El Área natural de manejo integrado El Palmar es un área protegida de Bolivia, ubicada en el municipio de Presto de la provincia de Zudáñez en el departamento de Chuquisaca. Ocupa la región de valles secos mesotérmicos teniendo selva húmeda montañosa con valles semiáridos. Su geografía corresponde a una parte de la cordillera oriental de los Andes. La región es típicamente montañosa con profundos cañones. Fue creada el 20 de mayo de 1997 mediante Decreto Supremo 24623 con una superficie de 59 484 ha (594,8 km² aproximadamente).

Historia La creación del ANMI El Palmar tiene sus antecedentes a inicios de la década de 1990. En 1992, la entonces Corporación de Desarrollo de Chuquisaca (CORDECH) propuso la creación de un santuario de flora y fauna en los excantones Pasopaya y Rodeo, en el departamento de Chuquisaca, con el objetivo de proteger la palmera endémica Parajubaea torallyi. Esta iniciativa fue retomada en 1993 por la Fundación ACLO y el Programa de Bosques Nativos (PROBONA), que impulsaron estudios de campo de carácter ecológico y taxonómico, además de identificar la presencia de fauna silvestre relevante como el oso jukumari, el puma y el cóndor.

En 1994, varias instituciones departamentales coincidieron en la necesidad de establecer áreas específicas de conservación, dado que el departamento de Chuquisaca era el único departamento del país que carecía de ellas, pese a su alta diversidad biológica asociada a su relieve. En ese contexto se propuso la creación de cinco áreas protegidas, entre ellas El Palmar. El proceso previo a su declaratoria incluyó inspecciones técnicas, delimitación de límites y un amplio proceso de concertación con organizaciones campesinas e instituciones locales. Esto culminó el 20 de mayo de 1997 con la promulgación del Decreto Supremo 24623 que creó oficialmente el Área Natural de Manejo Integrado El Palmar.

Entre 1997 y 2001, la administración del área estuvo a cargo de la Prefectura de Chuquisaca, en un período de transición previo a su incorporación al sistema nacional. En septiembre de 2001, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) asumió la gestión directa del área, estableciendo su estructura técnica y operativa. Posteriormente, desde 2005, se inició la elaboración del Plan de Manejo con apoyo financiero del Proyecto GEF II del Banco Mundial, proceso que concluyó tras varios meses de trabajo, pese a interrupciones derivadas de coyunturas políticas e institucionales.

Clima El clima del ANMI El Palmar es irregular y presenta variaciones asociadas a la diversidad de ecosistemas y a la compleja topografía del área. En términos generales, corresponde a la ecorregión de valle seco mesotérmico, caracterizada por condiciones áridas y semiáridas, lo que se refleja en la presencia dominante de bosques secos deciduos. De manera particular, el área se sitúa en una zona de transición entre el bosque Tucumano-Boliviano y formaciones de palmeras, lo que genera contrastes climáticos locales.

Los datos climatológicos de referencia provienen de la estación más cercana, ubicada en Zudáñez, en el departamento de Chuquisaca, a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar. Esta estación registra una precipitación media anual de aproximadamente 498 mm, concentrándose entre el 60% y el 80% de las lluvias entre diciembre y marzo. La temperatura media anual es de 16,2 °C, con una media máxima de 24,1 °C y una media mínima de 8,3 °C. Aunque no existen mediciones directas de evapotranspiración para el área, estimaciones comparativas sugieren un balance hídrico anual deficitario durante gran parte del año, con mayores carencias en la época de estiaje y eventuales equilibrios solo en años particularmente lluviosos.

Fisiografía miniaturadeimagen|Vista (ANMI) El Palmar La fisiografía del ANMI El Palmar es el resultado de la interacción entre factores geológicos, climáticos y biológicos, integrados a través del relieve, lo que permite definir paisajes diferenciados y procesos ambientales característicos. El área se inscribe en una zona de transición entre las grandes unidades del bloque andino elevado y frío y las planicies bajas y cálidas. A nivel fisiográfico provincial, pertenece a la Cordillera Oriental-Central, conformada por complejos de cadenas montañosas con orientación norte-sur, donde se presentan depresiones tectónicas rellenas por sedimentos y fuertes procesos de erosión.

En función de variables como altitud, pendiente, relieve, densidad de drenaje, grado de disección y litología, se distinguen varias unidades de gran paisaje. Predominan las serranías altas con disección fuerte, que abarcan el 67,66 % del territorio del área protegida, seguidas por serranías medias con disección moderada (28,24 %), serranías medias con disección fuerte (3,98 %) y, en menor proporción, serranías altas con disección moderada (0,12 %).

Geología El ANMI El Palmar se localiza en la Cordillera Oriental y forma parte del denominado bloque paleozoico, donde afloran rocas de distintas eras, tanto sedimentarias como ígneas. La geología del área está marcada por múltiples fases de plegamiento y un origen volcánico, evidenciado por la presencia de antiguos conos y flujos de lava de edades terciarias y cuaternarias, así como por formaciones de diamictitas, areniscas, lutitas y limonitas.

Hidrografía La red hidrográfica del ANMI El Palmar forma parte de la cuenca del río Amazonas y se organiza en dos subcuencas principales: la del río Grande–Rodeo, con una superficie aproximada de 30.375 hectáreas, y la del río Zudáñez, con alrededor de 29.900 hectáreas. El sistema hídrico se origina en diversas serranías y cerros del área, cuyas aguas dan lugar a ríos, arroyos y quebradas que abastecen a numerosas comunidades locales, donde el recurso hídrico es fundamental para el riego agrícola y el consumo del ganado. En total, se han identificado 31 afluentes entre ríos y quebradas, 11 correspondientes a la subcuenca del río Grande–Rodeo y 20 a la del río Zudáñez.

La subcuenca del río Grande–Rodeo presenta un patrón dendrítico sin control estructural y una orientación general de sudoeste a noreste. Sus afluentes son de recorrido corto y atraviesan territorios comunales como Aramasi, Molani, El Palmar y Rodeo El Palmar, entre otros. Por su parte, la subcuenca del río Zudáñez posee un patrón subparalelo con control estructural, inicialmente con orientación oeste–este, y luego norte–noreste, hasta desembocar en el río Grande bajo el nombre de Seripona. Ambas subcuencas cumplen un rol clave en la dinámica ambiental y socioeconómica del área protegida.

En cuanto a su estado actual, las cabeceras de ambas subcuencas presentan, en general, escasa cobertura vegetal, lo que favorece procesos de erosión y arrastre de sedimentos, aunque existen sectores protegidos por palmares y vegetación boscosa que resguardan las nacientes. La calidad del agua es, en términos generales, apta para riego, consumo humano y abrevadero de animales, sin evidencias de contaminación grave. No obstante, en zonas cercanas a comunidades más pobladas se registran impactos negativos asociados a residuos sólidos en los cauces y a la filtración de aguas residuales provenientes de pozos sépticos, lo que representa un riesgo ambiental localizado para las subcuencas.

Otros ríos del área protegida incluyen:

Río Rodeo Río Presto Río Rumi Cancha Río Algodonal

Valores escénicos El área presenta una variedad de paisajes por las características topográficas del sector y la biodiversidad presnte, se destacan:

El sendero por el Cañon Misión. Cerro de Pucara Punta. Sendero de Rodeo-Cóndor Bañana.

Flora alt=Cañón Misión, El Palmar, Chuquisaca Bolivia.|miniaturadeimagen|Cañón Misión en la reserva|izquierda La flora del ANMI El Palmar está fuertemente condicionada por la topografía accidentada, el clima seco a semiárido y el gradiente altitudinal, lo que genera una notable diversidad de microclimas y cambios bruscos de vegetación en distancias cortas. En el área se distinguen cuatro pisos ecológicos principales: Subpuna, Subandino, Cabeceras de Valles y Valles. Estos pisos albergan desde pastizales altoandinos y matorrales hasta bosques secos interandinos y formaciones boscosas siempreverdes, destacando la transición entre los Bosques Tucumano-Bolivianos y los Bosques Secos Interandinos.

Desde el punto de vista florístico, el área presenta una elevada riqueza y endemismo. Los inventarios realizados registraron inicialmente 273 especies de plantas superiores, cifra que fue ampliada a 313 especies distribuidas en 81 familias, siendo las más representativas Asteraceae, Poaceae, Fabaceae, Cactaceae y Bromeliaceae. Se estima la presencia de al menos 47 especies endémicas, muchas de ellas propias de zonas semiáridas andinas. Además, se han identificado numerosas especies con categorías de amenaza, incluyendo 14 especies en peligro y 10 vulnerables.

Entre 1000 a 2000 la vegetación está dominada por especies adaptadas a períodos de sequía prolongada y presenta mayormente especies microfoliadas, caducas en la época seca. Presenta la asociación vegetal del soto (Schinopsis haenkeana), sotomara (Loxopterygium grisebachii), chari (Piptadenia boliviana), k'acha k'acha (Aspidosperma quebracho-blanco), willca (Anadenanthera colubrina) y numerosas acacias espinosas. En las cercanías de los ríos existe algarrobo (Prosopis spp.) munchuelo (Acacia furcatispina) bandor (Coccoloba tiliaceae) y satajchi (Celtis spinosa). alt=Vista de las palmeras.|miniaturadeimagen|Cañones de la reserva rodeadas de palmeras alt=Vista del Cañón Misión desde la parte superior.|miniaturadeimagen|Vista del Cañón Misión desde la parte superior. Entre 2000 a 2500 la vegetación dominante en arbustos está caracterizada por Dodonaea viscosa, tola (Bacharis dracunculifolia) tolilla (Eupatorium buniifolium). La asociación arbórea más importante es del pino del cerro (Podocarpus parlatorei), aliso (Alnus acuminata), Schinus molle, sahuinto (Myrcianthes cisplatensis).

Entre 2800 a 3200 es la región de sub-puna con presencia de la asociación kewiña (Polylepis tomentella), aliso (Alnus acuminata) y sahuinto (Myrcianthes cisplatensis).

Las manchas de palmares de la especie Parajubaea torallyi empiezan aproximadamente a los 2400 continuando hasta los 3200, se encuentran preferentemente en las quebradas ocupando aproximadamente 34 km² y la asociación vegetal está representada por Parajubaea torallyi, Podocarpus parlatorei, Myrcianthes pseudo-mato, Myrcianthes cisplatensis, Cedrela lilloi, Ilex argentina, Condalia weberbaueri, Polylepis tomentella y Alnus acuminata.

Fauna miniaturadeimagen|Vultur gryphus La fauna del ANMI El Palmar ha sido documentada desde la década de 1990. Los primeros estudios registraron la presencia de especies emblemáticas como el jucumari (Tremarctos ornatus), el puma (Puma concolor), el taitetú (Dicotyles tajacu) y el cóndor (Vultur gryphus). Hasta el 2012 se reportó un total de 173 especies de vertebrados, incluyendo 30 mamíferos, 115 aves, 17 reptiles, 8 anfibios, y 3 especies de pez, así como 53 insectos.alt=Rana Arborícola Andina en El Palmar.|miniaturadeimagen|Rana arborícola andina en El Palmar.Desde el punto de vista del endemismo, el área alberga especies adaptadas a condiciones ambientales variables, lo que incrementa su valor biológico. Entre los endemismos registrados se encuentran el gorrión boliviano (Oreopsar bolivianus), la paraba frente roja (Ara rubrogenys) y la vizcacha andina (Lagidium viscacia cuscus). Destaca especialmente el registro de la tangara montana boliviana, cuyo hallazgo en los palmares del área constituye el punto más austral conocido de su distribución.

En términos de conservación, los mamíferos suman 30 especies, entre las que destacan por su situación de amenaza el jucumari, el puma y la vizcacha, esta última además endémica de Bolivia.