La Torre de Romilla, también conocida como Torre de Roma, se localiza en la pedanía de Romilla, situada en el municipio español de Chauchina, provincia de Granada, y en el pago conocido como Soto de Roma. Está situada a unos quinientos metros del río Genil, a poco más de dieciocho kilómetros de la ciudad de Granada. El edificio actual data probablemente de la época nazarí del .
Historia Neolítico Los primeros restos arqueológicos datan del Neolítico y se hallaron en el yacimiento al aire libre denominado Las catorce fanegas. El descubrimiento se produjo al rebajar unos terrenos para acondicionarlos a tareas agrícolas. Se encontraron estructuras de viviendas realizadas con grandes guijarros procedentes del río. Por sus restos materiales se asocia a la Cultura de las Cuevas, según análisis tipológico de algunos brazaletes y las vasijas cerámicas. Los recipientes eran de gran tamaño y del análisis de los contenidos encontrados en su interior puede deducirse que eran empleados para almacenar productos orgánicos. De ello se deduce la riqueza agrícola y ganadera que ya existía en la zona desde tiempos remotos.
La Reconquista Una vez terminada la Reconquista en el año 1492, Chauchina pudo rehacerse de la destrucción a la que fue sometida durante las guerras entre moros y cristianos. Las tierras fueron redistribuidas entre los recién llegados y permitieron a los moriscos conservar sus huertas, pero fueron los nuevos colonos los que se llevaron la mejor parte. Cuando se produjo la dramática expulsión de los moriscos, el llamado Soto de Roma quedó prácticamente deshabitado. Pasó a ser patrimonio de la Corona, siéndole asignado el nombre de Real Sitio. Los topónimos de esta parte de la Vega recuerdan ese momento histórico, como puede reconocerse en caminos (Paseo de la Reina), edificios (Casa de la Reina), pagos y canales (Canal del Rey), cortijadas (Casa Real), etc. A pesar del intento de volver a hacer productiva la agricultura en los campos de Chauchina, la transición de los métodos nazaríes a los castellano-aragoneses introdujo cambios importantes en cultivos, regadíos y otras formas de organización social no lo hizo posible.
El comercio En tiempo de los árabes se cultivaban en el Soto de Roma y sus alrededores árboles frutales, viñedos y trigo. Además de la explotación maderera, las moreras constituían un importante incentivo económico ya que sus hojas eran vendidas como alimento para los gusanos que fabricaban la seda. En el la plaga de la filoxera terminaría con ellas. Entonces empezó a cultivarse lino y cáñamo, empleados en la cordelería y el velamen de la flotas comerciales y militares.
La Corona decretó que la Vega de Granada fuera reconocida como suministradora oficial de la Marina Real, lo que proporcionó a la comarca una época de florecimiento económico. Cuando en el levante español empezó a producirse un cáñamo de mejor calidad, el privilegio oficial de la Vega pasó a ser ostentado por Valencia. A finales del se iniciará la recuperación económica con la introducción del cultivo de la remolacha azucarera. Las calles no estaban empedradas, por lo que se convertían en barrizales difíciles de transitar en tiempos de lluvia. Contaba con una plaza, llamada del mercado ya que en ella se concentraban las actividades comerciales de los alrededores, en días puntuales.
Según Madoz, el origen de Chauchina se forjó a raíz de la existencia de dos caserías conocidas como la Chauchina Alta y la Chauchina Baja, que empezarían a cobrar protagonismo poblacional hasta alcanzar la importancia manifiesta a partir de la segunda mitad del , en parte debido al cultivo de la remolacha azucarera. Llegó a tener una casa consistorial, escuela de primera enseñanza y una cárcel. Hasta el en el Soto apenas había unos veinte o treinta cortijos, algunos de los cuales dieron lugar a núcleos urbanos que luego se consolidarían en pueblos, como los actuales de Láchar, Cijuela o Chauchina. En el se potenció el cultivo de la remolacha azucarera dando lugar a la proliferación de fábricas por toda la Vega. La nueva industria generó otra serie de factorías de abastecimiento, así como una red de ferrocarriles que servían tanto para el transporte de personas como de mercancías. Cuando empezó a decaer, en la primera mitad del , vino a ser sustituida por los cultivos de tabaco, bajo el monopolio de Tabacalera Española.
Grandes cosechas Henríquez de Jorquera, en su relatos escritos en el describe los cortijos y mayorazgos de algunos lugares de la vega, mencionando los de Chauchina, el Xaos, Láchar y la Torre de Roma, entre otros. En ellos las cosechas eran abundantes, sobre todo las de cereales, señalando la calidad del pan elaborado en la región. A finales del las tierras de Chauchina y sus inmediaciones eran propiedad real, tituladas por Carlos IV. Siendo Manuel Godoy dueño de haciendas y cuadras para doma de caballos en Aranjuez (Madrid), aceptó la propuesta del rey para cambiarlas por las de la Vega de Granada. El soberano se las cedió de forma perpetua e irrevocable, dejando constancia de ello en la Real Cédula de 27 de septiembre de 1795.
A partir de ese momento, el ministro de la corona añadiría a sus títulos el de Señor de la Torre de Roma. Lo mencionará junto a los de Príncipe de la Paz y duque de Alcudia, antes que otros de mayor relevancia como caballero del Toisón de oro, primer secretario de Estado o grande de España. Sería posible entender que lo hiciera por las grandes riquezas que este dominio le proporcionaba, a pesar de las frecuentes inundaciones a las que se veía sometido. Durante su gobierno emprenderá obras de ordenación en el cauce del río Genil, encargadas al ingeniero de puentes y caminos Agustín de Batancourt. En el capítulo XLII de sus Memorias, Godoy vuelve a referirse al Soto de Roma para hablar de la importancia del cultivo del cáñamo y las fábricas de lonas. Lo hace en los siguientes términos: En esta última provincia de Granada, yo di el primer ejemplo de éste cultivo en grande (refiriéndose al cáñamo), dedicando a él más de seis mil marjales (320 Ha).
Sitio Real Reconocidos estos pagos como Reales Sitios, fueron cedidos y recuperados sucesivamente por voluntad de la corona. Fernando VII los reclamará a Godoy a instancias de las Cortes de Cádiz, que acusaban al primer ministro de afrancesado y traidor. Finalizada Guerra de la Independencia, en Real Decreto de 22 de julio de 1813, los derechos de propiedad sobre esas tierras pasaron a manos del duque de Wellington, para sí y sus descendientes, por su participación en la contienda franco-española contra de Napoleón y a favor de la restauración de la monárquica borbónica. A lo largo de esta centuria hubo un aumento demográfico debido a que nuevos pobladores acudían atraídos por la posibilidad de cultivar el lino y el cáñamo. Hasta 1753 la población había estado dispersa. En el catastro del Marqués de la Ensenada se dice que la mayor concentración del Soto se daba en el cortijo del Cerrillo, con una veintena de vecinos. Así se mantuvo durante el , hasta que en el se fueron formando núcleos más consolidados en Fuente Vaqueros, donde los moradores, la mayoría dedicados a la cría del ganado vacuno y caballar, solicitan poder construir sus viviendas cerca de una fuente de agua.Por su parte, el político liberal Pascual Madoz, en su obra titulada Diccionario Geográfico-Estadístico- Histórico de España describe el sitio de Chauchina como un poblado con un total de trescientas sesenta casas, la mayoría de labranza, construidas con tierra apisonada. Solamente las más antiguas se hicieron en ladrillo.
Herencia de tierras Madoz junto a Mendizábal organizaron a mediados del desamortizaciones de tierras sin explotar, que hasta entonces habían estado en manos de nobles, terratenientes y órdenes religiosas. El cambio de propietarios provocó que muchos campesinos tuvieron que emigrar a la ciudad de Granada. Sin embargo, en Romilla, esta política progresista apenas afectó a sus vecinos, ya que los terrenos se vendieron en grandes lotes. En este caso, sus campos pasaron a manos de los Condes de la Casa de Valencia. En estas condiciones, todavía se mantenían actuaciones medievales. Para la construcción o modificación de viviendas por parte de los jornaleros era necesario el permiso expreso del dueño del Soto, al que tenían que pagar una cantidad de dinero. Sin embargo, eso no los convertía en sus propietarios, sino que solamente les concedía el derecho a vivienda, ya que el amo seguía siendo el dueño de las caserías. Cuando la casa era traspasada a otro vecino, el antiguo arrendatario tenía que pagar al señor la décima, es decir, una décima parte el importe total obtenido por la cesión.Durante el tiempo en que el Duque de Wellington fue propietario se mantuvo el mismo sistema de arrendamiento, de forma que las haciendas eran heredadas de padres a hijos, permitiendo obtener ciertos derechos sobre ellas, si bien muy limitados. Finalmente, y ante los problemas que estos nuevos modos causaban, ya en el , los descendientes de Wellington fueron vendiendo las parcelas de forma progresiva, conservando la finca llamada Dehesa Baja en Íllora, obtenida en la misma época que la del Soto de Roma. La forma de explotación de las tierras se mantuvo durante muchos siglos, conservando sus formas tradicionales de cultivo, es decir, a través de pagos periódicos de arrendamiento a los terratenientes que las poseían. Era frecuente que los agricultores, en tiempos de malas cosechas, acumularan deudas que podían llegar a eternizarse, llegando incluso a tener que ser asumidas por sus descendientes.
Situación miniatura|Fachada sur de la torre Se puede considerar como uno de los puntos estratégicos de la vega granadina, con sus tierras regadas por las aguas que discurren desde los tres principales sistemas montañosos que rodean la ciudad: Sierra Nevada, Arana-Alfaguara y Sierra Elvira, lo que ya tuvieron en cuenta los pobladores del neolítico y no dejaron pasar el resto de los habitantes que han explotado la riqueza natural de un paraje desconocido y situado a dos pasos de la ciudad.
Los vecinos de Romilla, conocen sus tierras como la pequeña Roma, porque en realidad, la gran vega situada entre Santa Fe, Chauchina y Fuente Vaqueros, era conocida históricamente como el Soto de Roma. Los cultivos que abastecían los asentamientos de Elvira y más tarde Ilíberis, se ubicaban aguas abajo del Genil y al suroeste de Sierra Elvira, en este privilegiado enclave ahora rodeado de densas alamedas y cultivos agrícolas.
Descripción Según mediciones llevadas a cabo, el edificio tiene actualmente una altura de 14 m y pudo alcanzar los 16 m con las almenas o merlones. Se distribuyen en cinco niveles de ocupación: aljibe, planta baja, primera planta, segunda planta y terraza. Bajo el nivel del suelo se excavó un aljibe. De planta cuadrangular, tiene la puerta de acceso en su lado este. Mide en su base 9.47 m de largo y 7.10 m de ancho, disminuyendo en progreso lento hacia la terraza que da unas dimensiones de 9.10 m de largo y 6.85 m de ancho. Las paredes interiores no presentan el aspecto tronco-piramidal del exterior, sino haciendo ángulo recto con el suelo, siendo el grosor en la base del muro de 1.50 m y de 1.35 m en el nivel de la terraza.
Construcción