miniaturadeimagen|El presidente Anwar el-Sadat en una visita oficial a Estados Unidos El Infitah (del árabe انفتاح Infitāḥ, "apertura") fue una política económica adoptada por el tercer presidente de la República Árabe de Egipto, Anwar el-Sadat en los años posteriores a la guerra de Yom Kipur, o la guerra de octubre, con Israel, que tuvo lugar en 1973. El Infitah o "Puertas Abiertas" consistió en una serie de cambios diplomáticos y económicos a través de los cuales el presidente recapitalizó Egipto. Así, Sadat abrió el país a la inversión privada y a la participación económica de particulares, a la vez que rompió la relación de alianza y ayudas con la URSS. En sí, el Infitah consistió en atraer capital extranjero, sobre todo de los Estados Unidos, así como la inversión de los empresarios locales. Con esta política, el presidente Sadat alejó la economía de Egipto del sector público, favoreciendo las inversiones en el sector privado.

Estas medidas capitalistas representaron un quiebre total con el "socialismo árabe" y otras políticas promovidas por el antecesor de Sadat, Gamal Abdel Nasser. El gobierno de Nasser centralizó el desarrollo de Egipto en el poder del gobierno y promovió la nacionalización de la banca y de sectores importantes de la industria egipcia, como la textil o la de las telecomunicaciones. Con el Infitah, en cambio, Sadat impulsó "un vuelco de la economía egipcia hacia la penetración del capital occidental y la creación y el fortalecimiento de un sector capitalista nacional."Castañeda Reyes (2011). Egipto contemporáneo. p. 63.

Contexto histórico y político Tras la muerte de Nasser, Sadat lega los problemas económicos que se habían desarrollado hasta entonces en Egipto, entre otros: "una agricultura estancada, un sector industrial con exceso de mano de obra, y una burocracia muy desarrollada e improductiva." Buscando responder a las políticas socialistas del régimen nasserista para asegurar la legitimidad de su gobierno, Sadat desarrolló un programa económico que se institucionalizó como el Infitah.

Para la instauración del Infitah, Sadat eligió el apoyo de un consejo de confianza, que incluía al primer ministro Mahmoud Fawzi, al ministro de finanzas 'Abd al-'Aziz Higazi, al editor del periódico Al-Ahram Hassanein Heikal, y al ministro de agricultura Sayyid Mar'ai. De este grupo, tanto Fawzi como Heikal abogaban por un acercamiento a Occidente y a Arabia Saudita, sin intención de sacrificar el apoyo soviético. La reducción de las tensiones entre la Unión Soviética y Estados Unidos en 1972 hizo posible este acercamiento con la formulación de una apertura política y diplomática. Sin embargo, esta aproximación al bloque capitalista resultó en la expulsión de los soviéticos del territorio egipcio ese mismo año, a pesar de que la URSS había estado proporcionando armamento y entrenamiento al ejército del país.Al-Sayyid Marsot, Afaf Lufti (2007). A History of Egypt: from the Arab Conquest to the Present. Cambridge: Cambridge University Press. pp. 156-157. En parte, el alejamiento del bloque soviético permitió a Sadat alejarse también de la guerra con Israel y unir sus fuerzas en agrandar su ejército; por otro lado, el bloque soviético también prefirió este distanciamiento para evitar una confrontación con Estados Unidos.

Este alejamiento de las políticas económicas soviéticas buscaba construir un sector privado substancial mediante una alineación con Estados Unidos y Occidente, ambos símbolos de prosperidad (rakhaa) y pluralismo democrático. El primer intento de formalizar este proyecto se hizo en agosto de 1973 con un documento político formulado por un comité conjunto entre la Universidad de Ain Shams y el parlamento egipcio. Este documento buscaba, entre otras cosas, mayor independencia en los recursos militares y económicos árabes, un fortalecimiento del frente este con Israel, y una política de puertas abiertas que atrajese capital árabe y tecnología occidental. En mayo de 1973, la crisis del petróleo dio una ventaja a los estados árabes en las negociaciones con Occidente, facilitando la formulación de estas nuevas políticas económicas y diplomáticas. miniaturadeimagen|261x261px|Menachem Begin, Jimmy Carter y Anwar el-Sadat en Camp David, 1978 En octubre de este mismo año tuvo lugar otro acontecimiento que influenciaría la posición adquirida por Sadat. La victoria contra Israel en la guerra de octubre de 1973 ayudó al presidente a fortalecer su legitimidad entre las élites egipcias. A partir de entonces, concentró todos sus esfuerzos en recibir ayuda de los Estados Unidos y se apartó de los proyectos promovidos por su carismático antecesor. Este proceso culminaría en la firma de los acuerdos de paz con Israel de Camp David en 1979, que apartaría definitivamente a Sadat del arabismo, del movimiento de los no alineados y del liderazgo de las naciones del tercer mundo que habían caracterizado al gobierno de Nasser.Abdel-Malek, Anouar (1962). Égypte: Société Militaire. París, Éditions du Seuil.

Objetivos económicos Con el Infitah, y a través de estos acontecimientos, se buscaba revitalizar el sector público mediante una competición económica acrecentada con proyectos extranjeros, o a través de empresas conjuntas. También se pretendía desarrollar una capacidad de exportación nueva, convertir El Cairo en el mayor mercado monetario de la región, y resucitar el sector privado.

Hasta 1971, las inversiones extrajeras en Egipto se regulaban por leyes decretadas por el presidente Nasser en los años 1952 y 1954. Estas determinaban el porcentaje de equidad que podía pertenecer a un inversor extranjero, así como el porcentaje de beneficios que se podían exportar anualmente. Sin embargo, estas medidas no dieron pie a grandes inversiones extranjeras en esta época. El primer paso legislativo hacia una apertura económica llegó con la Ley 65 de inversión extranjera decretada en 1971, que establecía períodos de gracia para la paga de impuestos, el establecimiento de zonas libres de comercio, y autonomía para los inversores extranjeros que invirtieran en el sector público.

Entre 1971 y 1974, para promover la inversión extranjera de manera más amplia, el gobierno de Sadat puso en marcha varios proyectos con la intención de atraer petrodólares árabes a Egipto. En octubre de 1971, Egipto firmó el convenio internacional del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) para el acuerdo y arbitraje de disputas de inversión extranjera, adhiriéndose así a los métodos occidentales de trata de capital extranjero.Ibid.

En junio de 1974 se decretó la Ley 43 para la inversión árabe y extranjera en Egipto, poniendo así una base legal al Infitah. De sus cláusulas se puede resaltar que: cualquier proyecto aprobado bajo esta ley se considera parte del sector privado. Además, esta ley formaliza las prioridades de inversión, que incluyen, entre otros, a proyectos autosuficientes, las exportaciones egipcias, el desarrollo de tecnologías avanzadas y de técnicas de gestión. La Ley 43 también ponía fin al monopolio del sector público sobre los bancos, proveyendo bancos comerciales privados. Se crea también una Autoridad de Inversión dentro del Ministerio de Economía que se dedicaría a aprobar las solicitudes pertinentes. Con esta base legal se comienzan a diferenciar distintos tipos de inversión con diferentes privilegios.Ibid., pp. 131-132Ibid., p. 212

Proyectos del Infitah En parte debido a la creciente inversión extranjera, en los años 1970 numerosos proyectos capitalistas emergieron en Egipto, como una creciente empresa constructora que empezó a construir urbanizaciones residenciales, lujosos hoteles, y complejos de oficinas. Estos proyectos continuaron en los años 1980 con la construcción de la primera línea de metro y de una autopista nueva que creó un plano urbano más nivelado.Ibid., p. 59.

Oleoducto petrolero Sumed (Suez-Mediterráneo) Entre 1971 y 1973, el ministro Higazi tenía como objetivo aunar la tecnología occidental con la gestión del capital árabe y otros recursos egipcios. Un primer proyecto fue la finalización del ya comenzado oleoducto petrolero Sumed (Suez-Mediterráneo), para el cual se buscó financiación en bancas europeas, así como en los estados de la Península arábiga. Para finales del año 1973, la compañía del oleoducto Sumed se capitalizó en 400 millones de dólares.

El Acuerdo del terreno de las Pirámides En septiembre de 1975, se aprobó un proyecto conjunto entre la Compañía Egipcia para el Desarrollo del Turismo, y la Compañía de Propiedades del Pacífico Sur (SPP), registrada en Hong Kong. El acuerdo arrendaba 10.000 hectáreas de terreno desértico al proyecto a tarifa concesionaria, durante 99 años. La SPP propuso construir un complejo turístico gigante, así como un proyecto residencial para compradores egipcios.

Numerosos arqueólogos que excavaban en la zona en busca de artefactos faraónicos se opusieron al proyecto, ya que podría llevar a la destrucción de estos. En 1978 se declaró que este proyecto violaba partes de la Ley 43, ya que atentaba contra la herencia histórica de Egipto. Sadat anuló su aprobación.Ibid., pp. 151-152

El complejo de fibra sintética al-'Amiria En 1977, este proyecto fue promovido por el Banco Misr y su presidente Ahmed Fu'ad. Los socios extranjeros del proyecto fueron los estadounidenses Chemtex, y la compañía textil Misr-Irán (MIRTEX). Sin embargo, tras cálculos erróneos en los costes, y una extensión ilegal de privilegios a los inversores extranjeros, el proyecto también fue suspendido en 1978.Ibid., pp. 153-154

Consecuencias internas La implementación del Infitah generalmente se considera defectuosa por su exceso de ambición y por haber, en apariencia, abandonado la "solidaridad con los pobres" con el distanciamiento del sector público.Osman, Tarek (2013). Egypt on the Brink. p.125. En esta época, el gobierno recompensó a sus aliados, beneficiando enormemente a las élites sociales y políticas, y construyó así una base de poder leal al régimen con concesiones en tierras, bienes y mercancías, así como con otros mandatos y contratos con agencias y concesionarios.Ibid., pp. 118-119 Los millones de egipcios pobres que se habían unido a la clase media bajo el régimen de Nasser a través de la educación y el empleo como médicos, ingenieros, docentes, abogados, periodistas del gobierno o paraestatales, quedaron atrapados en un sector público "cada vez más marginado, estancado y mal pagado" durante el Infitah. Esta disparidad económica y social se intensificó parcialmente con la Ley 43, que puso de manifiesto un debate sobre el papel de los inversores extranjeros en la agricultura, dados los bajos niveles de producción de este sector durante esta época. Se propuse arrendar el terreno a comerciantes agrícolas extranjeros con el objetivo de que exportase fuera de Egipto. Sin embargo, los planes de inversión mixta, extranjera o privada se rechazaron para la industria agrícola, dejándola de nuevo al margen.Ibid., pp. 137-138.