley en el proyecto y que «pagaremos a Carley una cantidad no especificada por su implicación en el proyecto hasta ahora». Kelleher renombró posteriormente el proyecto «Chicago Spire» tras llamarlo brevemente «400 North Lake Shore Drive», debido a que ya no era un proyecto de Fordham.
Nuevos diseños
En el último trimestre de 2006, Shelbourne Development publicó dos comunicados de prensa relacionados con la construcción y el diseño del edificio. Un comunicado de prensa de noviembre de 2006 afirmó que la construcción de la Chicago Spire empezaría en junio de 2007. A principios de diciembre de 2006, Shelbourne Development publicó otro comunicado de prensa en el que afirmaba que se había revisado el diseño del edificio. Estas modificaciones incluían la eliminación del hotel y la antena, lo que haría que el edificio contuviera únicamente apartamentos. También se modificó el giro, que se haría más marcado hacia la base del edificio, que era más ancha que en el proyecto original. Además, la torre ya no se estrechaba en su parte superior, lo que produjo un aumento en la superficie y la cantidad total de plantas. En esta revisión también se retiró el edificio de aparcamiento del proyecto original, incorporando en su lugar un aparcamiento subterráneo en el rascacielos. Esta primera modificación del diseño de la Chicago Spire fue criticado por expertos en arquitectura y funcionarios de la ciudad.
A finales de diciembre de 2006, el Chicago Tribune afirmó que el promotor estaba solicitando opiniones sobre una nueva revisión del diseño a los líderes políticos. Varias semanas después, el Chicago Tribune realizó una entrevista en exclusiva con el arquitecto Santiago Calatrava y el promotor Garrett Kelleher. Durante la entrevista, Calatrava expuso posibles ideas que restaurarían su diseño helicoidal original y mostró su visión del vestíbulo de la Chicago Spire. El 26 de marzo de 2007, se expuso una nueva revisión en una presentación pública de Shelbourne Development.
Aprobación Tras la presentación del 26 de marzo de 2007 de Shelbourne Development, los residentes mostraron una reacción favorable al nuevo diseño de la Chicago Spire. La Chicago Plan Commission aprobó el proyecto definitivo de la Chicago Spire el 19 de abril de 2007. El comité de zonificación de Chicago también aprobó la torre el 26 de abril, y el 9 de mayo hizo lo propio el Ayuntamiento de Chicago.
Comercialización En junio de 2008, Shelbourne había vendido más de 350 de las 1193 viviendas, más de la mitad a inversores extranjeros. Shelbourne anunció el 30 de septiembre de 2008 que había vendido el ático del edificio al empresario Ty Warner. Kelleher ofreció alquilar unidades con una rentabilidad garantizada del 7,5% para estimular las ventas. Este enfoque es común fuera de los Estados Unidos, donde la torre se comercializó en mayor medida, y pretendía estimular las ventas de las viviendas más pequeñas, que son las que tienen más probabilidades de ser compradas por extranjeros como inversión para alquilar.
Crisis financiera y suspensión de la construcción
En octubre de 2008, la crisis económica empezó a afectar el proyecto. La construcción se suspendió y el arquitecto, Santiago Calatrava, colocó un embargo de 11,34 millones de dólares en la parcela, afirmando que Kelleher no le había pagado aún por su trabajo. Al cabo de unos meses, el Anglo Irish Bank, el principal prestamista del proyecto, estaba al borde de la quiebra financiera. Sus stocks habían perdido casi todo su valor y el banco se enfrentaba a la nacionalización. Debido a la pésima situación financiera del banco, Shelbourne Development se vio obligada a suspender la construcción, y posteriormente tendría que devolver los 69,5 millones de dólares que ya había recibido.
En otoño de 2009 continuaron los litigios sobre el proyecto y se sumaron algunos embargos más sobre la parcela. El dueño de la NBC Tower de Chicago interpuso una demanda para desalojar a Shelbourne Development de su oficina de ventas, situada en este edificio, donde habían instalado numerosas maquetas de las viviendas de la Chicago Spire. La demanda alegó que Shelbourne debía 316 000 dólares en pagos de alquiler. Además de esto y otros embargos sobre la parcela, Bank of America presentó una demanda contra Shelbourne Development por 4,92 millones de dólares, cantidad proveniente de dos préstamos sin pagar usados para iniciar la construcción de la Chicago Spire.
Tras estas dificultades, el sindicato AFL-CIO y Kelleher anunciaron a finales de 2009 que estaban considerando la posibilidad de un préstamo de 170 millones de dólares sobre la parcela que saldaría el préstamo del Anglo Irish Bank, retiraría los embargos, y permitiría que continuaran las obras, a cambio de que la construcción fuera una obra totalmente sindical. Debido a la falta de obras y la inactividad económica, los sindicatos de Chicago estaban desesperados por encontrar trabajo para sus empleados ya que se enfrentaban a un desempleo de casi el 30%. Si se hubiera retomado, la construcción de la Chicago Spire habría proporcionado unos novecientos trabajos a tiempo completo durante cuatro años a los miembros del sindicato. Además de los 194 millones de dólares que Kelleher había invertido personalmente en el proyecto, tenía garantizado un respaldo financiero en una cantidad no especificada y de una fuente desconocida en la forma de capital mezzanine y créditos puente que habría contribuido si se hubiera cerrado el préstamo de 170 millones de AFL-CIO.
Pero a las pocas semanas del anuncio oficial de que Kelleher estaba buscando un rescate de los sindicatos, cuatro importantes fondos de inversión sindicales declinaron ofrecer préstamos a Shelbourne Development. No obstante, Kelleher continuó buscando financiación e insistió en que el proyecto no estaba muerto. Shelbourne Development tuvo que enfrentarse al desalojo de sus oficinas de la planta 50 del 111 South Wacker Drive, en las que debían 27 600 dólares en pagos de alquiler. Anteriormente, en el mismo año, también había sido desalojado de la oficina de ventas de la Spire en la cercana NBC Tower.
En 2010, el Anglo Irish Bank presentó una demanda de ejecución hipotecaria de 77 millones de dólares contra el promotor de la Spire, el irlandés Garrett Kelleher, afirmando que el préstamo que realizó a la promotora de Kelleher estaba impagado desde hace un año. Se esperaba que el banco recibiera la propiedad de la parcela donde se construiría la Spire. En diciembre de 2010 se designó un administrador judicial para gestionar la parcela durante el proceso de ejecución del Anglo Irish Bank. Además, dos empresas de Chicago habían comprado los embargos de la propiedad. Debido a todas estas dificultades mencionadas, el proyecto parecía muerto en 2010.
Incapacidad de continuar el proyecto A principios de 2013 la National Asset Management Agency, el banco malo irlandés, que había pasado a ser la dueña de la propiedad, puso a la venta la parcela. Debido a la mejora de la economía en 2013, aumentó el interés en la continuación o sustitución del proyecto, lo que produjo al menos media docena de ofertas para la propiedad. El promotor continuó intentando recuperar el control de la parcela, conservando esperanzas de que se construiría el rascacielos. En virtud de la quiebra involuntaria declarada por el juzgado en octubre de 2013, Shelbourne tenía hasta finales de marzo de 2014 para conseguir la aprobación de un proyecto de reorganización. A principios de 2014, consiguió una oferta de financiar 135 millones de dólares de Atlas Apartment Holdings, que pretendía rescatar al proyecto de la quiebra. En febrero de 2014, Shelbourne buscó la aprobación de los juzgados para proceder con esta inversión de Atlas Apartment Holdings, que pagaría las deudas contraídas y permitiría que Shelbourne continuara con el proyecto, que tenía hasta el 31 de agosto de 2014 para tener un proyecto de reorganización aprobado por el juzgado.
En una audiencia el 11 de marzo de 2014, Shelbourne anunció que había alcanzado un acuerdo sobre un plan de pago con los acreedores del proyecto, incluido Related Midwest, que había comprado buena parte de las deudas del proyecto, con la intención de continuar el proyecto, y prometió un plan final de pago a finales de agosto de 2014.