El creacionismo de la Tierra joven es una forma de creacionismo que sostiene como dogma central que la Tierra y sus seres vivos fueron creados en sus formas presentes por la acción sobrenatural de una deidad hace aproximadamente seis mil o diez mil años atrás. En su versión más difundida, se basa en la creencia religiosa de la inerrancia de ciertas interpretaciones literales del Libro del Génesis. Sus principales adherentes son cristianos que sostienen que Dios creó la Tierra en seis días, en contraste con el creacionismo de la Tierra vieja, que sostiene que las interpretaciones literales del Génesis son compatibles con las edades científicamente comprobadas del universo y la Tierra.
Desde la mitad del , los creacionistas de la Tierra joven —empezando con Henry Morris (1918-2006)— han desarrollado y promovido una interpretación pseudocientífica llamada «ciencia de la creación» como base de su creencia religiosa en una creación sobrenatural y geológicamente reciente. Algunos creacionistas de la Tierra joven contemporáneos plantean protestas contra el consenso científico, establecido por numerosas disciplinas científicas, que demuestra que la edad del universo ronda los 13 800 millones de años, que la formación de la Tierra y el sistema solar sucedió hace cerca de 4600 millones de años y que el origen de la vida ocurrió hace aproximadamente 4000 millones de años.
Una encuesta de Gallup del 2019 encontró que el 40 % de los estadounidenses creía que Dios había creado a los humanos en su forma presente, el 33 % creía que los humanos habían evolucionado, pero con dirección divina, y solo el 22 % creía los humanos habían evolucionado sin intervención divina. Además, de entre los que tenían título universitario, el 23 % creía que Dios había creado a los humanos en su forma presente, el 40 % creía que los humanos habían evolucionado, pero con dirección divina, y solo el 33 % creía los humanos habían evolucionado sin intervención divina. Se sugirió sin embargo que los resultados de esta encuesta no resultan concluyentes por no considerar más específicamente la incertidumbre y la ambivalencia.
Algunas de las organizaciones creacionistas de la Tierra joven más grandes son Answers in Genesis, Institute for Creation Research and Creation Ministries International.
Antecedentes e historia Datación bíblica de la creación
Los creacionistas de la Tierra joven afirman que su visión tiene sus raíces más tempranas en el judaísmo, citando por ejemplo el comentario del Génesis de Abraham ben Meir ibn Ezra. Shai Cherry, de la Universidad Vanderbilt, observa no obstante que los teólogos judíos modernos generalmente rechazan dichas lecturas literales e incluso los comentaristas judíos que se oponen a algunos aspectos de la ciencia suelen aceptar la evidencia de que la Tierra es mucho más vieja. Muchos de los primeros judíos también siguieron una interpretación meramente alegórica del Génesis, incluyendo notablemente a Filón de Alejandría.
La datación cronológica de la creación en el 4004 a.C. era la más aceptada y popular, principalmente por haber sido incluida en la Biblia del rey Jacobo. La menor datación registrada entre las tradiciones cristianas y judías tradicionales ubicaba la creación en el 3616 a.C. y fue dada por Yom Tov Lippmann en el , mientras que la mayor ubicaba la creación en el 6984 a.C. y fue dada por Alfonso X de Castilla.Young's Analytical Concordance of the Holy Bible, 1879, 8th Edition, 1939—entry under 'Creation', quoting William Hales New Analysis of Chronology and Geography, History and Prophecy, Vol. 1, 1830, p. 210 Algunos defensores contemporáneos del creacionismo de la Tierra joven, sin embargo, han datado la creación varios miles de años atrás, proponiendo huecos significantes en las genealogías de los capítulos 5 y 11 del Génesis. Harold Camping por ejemplo ha datado la creación en el 11013 a.C., mientras que Christian Karl Josias von Bunsen la ha datado en el 20000 a.C.Epoch of Creation according to various authorities in Pre-Adamites by Walter Winchell, 1880
La hermenéutica de la Reforma protestante llevó a muchos reformistas, incluyendo a Juan Calvino, Martín Lutero y otros protestantes más tardíos, a una lectura literal de la Biblia, manteniendo esta visión de la Tierra joven.
La visión dominante de principios de la Edad Moderna fue que la Tierra tenía unos miles de años de edad y se puede encontrar típicamente referenciado en trabajos de poetas y dramaturgos reconocidos de la época, incluyendo a William Shakespeare.Shakespeare's (1599) line given to Rosalind addressing Orlando in As you like it (IV, 1:90).
Revolución científica y la Tierra vieja El apoyo por la Tierra joven disminuyó entre los científicos y filósofos del debido a la Ilustración y la Revolución científica. En particular, los nuevos descubrimientos geológicos requerían de una Tierra mucho más vieja que unos pocos miles de años.
La teoría imperante hasta ese momento era el catastrofismo, que sostenía que la Tierra había llegado a su estado actual mediante catástrofes, eventos violentos y repentinos, de corta duración y alcance global. En particular, Abraham Gottlob Werner había propuesto el neptunismo, que atribuía el origen de las rocas a la cristalización de minerales en océanos primitivos. Este modelo habilitaba la posibilidad teórica del diluvio y asumía la validez histórica del Génesis.
No obstante, James Hutton, ahora considerado como el padre de la geología moderna, exploró el concepto de tiempo profundo y propuso el uniformismo o gradualismo, que supone que las leyes y los procesos naturales que operan en la actualidad tienen que ser uniformes y haber operado en el pasado, por lo que entiende que no hubo catástrofes, sino que la Tierra llegó a su estado actual por procesos graduales desarrollados a lo largo de millones de años.'Theory of the Earth', a paper (with the same title of his 1795 book) communicated to the Royal Society of Edinburgh, and published in Transactions of the Royal Society of Edinburgh, 1785; cited with approval in Arthur Holmes, Principles of Physical Geology, second edition, Thomas Nelson and Sons Ltd., Great Britain, pp. 43–44, 1965. En concreto, James Hutton defendía el plutonismo, que entendía al calor como causa agente de estos cambios.
Si bien el plutonismo terminó siendo rechazado, el uniformismo fue popularizado por Charles Lyell a principios del y, para 1830, el consenso científico había abandonado la Tierra joven como una hipótesis seria.Herbert, Sandra. Charles Darwin as a prospective geological author, British Journal for the History of Science 24. 1991. pp. 170–173 A la luz de este descubrimiento, los reverendos William Buckland y Adam Sedgwick, así como otros geólogos que antes defendían el catastrofismo y el diluvio bíblico, confinaron sus explicaciones a diluvios locales. Además, el académico John H. Mears desarrolló el creacionismo del día-era y encontró apoyo en reconocidos académicos y científicos cristianos. Entre ellos, uno de los padres de la mineralogía, James Dwight Dana, le dedicó cuatro artículos al tema.
El abandono del creacionismo de la Tierra joven en el encontró oposición en los llamados «geólogos bíblicos»The Great Devonian Controversy, Martin J. S. Rudwick, 1988, , pp 42–44 y los fundadores del Victoria Institute.
Fundamentalismo cristiano y la Tierra joven El desarrollo del fundamentalismo cristiano a principios del trajo consigo el rechazo de la evolución. Sin embargo, sus exponentes defendían principalmente el creacionismo de los huecos o del día-era. En 1890, la profeta adventista del séptimo día Ellen G. White escribió Patriarchs and Prophets, que describía el impacto del gran diluvio en la forma actual de la Tierra. En 1906, el adventista del séptimo día George McCready Price escribió Illogical Geology, que argumentaba que, aunque algunos fósiles parecieran más viejos que otros, era imposible demostrarlo, porque las fallas posibilitaban que se encontraran en cualquier orden y consecuentemente invalidaban su dataje secuencial. Price en cambio afirmaba que todos los fósiles habían sido producidos en el diluvio universal y que la escala temporal geológica era un engaño promovido por el diablo. En 1913, escribió The Fundamentals of Geology, y, en 1923, The New Geology. Su trabajo atrajo poco seguimiento y sus principales defensores fueron pastores luteranos y adventistas del séptimos día norteamericanos. Price adquirió popularidad entre fundamentalistas por su oposición a la evolución, pero sus ideas de la Tierra joven fueron mayoritariamente ignoradas.
En 1954, Bernard Ramm escribió su libro The Christian View of Science and Scripture, que criticaba severamente el trabajo de Price. Este autor, en conjunto con J. Laurence Kulp, geólogo miembro de los Hermanos de Plymouth, y otros científicos, influyó en que organizaciones cristianas como la American Scientific Affiliation no apoyaran la geología diluviana.Radiocarbon Dating and American Evangelical Christians. Asa3.org. Consultado el 20 de mayo de 2012.
Subsecuentemente, en 1961, Henry M. Morris y John C. Whitcomb escribieron The Genesis Flood, que adaptaba y actualizaba el trabajo de Price. Morris y Whitcomb argumentaban que la Tierra era geológicamente reciente y que el gran diluvio había formado los estratos geológicos en el espacio de un solo año, reviviendo argumentos catastrofistas. Para estos autores, los registros geológicos eran evidencia del creacionismo. Este libro fundó una nueva generación de creacionistas de la Tierra joven que se articularon alrededor de la Creation Research Society y el Institute for Creation Research.Whitcomb, JC (1960). The Genesis Flood: The Biblical Record and Its Scientific Implications. P&R Publishing.
Mientras que muchos creacionistas de la Tierra joven sostienen que los dinosaurios no existieron, en ese libro, Morris, citando a Clifford L. Burdick, afirmó que los dinosaurios habían coexistido con los humanos ya que recientemente se habían hallado huellas de dinosaurios y huellas humanas en la misma capa rocosa en la formación Glen Rose, en el río Paluxy. Sin embargo, la familia de George Adams, considerado como el primer hombre en proclamar el hallazgo, posteriormente admitió que se trataba de un fraude y esa sección fue removida de la tercera edición del libro.
Langdon Gilkey comenta que los creacionistas de la Tierra joven entienden que todos los sistemas y movimientos anticristianos, tales como el ateísmo, el agnosticismo, el socialismo, el comunismo, el fascismo, el racismo, el humanismo, el liberalismo y el conductismo, encuentran su fundamento en una comprensión anticristiana de la ciencia, el gradualismo evolucionista. Si se estableciera un entendimiento cristiano, la geología diluviana, con una base científica firme, entonces, todos estos sistemas colapsarían, quedando privados de su fundación pseudocientífica.(Gilkey, 1998, p. 35; quotations from Henry Morris).
Impacto La Tierra joven ha tenido un considerable impacto en el creacionismo y el fundamentalismo cristiano, pero no ha gozado de tanta repercusión en los sectores menos literalistas del cristianismo. La Iglesia católica y las iglesias ortodoxas orientales, por ejemplo, aceptan la posibilidad de una evolución teísta, aunque algunos de sus miembros individuales apoyen el creacionismo de la Tierra joven sin explícita condena.