El combate de Manchalá fue un enfrentamiento armado entre miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo —ERP— y de la primera sección de la Compañía de Ingenieros de Montaña Número 5 (Ca Ing M 5) del Ejército Argentino, acaecido el 28 de mayo de 1975, en Manchalá, cerca de la localidad tucumana de Río Colorado. El jefe de sección era el teniente Leopoldo Diamante Díaz si bien este hombre no participó del combate mientras que los combatientes del ERP eran comandados por el jefe de la compañía de monte Ramón Rosa Jiménez , Hugo Irurzún.
El combate se desarrolló en una escuela en la cual el Ejército Argentino estaba realizando tareas de albañilería y pintura. Se trataba de una pequeña escuela rural en un camino de tierra y rodeada de cañaverales. La construcción estaba rodeada por eucaliptos y palmeras. A cinco quilómetros se encontraba otra escuela rural en Balderrama en la cual también estaban presentes los ingenieros militares. Famaillá por su parte está ubicada a 25 kilómetros de la escuela de Manchalá. La acción cívica realizada por el contingente de ingenieros era parte de una combinación de acciones de gestos de colaboración con la población local, que era justamente el arreglo de las escuelas, a los efectos de lograr cubrir las necesidades de la población rural ( Seoane, 1992).
El combate de Manchalá ocurrió el marco del Operativo Independencia, que significó la represión por parte de las Fuerzas Armadas, ordenada por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón de las organizaciones guerrilleras que actuaban en la Provincia de Tucumán. Se trató de una derrota del ERP. El hecho marca un punto de inflexión a favor del Ejército Argentino, que pasó a una acción ofensiva. La mayoría de los datos del combate están recogidos por parte del general Acdel Vilas. Del lado del ERP los informes son muy escuetos y breves.
Preparativos Los guerrilleros planearon para después del 29 de mayo de 1975 un ataque al Puesto de Comando Táctico de Famaillá. Tenían una maqueta con el Puesto de Comunicaciones, las habitaciones y baños de los jefes. Daniel de Santis afirma que el plan de los guerrilleros era llegar a Famaillá ,tomar la ciudad por algunas horas, ejecutar al general Acdel Vilas y asestar un golpe inédito y propagandístico. Otras fuentes señalan que se pretendía ejecutar a todos los oficiales, tomar todos los elementos de combate y sitiar el pueblo de Famaillá.
En Famaillá funcionó además el primer centro clandestino de detención. Según Julio Santucho, hasta el momento el ejército no estaba evitando el combate con los guerrilleros, sino que estaba actuando sobre la población civil acusada con fundamento de cooperar con la guerrilla rural. Los militares argentinos estaban aplicando la enseñanzas de la guerra de Vietnam.
El grupo insurgente del ERP contaba, según declaraciones del general Acdel Vilas, con ciento diecisiete hombres uniformados, armados con fusiles, una ametralladora MAG y granadas y cincuenta hombres de civil para las operaciones de apoyo. Estos habrían de encontrar a unos treinta o treinta y cinco hombres para la defensa del Comando, puesto que las dos secciones de comunicaciones estaban a lo largo de la ruta 301 y la Sección de Ingenieros 5 en tareas de acción cívica.
Se había fijado el ataque para el 28 de mayo casi al oscurecer, de manera tal que coincidiese con la fecha en que se celebra el Día del Ejército. Pero, ese día, dos grupos de la Sección Ingenieros 5 habían traído material en la Escuela de Manchalá para completar el plan de acción cívica. Esta circunstancia coadyuvó a la derrota de la Compañía Ramón Rosa Jiménez apoyada por contingentes del ERP que concurrían desde Córdoba. Los ciento diecisiete combatientes se habían atrincherado en la Finca Sorteix, ubicada a orillas del Río Colorado y a dieciocho kilómetros de Famaillá, manteniendo secuestrados a los dueños y a los peones. Allí comieron, descansaron y filmaron una película documentando sus actividades para fines propagandísticos y se prepararon para el desplazamiento a Famaillá.
El ejército contaba con información secreta sobre un plan del ERP, aunque no se sabía dónde ni cómo se desarrollaría. Por eso, el Escuadrón de Gendarmería Jesús María llegó a la zona del Río Colorado y Santa Rosa de Leales donde el general Acdel Vilas esperaba el ataque. Allí, un mayor del Ejército asumió el mando y tuvo como tarea rastrear la zona en vista de que algunos pobladores habían visto movimientos sospechosos.
La información dada por un policía de la provincia el día anterior coincidió con el hecho de que en la plaza de Famaillá fueron apresados varios jóvenes con cuadernos donde tenían dibujos de la ciudad. En consecuencia, el general Acdel Vilas ordenó que el Escuadrón de Gendarmería batiera la zona de Río Colorado, Simoca, Santa Rosa de Leales y todavía más al norte, si bien en la mañana del día 28 una de las patrullas de ese escuadrón pasó cerca de la Finca Sorteix, no advirtió que estaba ocupada. Eso dio pie a que el ERP levantara campamento y se pusiera en marcha para evitar un enfrentamiento prematuro que podría hacerle fracasar todo el plan. La marcha de la columna del ERP comenzó a las 16 horas.
Desarrollo La columna de transporte y logística del ERP, compuesta por un Ford F-100, un Rastrojero Diésel y dos camiones Mercedes Benz, modelos 608 y 1114 respectivamente, avanzó por la ruta 99 a las 16 o 18 horas de la tarde. El camino era de tierra. Allí se topó con doce soldados y dos suboficiales que pintaban la Escuela de Manchalá a la tarde de ese día.
En los vehículos había ciento diecisiete combatientes insurgentes alzados contra el gobierno constitucional. Cuando dos de sus vehículos pasaron frente a la escuela de Manchalá y vieron al personal armado, en principio saludaron y luego abrieron fuego sobre el mismo, creyendo que habían sido sorprendidos por un retén militar. Los combatientes del ERP estaban vestidos de verde pero no llevaban cascos. El primero en caer fue el soldado de guardia apostado Adrián Segura, que fue herido en la pierna derecha y cayó detrás del árbol en la puerta de la escuela. Los soldados respondieron con fuego de FAL. Un guerrillero del ERP cayó herido. El tiroteo causó que el resto de la columna del ERP se detuviera, procediendo una parte de los combatientes del ERP a rodear la escuela. Los soldados se cubrieron en las instalaciones de la escuela y cada uno de ellos tenía un fusil FAL y tres cargadores, que totalizaban unas 60 municiones por soldado. Fue un combate desigual en el cual la fuerza combatiente guerrillera disponía de por lo menos una ametralladora MAG. Los combatientes del ERP en varios momentos intimaron a los soldados a rendirse gritando " ríndanse " , " Grupo escuela ríndanse" y " La cosa no es con ustedes, es con los oficiales" si bien la respuesta del grupo de soldados fue negativa.
La sorpresa fue grande y el mismo comandante de la Compañía Ramón Rosa Jiménez, Hugo Irurzun, creyendo que el Ejército los había descubierto, contestó el fuego hiriendo en la pierna al soldado Adrián Segura. Un camión del ejército que se dirigía a la escuela para llevar suministros de pintura fue interceptado por el fuego de los guerrilleros. El conductor del camión era el soldado Mamami y viajaban dos soldados más y un suboficial. Mamami fue herido en un brazo y procedió a descender del vehículo y cubrirse. Por su parte los soldados de la escuela Balderrama al escuchar el inicio del tiroteo se subieron a su camión y se dirigieron a la escuela de Manchalá bajo el mando del suboficial Serafín Lastra. Dicho camión también recibió fuego por parte de los guerrilleros y el soldado Ricardo García fue herido.
Dado que los catorce hombres estaban cercados y se les agotaban las municiones, uno de los soldados conscriptos, Luis Arce, logró escapar en un Unimog para llevar al soldado herido Mamani al hospital de Famaillá y dar aviso del ataque al oficial jefe de la Sección de Ingenieros. De este modo, a la noche de ese mismo día, llegaron refuerzos del Comando del Ejército, y con tres camionetas y tres jefes del comando, se dirigieron a la Escuela cuando empezaba a caer la noche. Las luces de las bengalas lanzadas por la columna militar proveniente de Famaillá ahuyentaron a los guerrilleros, quienes desaparecieron entre los cañaverales.
Media hora más tarde, un contingente de la Fuerza de Tarea Fronterita llegaba a Manchalá, donde se le dio la orden de perseguir junto al Escuadrón de Gendarmería, a los guerrilleros. Debido a la oscuridad de la noche no se pudo atrapar a nadie, pero en la fuga los combatientes del ERP abandonaron sus camiones con todo el material disponible: armamentos, munición, equipos varios, documentación conteniendo un plan de ataque al Puesto de Comando Táctico y una maqueta de este último. También se capturó una bandera del ERP que posteriormente fue destruida en el cuartel de los ingenieros en Salta.
Los soldados que participaron del combate eran conscriptos de la clase 1953 y 1954. Entre ellos estaban Oscar Sergio Oñativia, Adrián Segura, Rodolfo Demayo, Roberto Mamami, Luis Arce, Jesús Pucapuca, Aldo Parada, Osvaldo Alcalá , Luis Peñaranda, Pardal, José Romero y Ricardo García. Segura , Mamami y García fueron heridos durante el combate. Adrián Segura fue herido en una pierna cuando se inició el combate y arrastrado por sus compañeros hacia una aula y colocado sobre un pizarrón. Mamani fue herido en el brazo y García fue herido por una esquirla en el antebrazo izquierdo. El suboficial que dirigió el combate desde la escuelita fue el cabo primero Gerardo Lafuente. El otro suboficial que participó en el combate fue el sargento ayudante Serafin Lastra.
Bajas El ERP dio su versión de los hechos en La verdad sobre el combate de Manchalá en su revista Estrella Roja del 18 de junio de 1975: sostuvieron que una patrulla enemiga los había emboscado, que el Ejército Argentino había tenido más de 20 muertos y heridos que venían en los camiones y que ellos solo habían perdido una metralleta PAM. Agregaron que pudieron realizar una retirada ordenada por tres sectores y que el armamento que el Ejército había mostrado a la prensa eran armas en desuso. La realidad era distinta y el ejército había tenido tres soldados heridos y ningún muerto con lo cual debe tomarse el comunicado como una simple acción de propaganda y no un reflejo fiel de la realidad histórica. Seoane en su libro habla de soldados muertos y heridos pero no aporte los nombres.
Por parte de la fuerza combatiente del ERP fue herido en la pierna el jefe de compañía Hugo Irurzún si bien algunas fuentes no mencionan su herida. La herida ameritó que Irurzún fuera reemplazado y retirado del frente tucumano. El militante del MIR chileno Domingo Villalobos Campos, o sargento Dago, fue muerto en la acción al igual que Juan Carlos Irurtia, conocido como Ricardo o el "Mudo". Irurtia, oriundo de Bahía Blanca, fue herido en una pierna. Fue atendido pero la herida se infecto durante la retirada del grupo y murió varios días después del enfrentamiento. Irurtia fue enterrado en una zanja cerca de Río Colorado. Es decir que los erpianos tuvieron 1 herido y dos muertos. Según María Seoane los miristas chilenos muertos fueron dos.
Consecuencias Ese día, el Batallón de Ingenieros 5 de Salta fue condecorado con la medalla de Campaña de la Nación Argentina en virtud a su actuación en Manchalá.El combate de Manchalá