miniaturadeimagen|Hombres serbios asesinados durante la guerra de Kosovo. La violencia contra el varón o violencia contra los hombresrefiere a los actos violentos que se cometen de manera desproporcionada, o exclusivamente, contra hombres o niños.
Vertientes de la violencia La violencia contra el varón se puede presentar varios contextos, pero debido a roles y estereotipos de género, se han omitido a los hombres y a la sociedad en general, impidiéndoles reconocer sus propios malestares y la violencia que pueden sufrir .
Se considera que los varones representan una mayoría tanto como perpetradores y víctimas de violencia.
Investigaciones indican que es un problema social serio, porque aunque se habría prestado mayor atención a la violencia contra la mujer, sería posible argumentar que la violencia contra los hombres en varios contextos es un problema social sustancial digno de atención. Sin embargo, este sería un tabú social y «un fenómeno distinto a la violencia contra las mujeres y debe analizarse como tal», debido a que su naturaleza, causas y consecuencias serían distintas, así como los espacios en que se manifiesta. Referido a la violencia doméstica, una revisión de estudios publicada en la revista Partner Abuse hecho con base en 75 estudios llegó a la conclusión que los principales motivos de la violencia en la pareja son el poder/control y la autodefensa (76% y 61%, respectivamente), también mencionando a la violencia como expresión de una emoción negativa (63%), las dificultades de comunicación (48%), las represalias (60%) o los celos (49%) como otros motivos frecuentes dignos de ser destacados.
Dentro de las razones por la que se considera un tabú a la violencia contra el varón están la contradicción que su existencia tiene con el rol de género estereotipado que ve a los varones como el sexo fuerte. Según un estudio publicado en la revista Revista CES Psicología, se trata de algo que «es despreciada y de pocos países se conocen estudios sobre la violencia específica de mujeres contra varones, aunque sí existen».
A pesar de numerosos estudios que informan sobre la preponderancia de la violencia doméstica perpetrada por los varones contra las mujeres, otros estudios sugieren que las tasas de violencia doméstica de las mujeres y los hombres son equivalentes. Eso ha generado muchas controversias y discusiones entre los investigadores.
Percepción Algunos estudios muestran que la violencia es percibida como más o menos seria dependiendo del género de la víctima y del perpetrador. De acuerdo con un estudio en la publicación «Aggressive Behavior», la violencia contra mujeres tenía un tercio más de probabilidades de ser denunciada a la policía por terceras partes, sin importar el sexo del atacante, aunque la combinación de sexos con más probabilidades de ser denunciada era la de un perpetrador masculino con una víctima femenina. El uso de estereotipos por las fuerzas de la ley es un tema reconocido, y la académica internacional Solange Mouthaan sostiene que, en escenarios de conflicto, la violencia sexual contra varones ha sido omitida en favor de un enfoque hacia la violencia sexual contra mujeres y niños. Una explicación para estos diferentes enfoques es la mayor potencia física que los hombres tienen a comparación con las mujeres, haciendo que las personas tiendan más a condenar la violencia gracias a esta configuración sexual. El concepto de hombres sobrevivientes a la violencia va en contra de las percepciones sociales del rol de género del hombre, conduciendo a un bajo reconocimiento y a pocas previsiones legales que amparen estos hechos.
Los hombres suelen tener menos miedo a los delitos violentos que las mujeres, a pesar de que corren un riesgo mucho mayor de ser víctimas de delitos violentos. Este fenómeno parece ser una paradoja y los investigadores lo denominan «la paradoja de género del miedo al delito».
Invisibilización del sufrimiento y esfuerzo masculino La invisibilización del sufrimiento masculino es un fenómeno sociológico y psicológico en el que el dolor, el trauma y las crisis de los hombres pasan desapercibidos. Esto ocurre frecuentemente debido a mandatos culturales que estigmatizan la vulnerabilidad, lo que lleva a muchos varones a reprimir sus emociones y aislarse. El silencio masculino: una herida invisible que amenaza vidas en todo el mundo
Factores Clave del Sufrimiento Oculto Mandatos de Masculinidad: Desde temprana edad, se enseña a los hombres a asociar la expresión de emociones (como la tristeza o el miedo) con la debilidad. Esto genera que el dolor emocional se canalice a través del enojo, la evitación o la hiperactividad, dificultando que su sufrimiento sea detectado.La invisibilización de la depresión masculina
Salud Mental y Suicidio: Esta falta de expresión emocional se refleja en las tasas de mortalidad por suicidio, que suelen ser más altas en hombres. A menudo se confunde la ausencia de quejas con la ausencia de sufrimiento, lo que retrasa la búsqueda de ayuda profesional.Miguel Guerrero, psicólogo experto en suicidio: “No estamos sabiendo leer el sufrimiento masculino"
Estigmatización en el Maltrato: Los hombres que sufren violencia física o psicológica (ya sea en el ámbito doméstico o de pareja) enfrentan una doble barrera. Por un lado, la vergüenza y el miedo a no ser creídos; por otro, una red de apoyo institucional que históricamente ha estado menos adaptada para reconocerlos como víctimas.HOMBRES MALTRATADOS, ¿INVISIBLES? - Susana Villalba Abogados
Violencia doméstica y de pareja
250px|miniatura|derecha|Pintura Kalighat «Mujer golpeando a un hombre con una escoba», Calcuta, India, 1875. Los hombres que son víctimas de violencia doméstica a menudo son reacios a denunciarlo o buscar ayuda. Se argumenta que, al igual que con otras formas de violencia contra los hombres, la violencia de pareja íntima generalmente es menos reconocida en la sociedad cuando son ellos las víctimas. Las acusaciones de violencia doméstica por parte de hombres contra mujeres a menudo son trivializadas o menospreciadas por la policía. La investigación desde la década de 1990 ha identificado problemas de sesgo percibido y real cuando la policía está involucrada, y la víctima masculina es negada incluso cuando está herida.
A nivel de violencia de pareja, en una revisión de estudios publicada en la revista Partner Abuse hecha sobre 750 artículos publicados en inglés entre 2000 y 2010 (en su mayoría proveniente de Estados Unidos) se llegó a la conclusión de que, con base en dichos estudios, aproximadamente 1 de cada 4 mujeres (23,1 %) y 1 de cada 5 hombres (19,3 %) sufrieron violencia física en una relación íntima, con una estimación de prevalencia global conjunta del 22,4 %. Por otro lado, los hombres víctimas de violencia doméstica a menudo son reacios a denunciarla o buscar ayuda.
El estudio de 2013 «Proyecto sobre el estado del conocimiento del abuso por la pareja» (PASK por las siglas en inglés de «Partner Abuse State of Knowledge Project», publicado por el Grupo de Investigación de la Violencia Doméstica, {Revista Springer Publishing «Partner Abuse»}) reiteró los hallazgos de paridad en las tasas para hombres y mujeres tanto como agente activo como agente pasivo del abuso. El «Estudio sin precedentes de la violencia doméstica afirma se necesita reconocer a las víctimas masculinas» (en inglés «The Unprecedented Domestic Violence Study Affirms Need to Recognize Male Victims»), condujo a la conclusión de su título.
La investigación de Emmanuel Rowlands arroja luz sobre la violencia doméstica contra los hombres en las relaciones íntimas. Descubrió que las expectativas culturales y masculinas a menudo ocultan las experiencias de las víctimas masculinas. En Johannesburgo, Sudáfrica, los hombres víctimas de violencia doméstica suelen ser ignorados o desestimados en los estudios sobre violencia de género. Rowlands analiza cómo las expectativas sociales y la falta de reconocimiento o apoyo a las víctimas masculinas contribuyen a una cultura de silencio en torno al abuso doméstico masculino.
Violencia de género Diversos investigadores afirman que ningún tipo de violencia que se ejerza contra el hombre es violencia de género y la acotan solamente al caso de aquella que es la ejercida contra las mujeres en diferentes ámbitos tomando como referente la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de 1993; otros investigadores sostienen que este es un concepto más amplio e incluye a aquel tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo o género. De acuerdo a Naciones Unidas, el término es utilizado «para distinguir la violencia común de aquella que se dirige a individuos o grupos sobre la base de su género», enfoque compartido por Human Rights Watch en diversos estudios realizados durante los últimos años, y por el Estatuto de Roma al indicar en su artículo 7(3) que el término género implica a ambos sexos.
Este tipo de violencia presenta diversas características diferentes a otros tipos de violencia interpersonal, y aunque comúnmente es asociada a la violencia contra la mujer —sin ser sinónimos—, la violencia de género es un problema que puede incluir a los varones en ciertas situaciones: ataques o violaciones sexuales contra sujetos en prisión, prostitución forzada, explotación laboral, tortura en tiempos de guerra, tráfico de personas, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, ataques homofóbicos hacia personas o grupos de homosexuales, bisexuales y transgéneros, entre otros.
Violencia sexual
Históricamente la violación masculina ha sido un tema tabú debido al estigma que involucraría el ser violado, y «la literatura revela que los perpetradores pueden ser tanto hombres como mujeres y heterosexuales u homosexuales»; además, la gran mayoría de las investigaciones dedicadas a evaluar este tipo de agresiones no incluyen a los hombres como víctimas o solamente los consideran como perpetradores. La violencia sexual contra los varones es tratada de manera diferente según la sociedad y es un hecho eclipsado por leyes de omuchos países.
Su abordaje en el ámbito de la investigación criminalística se remonta recién a partir de la década de 1980, mientras que legalmente la definición de ataque sexual y violación explícitamente consideraba como víctima a las mujeres, por lo que la posibilidad de incluir a los hombres en tal estatus era inexistente. Por otro lado, la inclusión de este flagelo en las estadísticas nacionales es reciente en muchos países, principalmente debido a lo arcaico en la definición del término; por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, solamente el año 2012 se amplió el concepto para incluir, entre otros crímenes, a la violación masculina dentro de sus informes agregados de criminalización.
Al respecto, en 1999 se estimó que los varones son 1.5 veces menos propensos a reportar este tipo de abusos perpetrados por otro hombre a la policía en comparación a las mujeres, probablemente porque pone en juego su masculinidad o por temor a ser asociado a la homosexualidad. Dentro de la población gay, las bajas denuncias de agresiones sexuales se relacionarían a la baja confianza en el sistema judicial o por el estereotipo de que dichos sujetos «disfrutan ser violados», entre otras razones.