La Iglesia de Inglaterra (en inglés: Church of England) es una institución religiosa cristiana que tiene su origen y establecimiento en Inglaterra en el . Se trata de la más antigua y principal confesión de la Comunión anglicana.

La Iglesia de Inglaterra es liderada simbólicamente por el monarca británico, en calidad de gobernador supremo, pero el verdadero liderazgo de la misma recae sobre el arzobispo de Canterbury, como primado de Inglaterra. La Iglesia es gobernada por el Sínodo General. La autoridad de esta sede episcopal frente a las demás Iglesias de la Comunión Anglicana en el mundo se configura como primus inter pares (primero entre iguales) lo que significa que no puede adoptar decisiones unilaterales, sino que el verdadero gobierno de la Iglesia recae sobre cada Obispo particular en su diócesis, por lo que el Arzobispo de Canterbury representa la Comunión de todas las Iglesias Anglicanas. La Iglesia de Inglaterra es considerada como la Iglesia Madre de la Comunión Anglicana, aunque sin autoridad material sobre el resto de iglesias integrantes de la misma. Su doctrina se define como históricamente protestante y reformada, aunque más cercana del cristianismo apostólico que otras denominaciones cristianas (ver anglicanismo).

Teología y sociología thumb|left|Catedral de Canterbury desde el sudoeste. Es la catedral del Arzobispo de Canterbury, la iglesia matriz de la diócesis de Canterbury (este de Kent) y de la Iglesia de Inglaterra, así como centro focal de la Comunión Anglicana. thumb|upright|Abadía de Westminster.

En estas creencias y prácticas, la Iglesia de Inglaterra mezcla diversas formas y tradiciones: en algunas de sus congregaciones, la adoración y la liturgia son muy parecidas a las que practica la Iglesia católica occidental desde el Vaticano II (véase High Church), pero en otras es difícil distinguir entre las formas propiamente anglicanas y las expresiones de otros cuerpos evangélicos (véase Low Church). La constitución anglicana afirma, sin embargo, muchas creencias teológicamente conservadoras, su expresión litúrgica de adoración es también muy tradicional y su organización se basa en la conveniencia de conservar una jerarquía episcopal histórica de arzobispos, obispos y diócesis.

En la opinión de muchos, la Iglesia de Inglaterra se distingue especialmente por tener como principal herencia su amplitud de criterio y su liberalidad. Por ello actualmente, sus creencias y prácticas se diferencian cada vez más de las Anglo-Católicas, que siguen acentuando la liturgia y los sacramentos, y no los servicios centrados en la prédica, ni aquellos donde se incorporan testimonios de vida a la manera evangélica ni menos aquellas reuniones de avivamiento propias de carismáticos y pentecostales. Pero esta “broad church" de Inglaterra (Iglesia amplia) hace frente de esta manera a los emergentes desafíos doctrinales que el desarrollo de la sociedad moderna trae consigo, tales como los conflictos con respecto a la ordenación sacerdotal de mujeres (aceptada en 1992 y ejercida en 1994), o la disputa sobre la situación del clero homosexual no aceptado por la gran mayoría anglicana. En julio de 2005 este tipo de divisiones emergió con más fuerza cuando el Sínodo General votó el procedimiento para permitir, a mediano plazo, la consagración de mujeres como obispos, lo que produjo que en febrero de 2006 el mismo Sínodo votara de forma abrumadora a favor de una exploración adicional que permitiera también establecer un esquema institucional que facultara a cada parroquia la decisión autónoma de no aceptar una obispo mujer y optar por un hombre en su lugar.Church votes overwhelmingly for compromise on women bishops - news from ekklesia | Ekklesia

Gobierno y administración thumb|180px|La Reverendísima Sarah Mullally es la centésimo quinta Arzobispa de Canterbury desde octubre de 2025.

La cabeza espiritual de la Iglesia de Inglaterra es el arzobispo de Canterbury, que es además obispo primado de toda Inglaterra y Metropolitano de la provincia de Canterbury. Es también foco de unidad para la Comunión anglicana, fraternidad mundial de Iglesias nacionales y regionales independientes que le reconocen como primero entre sus pares. Sarah Mullally, una exenfermera, fue nombrada el 3 de octubre de 2025 105.º Arzobispa de Canterbury. Por su parte, el monarca británico (actualmente Carlos III) ostenta el título constitucional de “gobernador supremo de la Iglesia de Inglaterra”.

La Iglesia de Inglaterra posee un cuerpo legislativo, el Sínodo General. Las resoluciones del Sínodo deben ser aprobadas (pero no enmendadas) por el Parlamento del Reino Unido antes de recibir el consentimiento real y convertirse en parte de la ley inglesa. La Iglesia posee también su propio sistema judicial, conocido como las Cortes Eclesiásticas, que forman parte del sistema judicial británico y tienen facultades especiales en lo referente al cuidado de las iglesias y sus cementerios y a la disciplina del clero.

Además de Inglaterra propiamente tal, la jurisdicción de la Iglesia de Inglaterra se extiende a la Isla de Man, las Islas del Canal y algunas parroquias del condado galés de Flintshire. En años recientes, congregaciones expatriadas en territorio continental europeo han formado la denominada Diócesis en Europa.

Nombramientos Todos los rectores y vicarios de la Iglesia de Inglaterra son propuestos por patrocinadores, que pueden ser individuos privados, cuerpos corporativos (tales como catedrales, universidades o fideicomisos), por un obispo o por alguien designado por la Corona. No obstante, ningún clérigo puede ser nombrado ni ser instalado en una parroquia sin prestar el Juramento de lealtad a Su majestad ("Oath of Allegiance to Her Majesty"), y el Juramento de Obediencia Canónica ("Oath of Canonical Obedience") en todas las cosas legales y honestas al obispo. Luego, suele ser el archidiácono quien instala al recién nombrado en la posesión de su cargo (incluyendo iglesia y casa clerical). Más abajo en la jerarquía eclesiástica, los curatos son designados por los rectores y vicarios antes señalados, pero si se trata solo de un "sacerdote a cargo", entonces lo puede hacer el obispo directamente, tras consultas con el patrocinador respectivo. Algunos clérigos catedralicios, sin embargo, son designados por la Corona (dependiendo de la catedral que se trate), otros por el Obispo, por el Deán o por el Capítulo de la catedral respectiva.

El proceso de designar a los obispos diocesanos es democrático y es más complejo, y es supervisado por un cuerpo llamado Comité de Nombramientos ("Crown Nominations Committee") y por el primer ministro del Reino Unido (que actúa en nombre de la Corona) para su correcta consideración.

Historia

Según la tradición, el cristianismo llegó a Gran Bretaña en el o , durante los cuales el sur de Gran Bretaña se convirtió en parte del Imperio romano. La evidencia histórica más temprana del cristianismo entre los británicos nativos se encuentra en los escritos de los primeros padres cristianos como Tertuliano y Orígenes en los primeros años del . Se sabe que tres obispos (católicos romanos), entre ellos Restituto, estuvieron presentes en el Concilio de Arlés en 314. Otros asistieron al Concilio de Serdica en 347 y el de Ariminum en 360, y un número de referencias a la iglesia en la Britania romana se encuentran en los escritos de los padres cristianos del . Se cree que Pelagio era oriundo de Gran Bretaña y él fue el iniciador de la corriente teológica que lleva su nombre, el pelagianismo, que se oponía a la doctrina del pecado original interpretada por Agustín de Hipona.

Mientras que el cristianismo se estableció durante mucho tiempo como la religión de los británicos en el momento de la invasión anglosajona, los británicos cristianos hicieron poco progreso en la conversión de los recién llegados de su paganismo nativo. En consecuencia, en 597, el Papa Gregorio I envió al prior de la Abadía de San Andrés (más tarde canonizado como Agustín de Canterbury) desde Roma para evangelizar a los anglos. Este evento es conocido como la misión gregoriana y es la fecha que la Iglesia de Inglaterra generalmente marca como el comienzo de su historia formal. Con la ayuda de los cristianos que ya residían en Kent, Agustín estableció su iglesia en Canterbury, la capital del Reino de Kent, y se convirtió en el primero de la serie de arzobispos de Canterbury en 598. Un arzobispo posterior, el griego Teodoro de Tarso, también contribuyó a la organización del cristianismo en Inglaterra. La Iglesia de Inglaterra ha estado en existencia continua desde los días de San Agustín, con el arzobispo de Canterbury como su cabeza episcopal. A pesar de las diversas interrupciones de la Reforma y la guerra civil inglesa, la Iglesia de Inglaterra se considera a sí misma como la misma iglesia que fue organizada más formalmente por Agustín.

Mientras que algunas prácticas cristianas celtas fueron cambiadas en el Sínodo de Whitby, el cristiano en las islas británicas estuvo bajo la autoridad papal desde los primeros tiempos. La reina Bertha de Kent estaba entre los cristianos en Inglaterra que reconocieron la autoridad papal antes de que Agustín llegara, y los cristianos célticos realizaban el trabajo misionero con la aprobación papal mucho antes del sínodo de Whitby.

Hereford es una de las 43 catedrales de la iglesia; muchos tienen historias que se remontan a siglos atrás.

El Sínodo de Whitby estableció la fecha romana para la Pascua y al estilo romano de tonsura monástica en Inglaterra. Esta reunión de los eclesiásticos con las costumbres romanas con los obispos locales fue convocada en 664 en el doble monasterio de Santa Hilda de Streonshalh (Streanæshalch), más tarde llamado Abadía de Whitby. Fue presidido por el rey Oswiu,que no participó en el debate, pero tomó la decisión final. El fallo final se decidió a favor de la tradición romana porque San Pedro tiene las llaves de la puerta del Cielo.

250px|thumb|Isabel I de Inglaterra, retratada por Nicholas Hilliard en 1585.

La Iglesia de Inglaterra surge de la Iglesia católica al separarse de ella el 3 de noviembre de 1534 mediante el Acta de Supremacía, durante el reinado de Enrique VIII. Una separación teológica se venía gestando en medio de la Iglesia británica a través de movimientos como el de los Lolardos, pero la Reforma Inglesa ganó verdadero sustento político cuando Enrique VIII quiso "anular" su matrimonio con Catalina de Aragón (de acuerdo al Derecho canónico) y se le fue negado. Bajo presión del sobrino de Catalina, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V, el papa Clemente VII, inicialmente favorable a la solicitud, la rechazó y, finalmente, el rey Enrique VIII, aunque teológicamente católico devoto (proclamado "Defensor de la Fe" por sus ataques al luteranismo), decidió convertirse en Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra para asegurar la anulación de su matrimonio.

Enrique mantuvo una fuerte preferencia por la liturgia católica tradicional durante su reinado. Los reformadores protestantes no pudieron realizar prácticamente ningún cambio en las doctrinas y prácticas de la Iglesia de Inglaterra bajo su mandato. Pero durante el reinado de su hijo, Eduardo VI (1547-1553), la Iglesia llegó a ser teológicamente protestante aunque fuese solo hasta retornar a la Iglesia católica durante el reinado de la reina María I en 1555 (que fue apodada por sus detractores como "María la Sanguinaria" - "Bloody Mary"). El establecimiento, bajo el gobierno de Isabel I (a partir de noviembre de 1558) de una Iglesia de Inglaterra claramente protestante, pero moderada (pues reconocía su herencia católica y apostólica), permitió consolidarla legalmente (conforme al Estado y parte de él) y permitirle acomodar dentro de su comunión a una amplia gama de posiciones teológicas, lo cual ha sido, desde entonces, una de sus características esenciales.

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