La primera proyección de cine llegó a Paraguay el 2 de junio de 1900. El primer largometraje de producción íntegramente paraguaya fue Cerro Corá (1978). Entre sus principales éxitos se encuentran Hamaca paraguaya, El tiempo nublado, Cuchillo de palo, 7 cajas, La Redención, Latas vacías, Costa Dulce, Ejercicios de memoria, Los Buscadores, Las herederas, Leal, solo hay una forma de vivir.
Historia Introducción del cine al país En su libro The Livingstone of South America (1933), el misionero y lingüista Richard James Hunt (1874-1938) describe el impacto en los indígenas Enxet, en 1895, de la primera vez que el misionero escocés Wilfred Barbrooke Grubb empleó la linterna mágica (aparato óptico, precursor del cinematógrafo). A partir de entonces, se usaba en todos los servicios religiosos dominicales en la estación misionera Riacho Fernández, a 48 kilómetros al norte de Concepción, sobre el margen del Río Paraguay.
El cine desembarcó en Paraguay con las primeras Vistas de Actualidad, en el Teatro Nacional (luego Municipal) de Asunción, en junio de 1900 (apenas 5 años después de las primeras proyecciones del mundo en París, Francia). Las primeras filmaciones en Paraguay las hizo el argentino Ernesto Gunche en 1905, según narra el realizador Manuel Cuenca en Historia de cine paraguayo.
El primer paraguayo en grabar un cortometraje fue Hipólito Carrón, con Alma paraguaya, de 10 minutos de duración, que realizó en 1925, durante la peregrinación a Caacupé. Otros pioneros fueron su cuñado Guillermo Quell y su sobrino Agustín Carrón Quell.
En 1932, el fotógrafo argentino Roque Funes grabó el primer largometraje documental en Paraguay, titulado En el infierno del Chaco, que además fue la primera película hecha en Paraguay en implementar una banda de efectos sonoros y ruidos ambientales. Dado por perdido durante décadas, el cineasta paraguayo Hugo Gamarra consiguió que este documental se reestrene en Buenos Aires en diciembre de 2008, y al año siguiente en Asunción.
En 1937 se filmó la primera película argumental Paraguay, tierra de promisión, una coproducción paraguayo-argentina, en 35 milímetros, con sonido, dirigida por el alemán James Bauer, con guion y música del compositor paraguayo Remberto Giménez; cuyo rodaje no llegó a culminarse.
En 1947, Juan Max Boettner realiza la primera filmación a color Auto nuevo, en la ciudad de Caacupé. El conocido médico, compositor y musicólogo, realizó numerosas filmaciones en blanco y negro a partir de 1939, y desde 1947, a todo color. Boettner produjo diversas documentales hasta 1952 y uno de sus materiales más importantes fue la primera filmación paraguaya de una operación, en 1947.
Primeras coproducciones En 1954 se realiza la oficialmente primera coproducción de Argentina y Paraguay: Codicia, dirigida por el italiano Catrano Catrani. Con El trueno entre las hojas (1958), del argentino Armando Bó, se inician una serie de coproducciones entre Argentina y Paraguay, con actores, técnicos, música y guiones paraguayos, filmados en Paraguay, pero con producción mayoritaria de Argentina, como: La sangre y la semilla (1959) y En la vía (1959, inédita), ambas de Alberto Du Bois; La burrerita de Ypacaraí (1962), de Armando Bó; así como películas argentinas, con participación paraguaya, como Sabaleros (1959) e India (1960), de Armando Bó; o La sed (1961), de Lucas Demare, coproducción de España y Argentina.
Más recientemente se dieron coproducciones con Paraguay, siendo las películas de nacionalidad argentina prioritaria, como: Chokokue. Trabajo, organización y lucha (2008, documental), de Guillermo Kohen y Miriam Paz; Detrás del sol, más cielo (2007), de Gastón Gularte; Cándido López – Los campos de batalla (2005, documental), de José Luis García; y Estudio para una siesta paraguaya (2003), de Lía Dansker. O Las acacias (2011), de Pablo Giorgelli, coproducciónde Argentina y España, con participación paraguaya.
En 1962, la coproducción de Italia y Francia Le Rat d'Amérique, dirigida por Jean-Gabriel Albicocco y protagonizada por el cantante Charles Aznavour, filma algunas tomas en Paraguay. Lo mismo ocurriría con Desencuentros (1992), producción de Suiza, dirigida por Leandro Manfrini.
También con Brasil se dieron varias coproducciones, entre ellas O Amante de Minha Mulher (1978), del italiano Alberto Pieralisi; O Último Cão de Guerra (1979), de Tony Vieira; A Cafetina de Meninas Virgens (1981; conocida en Paraguay como Kapanga), de Agenor Alves y Guillermo Vera Díaz; y O Amigo Dunor (2005), de José Eduardo Alcázar, cineasta brasileño radicado en Asunción, que es autor de otras producciones como Reencuentro (1982, mediometraje), US/Nosotros (2007), Quiero que leas Pantagruel (2009), Nocturno de Bachelard (2010), El Cine Posible (2010).
El primer largometraje nacional Entre 1955 y 1962, Paraguay se registró en coproducción con Argentina en cinco importantes películas, incluyendo El trueno entre las hojas (1958) y La sangre y la semilla (1959), dos de los 17 guiones que el laureado escritor paraguayo Augusto Roa Bastos aportó al cine argentino.
Tras una serie de cortos documentales institucionales, y destacadas realizaciones experimentales, como el mediometraje de 40 minutos El pueblo (1969), de Carlos Saguier; en 1978 se estrena el primer largometraje de producción íntegramente paraguaya, con aporte gubernamental y en 35 milímetros: Cerro Corá, una ficción de corte histórica dirigida por Guillermo Vera Díaz, que fuera también el primer gran éxito nacional de taquilla, aunque sin registros específicos de cifras. Reestrenada en 2002, hubo estimaciones que le acreditaban unos cien mil espectadores.
Pasaría una década antes del siguiente largometraje, tramo en que se realizaron varios cortos documentales y de ficción, coincidiendo con la llegada de la primera cámara de VHS en los años 1980.
Ese pasaje tuvo tres coproducciones con Brasil, y otros títulos ambientados en Paraguay, con actores paraguayos. Hasta que en 1989, Hugo Gamarra realizó El secreto de la señora, la primera miniserie de la TV paraguaya, que tuvo su versión de largometraje, aunque nunca se estrenó en cines.
Cortometrajes Desde la llegada del video en la década de los 80, el cortometraje tuvo un intenso desarrollo, que se extendió hasta los 90. Entre los primeros cortos paraguayos de ficción se encuentra El Guajhú (1975), de Annick Sanjurjor. También a mediados de los 60 surge el grupo Cine Arte experimental, impulsado por Carlos Saguier, Jesús Ruiz Nestosa y Antonio Pecci, con varias realizaciones importantes.
En la década de los 80, Juan Carlos Maneglia (director de 7 cajas), con una visión muy particular y manipulando el VHS empieza a asombrar a todos con cortos de una calidad y relato increíbles: Presos, Espejos, Bocetos, Todos conocemos el final son algunos títulos. Con Tana Schémbori realizaron la trilogía La clase de órgano (1990), Artefacto de primera necesidad (1995) y Amor basura (2000), todos con repercusión internacional. Luego vinieron más cortos: Say Yes, Extraños vecinos, Horno Ardiente, Tercer Timbre.
En la década de los 90, Arami Ullón realizó dos cortometrajes entre los cuales se destacó Ausencia de un nombre propio (1998).
Otros cortos destacados son: Ahendu nde sapukai (2008), de Pablo Lamar; Karai Norte (2009), de Marcelo Martinessi, ganador de una veintena de premios internacionales; Calle Última (2011), de Marcelo Martinessi; Viento Sur (2011), de Paz Encina; Isla Alta (2012), de Federico Adorno; Trinidad (2011) de Sergio Colmán Meixner y Andrea Gandolfo, primer cortometraje de terror paraguayo seleccionado en varios festivales dentro del circuito del género.
El festival En la década de 1990 resaltaron las coproducciones fílmicas Miss Ameriguá (1994, Suecia, Chile), dirigida por el chileno Luis R. Vera, y El toque del oboe (1998, Brasil), del brasileño Cláudio MacDowell.
En tanto, como producciones paraguayas figuran De paso por la vida (1996), de Carlos Benegas, y el documental protagonizado por Augusto Roa Bastos, El portón de los sueños (1998), de Hugo Gamarra y la Fundación Cinemateca del Paraguay; ambas hechas en video.
No obstante, esa década tuvo un relevante crecimiento con la producción de cortometrajes en video, coincidiendo con la proliferación de videoclubes y surgió el Festival Cinematográfico Internacional de Asunción (1990-1998), fundado y dirigido por Hugo Gamarra.
El evento (que tras una interrupción volvió en 2001 con el nombre Festival Internacional de Cine, Arte y Cultura - Paraguay, y en 2015 celebra su edición 24) fue esencial para formar un público cinéfilo con la difusión del cine internacional, e impulsar un espacio para futuros realizadores.
De hecho, en el marco de este festival, Juan Carlos Maneglia (director de 7 cajas) fue premiado por su corto La clase de órgano, en 1990.
Como antecedentes, el primer festival de videos se hizo en mayo de 1987 en el Centro Cultural de España Juan de Salazar. También la revista New Magazine Video organizó tres muestras competitivas en el Centro Cultural Paraguayo Americano.
Se destaca también la realización de la primera muestra de cine paraguayo en Brasil denominado «Made in Paraguay» en el año 2014 organizado por Boulevart Films, en las ciudades de San Pablo y Río de Janeiro, además de la réplica del mismo en el Festival de la Frontera en la ciudad de Bage, donde los curadores fueron Carlos Cáceres Ferreira (Paraguay) y Marcelo Engster (Brasil).
Los soportes Luego de Cerro Corá (1978), solo hubo un largometraje que volvió a tener un director paraguayo y que se haya grabado en el clásico formato de 35 milímetros: Hamaca paraguaya (2006), de Paz Encina, que compartió créditos de coproducción con Argentina, Francia y Países Bajos.
Por demás, el desarrollo y crecimiento del audiovisual paraguayo se basó principalmente en video y digital. Con la excepción del corto Karai Norte (2009), de Marcelo Martinessi, sobre un cuento ambientado en la Guerra Civil de 1947.
También 7 cajas se encargó de inaugurar la llegada del cine digital de alta definición, al grabarse íntegramente, a comienzos del 2010, con una cámara Canon EOS-1D Mark IV.
Al año siguiente, Libertad de Gustavo Delgado grabó con el mismo formato, empleando una cámara Red One y se convierte en la primera película paraguaya en estrenarse en HD (alta definición).
Luego, en 2012, el consagrado actor Arnaldo André hace lo propio con su debut como director, Lectura según Justino, optando por una cámara Arri Alexa.
Producciones como Costa Dulce (Canon EOS 5D Mark II), de Enrique Collar, o el rodaje de Mangoré, por amor al arte (Red Epic-M y Red Scarlet-X), de Luis R. Vera, reafirman esta nueva era digital en el cine nacional.
Los premios En 1997, Los Pioneros una película de Fabián Martínez y Dario González Palacios sobre el primer rally del Chaco se alzó con el primer premio en el Oklahoma International Film and Drama Fest, en los Estados Unidos, convirtiéndose en la primera película paraguaya en ganar un festival de cine en Estados Unidos de Norteamérica. https://www.abc.com.py/tag/los-pioneros/
En enero de 2005, O Amigo Dunor (2005), de José Eduardo Alcázar, fue estrenado en el Festival Internacional de Cine de Róterdam y posteriormente nominado al Tiger Award junto a Ilya Andreevich Khrzhanovsky.
En mayo de 2006, Hamaca paraguaya (2006), de Paz Encina, se coronó con el premio Fipresci de la crítica internacional, en la sección Una cierta mirada del Festival de Cannes. De por sí, la ópera prima de Paz Encina, y O Amigo Dunor de José Eduardo Alcázar, se convirtieron en las primeras películas paraguayas en ser galardonadas en un festival de categoría A.
Hamaca paraguaya, coproducción con Argentina, Francia y Países Bajos, acumuló una docena de trofeos, incluyendo fondos de producción, y logró en 2008 el Premio Luis Buñuel a la mejor película iberoamericana, en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.