Se conoce como Estado liberal de Guatemala al período histórico de ese país centroamericano comprendido entre 1829 y 1840, y en el que gobernaron los liberales centroamericanos. El 27 de agosto de 1836, los liberales impusieron leyes laicas, como el divorcio, el matrimonio civil y el establecimiento de juicios de jurados, inspiradas en el código de Edward Livingston, un tratado legal que se había puesto en vigencia en el estado de Luisiana en los Estados Unidos y traducido al español por José Francisco Barrundia; la población guatemalteca, con un catolicismo muy arraigado, se resintió de este cambio de leyes, y por el hecho de que las órdenes monássticas hubieran sido expulsadas del país en 1829; esta situación poco a poco se fue agravando, hasta que debido a una epidemia de cólera en 1838 se llegó a una guerra civil que tuvo todas las características de una guerra santa entre los campesinos católicos encabezados por Rafael Carrera y los liberales positivistas, liderados por Mariano Gálvez y apoyados por el presidente federal Francisco Morazán. El período terminó el 13 de abril de 1839, con el golpe de Estado de Rafael Carrera, que inició el gobierno conservador de los 30 años.

Antecedentes

Creación del Estado de Guatemala

thumb|Dr. Pedro Molina, pionero del pensamiento liberal y padre fundador de Centroamérica; su alianza con los conservados propició la independencia.

La República Federal de Centro América se formó el 22 de noviembre de 1824, con el mismo territorio que antes ocupara la Capitanía General de Guatemala —exceptuando a Chiapas que se quedó en México tras la efímera Anexión de Centroamérica a México— y quedó compuesta por cinco estados: Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

El Estado de Guatemala fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente de dicho estado que emitió la constitución del mismo el 11 de octubre de 1825: «el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y los forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior.»

La misma constitución de 1825 indicó cual era el territorio del estado, y la primera división administrativa del mismo se hizo oficial el 4 de noviembre de 1825, cuando la Asamblea Constituyente dividió al territorio en siete departamentos; el artículo primero de dicha ley se reproduce a continuación:

Las cabeceras y distritos de los departamentos fueron establecidas de esta forma:

Cabeceras departamentales y distritos establecidos en 1825DepartamentoCabeceraDistritosDepartamentoCabeceraDistritosVerapazCobán Petén Cahabón Cobán Tactic Salamá RabinalChiquimulaChiquimula Zacapa Acasaguastlán Sansaria Esquipulas Chiquimula Jalapa MitaGuatemala/EscuintlaCiudad de Guatemala Guatemala Amatitlán Escuintla Mixtán Jalpatagua Guazacapán CuajiniquilapaSacatepéquez/ChimaltenangoAntigua Guatemala San Pedro Sacatepéquez San Lucas Tejar Chimaltenango Jilotepeque San Juan Sacatepéquez PatzúnSololá/SuchitepéquezSololá Joyabaj Quiché Sololá Atitlán Suchitepéquez CuyotenangoTotonicapán/HuehuetenangoSan Miguel Totonicapán Totonicapán Momostenango Nebaj Huehuetenango Malacatán Soloma Jacaltenango CuilcoQuetzaltenango/SoconuscoQuetzaltenango Quetzaltenango Ostuncalco San Marcos Tejutla Soconusco

Expulsión del Clan Aycinena

miniaturadeimagen|170px|izquierda|Gobernador conservador Mariano de Aycinena y Piñol. miniaturadeimagen|200px|Mapa de Guatemala durante la guerra civil de 1829. Obsérvese las fronteras no delimitidas con México en Yucatán y Chiapas. miniaturadeimagen|200px|Parque Central de la ciudad de Antigua Guatemala durante la guerra civil de 1829. Obsérvese que el antiguo Palacio de la Capitanía General estaba destruido y que sus columnas se habían resguardado en las construcciones provisionales que se observan en el grabado.

El presidente de la Federación Centroamericana, Manuel José Arce y Fagoaga, luego de aliarse con los miembros del Clan Aycinena ordenó a dos mil tropas federales al mando del general Manuel de Arzú para ocupar El Salvador, evento que marcó el inicio de la guerra civil. Mientras tanto en Honduras, Francisco Morazán aceptó el desafío propuesto por los salvadoreños; le entregó el mando a Diego Vigil como nuevo jefe de Estado de Honduras y se fue a Texiguat, donde se preparó y organizó sus tropas con miras a la campaña militar salvadoreña. Morazán se mantuvo peleando alrededor de San Miguel, derrotando a cada pelotón enviado por el general Arzú desde San Salvador. Esto motivó a Arzú a dejar al coronel Montúfar a cargo de San Salvador y a ocuparse personalmente de Morazán. Cuando el caudillo liberal se dio cuenta de los movimientos de Arzú salió rumbo a Honduras a reclutar más tropas. El 20 de septiembre, el general Arzú estaba cerca del río Lempa con quinientos hombres en búsqueda de Morazán, cuando se enteró de que sus fuerzas habían capitulado en Mejicanos y San Salvador.

Mientras tanto, Morazán regresó a El Salvador con un ejército respetable. El general Arzú fingiendo enfermedad huyó de regreso a Guatemala, dejando sus tropas bajo el mando del teniente coronel Antonio de Aycinena. El coronel y sus tropas marchaban con rumbo a territorio hondureño, cuando fueron interceptados por los hombres de Morazán en San Antonio. El 9 de octubre Aycinena se vio obligado a rendirse. Con la capitulación de San Antonio, El Salvador quedó finalmente libre de tropas federales. El 23 de octubre, el general Morazán hizo su entrada triunfal en la plaza de San Salvador. Unos días más tarde, marchó en Ahuachapán, para organizar el ejército con miras a retirar a los conservadores aristócratas y eclesiásticos del poder en el territorio guatemalteco e implantar un orden constitucional afín a la Federación Centroamericana que los liberales ambicionaban.

Al enterarse de estos hechos, el gobernador conservador del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena y Piñol trató de negociar con Morazán, pero como éstse estaba decidido a acabar con la hegemonía de los aristócratas y eclesiásticos guatemaltecos, no aceptó ningún trato. Aycinena, al ver que no conseguía una solución pacífica, escribió a sus conciudadanos:

En Ahuachapán, Morazán hizo todo lo posible para organizar un ejército numeroso. Solicitó al gobierno de El Salvador que le proporcionara 4000 hombres, pero tuvo que conformarse con 2000. Cuando estaba en condiciones de actuar a principios de 1829, envió una división al mando del coronel Juan Prem para entrar en territorio guatemalteco y tomar el control de Chiquimula. La orden fue llevada a cabo por Prem a pesar de la resistencia ofrecida por el enemigo. Poco después, Morazán desplazó una pequeña fuerza cerca de la Ciudad de Guatemala para forzar al enemigo salir de sus trincheras y causar la deserción de sus tropas. Mientras tanto, el coronel Vicente Domínguez, que había salido de la ciudad de Guatemala con seiscientos soldados de infantería para atacar a Prem, se enteró de la pequeña fuerza que estaba cerca de Guatemala; entonces Domínguez cambió sus planes y se fue detrás de esa pequeña tropa. Esta oportunidad fue aprovechada por Prem quien se trasladó de Zacapa y luego atacó a las fuerzas de Domínguez, derrotándolos el 15 de enero de 1829. Luego de esos hechos Morazán le ordenó a Prem que continuara su marcha con los mil cuatrocientos hombres bajo su mando y ocupase el puesto de San José Pinula, cerca de la capital guatemalteca.

Mientras tanto, el pueblo de Antigua Guatemala se organizó contra el gobierno conservador de Aycinena en Guatemala y puso al departamento de Sacatepéquez bajo la protección del general Morazán lo que apresuró la invasión de Morazán a Guatemala con su Ejército Protector de la Ley. El hondureño situó a sus hombres en el pueblo de San José Pinula, cerca de la Ciudad de Guatemala. Las operaciones militares en la capital comenzaron con pequeñas escaramuzas en frente de las fortificaciones del gobierno. El 15 de febrero una de las mayores divisiones de Morazán, bajo el mando de Cayetano de la Cerda, fue derrotada en Mixco por las tropas federales. Debido a esta derrota Morazán levantó el asedio de la ciudad y concentró sus fuerzas en la Antigua. Una división de tropas federales le habían seguido desde la capital bajo el mando del coronel Pacheco, en dirección a Sumpango en Sacatepéquez y El Tejar en Chimaltenango con el propósito de atacarlo en Antigua. Pero Pacheco extendió sus fuerzas, dejando a algunos de ellos en Sumpango. Cuando llegó a San Miguelito el 6 de marzo, con un ejército más pequeño, fue derrotado por el general Morazán, lo que levantó una vez más la moral de los hombres de caudillo liberal.

Después de la victoria de San Miguelito, el ejército de Morazán aumentó cuando voluntarios guatemaltecos se unieron a sus filas. El 15 de marzo, cuando Morazán y su ejército estaban en camino de ocupar sus posiciones anteriores, fue interceptado por las tropas federales del coronel Prado en el rancho de «Las Charcas ». Morazán, con una posición superior, aplastó al ejército de Prado. El campo de batalla quedó sembrado de cadáveres, y los aliados tomaron numerosos prisioneros e incautaron un considerable número de armas. Posteriormente, Morazán se movilizó a recuperar sus antiguas posiciones en San José Pinula y El Aceituno, y ponerle nuevamente sitio a la ciudad de Guatemala. El general Verveer -ministro plenipotenciario del rey de los Países Bajos ante la Federación de Centroamérica y quien se encontraba en la región para negociar la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua por orden del rey de Bélgica y Holanda- intentó mediar entre el Gobierno del Estado y Morazán, pero no pudieron llegar a un acuerdo. Las operaciones militares continuaron con gran éxito para el ejército aliado.

Para preparar la defensa de la ciudad, amenazada por las tropas de Morazán, Aycinena ordenó el 18 de marzo de 1829 que se aplicara la pena de muerte a todo aquel que ayudara al enemigo, hizo una proclama en la que invocaba la defensa de la «santidad de los altares» y emitió una disposición legal, por la que los líderes liberales Pedro Molina Mazariegos, el hijo de este, Esteban Molina, Antonio Rivera Cabezas y los militares Cleto Ordóñez, Nicolás Raoul e Isidoro Saget fueron declarados enemigos de la patria y quedaron en calidad de proscritos. Pero de todos modos fue derrotado.

El historiador guatemalteco Federico Hernández de León relata así la capitulación de la ciudad de Guatemala:

El 11 de abril, viéndose perdido, Aycinena le mandó la siguiente nota a Morazán: «Señor General: creo haber llenado mis deberes defendiendo el Estado y la capital hasta donde me ha parecido razonable. Ahora propongo a usted se suspendan las hostilidades, ínterim se arregla una capitulación para la que estoy dispuesto, y espero se sirva usted decirme el punto a que deben concurrir los jefes que anunciaré al efecto.» Morazán contestó que solo aceptaba la capitulación incondicional, a lo que Aycinena envió una segunda súplica, en la que solicitaba que se estableciera una Comisión de capitulación; ante esto, Morazán accedió a recibir a los miembros de la Comisión, pero no al cese de hostilidades. Los comisionados que visitaron a Morazán fueron Manuel Arzú y Manuel Francisco Pavón Aycinena.

El día 12 de abril de 1829, Aycinena firmó el Convenio de Capitulación en la casa de Andrade, en una de las esquinas del Parque Concordia, con Morazán y fue enviado a prisión con sus compañeros de gobierno, y también fue hecho prisionero el expresidente federal Arce y Fagoaga, quien no había participado en los combates; en ese momento, Morazán garantizó la vida y propiedades de todos los conservadores miembros del Clan Aycinena y les ofreció pasaporte para salir del territorio a todo el que quisiera.