La hinchada del Club Atlético Rosario Central es un grupo organizado de aficionados del equipo homónimo de Argentina. Entre sus filas, cuenta con la presencia de barrabravas, denominada «Los Guerreros», que de acuerdo al Diario Clarín en 2006, es una de las más violentas del país, junto con los de Boca Juniors, River Plate.
Esta hinchada cuenta con ciertos rituales propios, como el «Lanzamiento de Toalla», los días 23 de noviembre en reconocimiento al partido que Rosario Central se impuso a su rival por 4 a 0 y este se dio por terminado a los 11 minutos del segundo tiempo por inferioridad numérica de Newell's.http://archivo.lacapital.com.ar/2001/11/27/articulo_203.html Folclore canalla: El clásico "lanzamiento de toalla". Diario La Capital, 27 de noviembre de 2001 Otra fecha importante es el conocido como el «Día del Amigo Canaya», que es el 19 de julio, fecha de fallecimiento de Roberto Fontanarrosa, «La maratón Canalla» (se realiza a cada año desde 2008),http://www.rosariocentral.com/8va-maraton-rosario-central/ y el más importante, el festejo de la Palomita de Poy, que se festeja todos los 19 de diciembre en distintas ciudades del mundo, se elevó una petición para que entre al libro Guiness como el gol más festejado de la historia.
En 2008, la revista inglesa UK Football realizó un ranking con las 50 hinchadas más vibrantes del mundo, cuyos resultados mostraron que en la primera posición figuraba la hinchada del AC Milan, luego la del Real Madrid, y tercera la del Galatasaray de Turquía. Entre las argentinas aparece como primera la de Rosario Central en el puesto 14, por la cantidad de ritos, himnos y caravanas. Segunda la de River Plate en el puesto 20, tercera aparece la hinchada de Boca Juniors en el 23, y cuarta la de Racing Club en el lugar número 48.
El desplegó en el clásico en que venció 1-0 a Newell's Old Boys un telón de 530 metros, considerado el más grande del mundo.
Convocatoria thumb|Popular norte del Gigante en 1989, en un partido clásico.|300px El Club Atlético Rosario Central fue fundado en 1889 por obreros del Ferrocarril Central Argentino; este origen vinculó a la institución con las clases sociales más humildes, lo cual garantizó su popularidad cuando el fútbol comenzó a masificarse en Argentina. Ya en los primeros años del era el club rosarino con mayor cantidad de hinchas, lo cual le permitía tener una base mayor de futbolistas cuando el fútbol aun no era profesional. El apodo de canallas tiene varios posibles orígenes, dos de ellos vinculados con la hinchada. Uno refiere al mal comportamiento de los aficionados auriazules tras una derrota de su equipo ante Club Atlético Belgrano de Rosario en los años 1920, en la que llegaron a quemar la lona que rodeaba el perímetro de las tribunas. La otra, a una respuesta de los hinchas de Newell's al mote de leprosos, ya que estos provenían de un colegio privado con altos muros que simulaban un leprosario; a esta agresión respondían canallas a los centralistas para reflejar su desprecio por la pertenencia de sus rivales a las clases bajas.
En julio de 2014, la consultora brasileña Pluri realizó un ranking de los 60 clubes que más público llevaron a los estadios como local en todo el continente americano en la temporada 2013/14. Rosario Central se ubicó en el 6.º lugar (y 3.º en Argentina), con un promedio de 38.900 personas por partido como local, alcanzando una ocupación promedio del 86% de su estadio. Solo fue superado por River Plate, América de México, Seattle Sounders, Boca Juniors, y Tigres de México en ese orden.Concurrencia promedio como local de los clubes de América según estudio de la Consultora Pluri, de Brasil
Barra brava thumb|Imagen de la barra Los Guerreros en la tribuna popular norte del Gigante de Arroyito.|400px La primera organización de este tipo en la hinchada centralista se formó a mediados de los años 1960, con un grupo de jóvenes de familias humildes que buscaban hacer valer la supremacía de su club a través de cánticos, banderas y otros elementos; la denominada Barra del Bombo adquirió su nombre gracias a la notoriedad que cobró uno de sus integrantes, el Tula (muy identificado también con el peronismo), que destacaba por la utilización de su bombo en los partidos. Los hechos violentos que protagonizaban tenían que ver con peleas sin armas con otras hinchadas, viajar en tren y entrar a las canchas colados. Su predominio se extendió hasta fines de los años 1970, cuando sus integrantes dieron un paso al costado por cuestiones de edad. El uno de ellos, el Turco Espip, saltó al campo de juego en un encuentro ante San Martín de Mendoza y evitó que un remate del delantero rival Benito Valencia se convirtiera en gol. Durante este periodo forjaron varias amistades con otras hinchadas, en particular con la de San Lorenzo de Almagro. En la década de 1980 ocupó el liderazgo la Banda Fina, cuyo cabecilla Marcelo Vitamina Barberis era una persona a la que se relacionaba con hechos de fraude, pero que en la hinchada destacó por buscar la masificación de la asistencia a los partidos de visitante. Llegó incluso a fundar una agrupación política, el RC 2000, para oponerse al presidente Víctor Vesco, con quien mantenía una mala relación; con Osvaldo Rodenas encabezando su lista, logró desbancar al Escribano en 1992, tras 22 años de gobierno de este. Pero la corta estancia de la nueva dirigencia en el poder y el retorno de Vesco produjeron su desplazamiento en favor de Juan Carlos Bustos, quien lideró la Banda del Chapero; para entonces la violencia de las barras en Argentina había ido creciendo, utilizándose armas blancas y de fuego en los enfrentamientos.
A fines de los años 1990 inició una cruenta pelea entre los Chaperitos, comandados por los hijos del ya retirado Bustos, y los Pillines, un grupo que formaba parte de los Guerreros del Infierno encabezado por Andrés Bracamonte, alias Pillín. La violencia entre los grupos se expresaba tanto en las tribunas como en las calles, hasta que en 2002 los Pillines lograron imponerse. Bracamonte, junto a Paquito Ferreyra en los primeros años, condujo a los Guerreros como líderes del paravalachas, aun cuando existieron algunos coletazos de su enfrentamiento con los Chaperitos, que se dio por terminado con la muerte de uno de ellos, Juan Alberto Bustos.
A los Pillines se les ha endilgado no solo diversos hechos de violencia (amenazas, asesinatos), sino también negocios con reventa de entradas, cuidado de autos en las inmediaciones del estadio y hasta propiedad de pases de juveniles. Con el destape de la causa de Los Monos se encontraron fuertes vinculaciones con esta banda criminal dedicada principalmente al narcotráfico, otro de los negocios ilícitos en el que habitualmente incurren las barra bravas de los clubes argentinos.
Amistades Amistad con San Lorenzo La relación entre la hinchada de Rosario Central y la de San Lorenzo se remonta al 9 de agosto de 1959, cuando el equipo azulgrana visitó a Central en un partido que terminó 1-1. Las hinchadas se trenzaron en una pelea y varios simpatizantes de ambos clubes tuvieron que ser trasladados al hospital. Luego, algunos quedaron detenidos durante varios días en el mismo pabellón: una parcialidad de un lado y la otra del otro, divididos por la policía. Al principio se insultaban y amenazaban, pero después de unos días comenzaron a intercambiar cigarrillos y charlas. Sería después de esto que las dos hinchadas sellarían un pacto mutuo de no violencia, que al poco tiempo derivaría en amistad. Fue una de las amistades más antiguas y sentidas del fútbol argentino, era común ver en todos los partidos de San Lorenzo banderas y camisetas de Rosario en las tribunas locales y lo mismo sucedía en el Gigante de Arroyito. Fue tan fuerte la amistad que trascendió el mundo de las "Barras" para convertirse también en una hermandad entre los propios hinchas que solían intercambiar camisetas, pulseras, gorros y banderas. En Rosario y Boedo, era común también ver pintadas que hacían alusión a la amistad entre el cuervo y la academia (aún se mantienen algunas). También, coreaban juntos durante los partidos canciones en donde se mencionaban a ambos clubes y la amistad. Uno de los momentos más significativos sucedió en la última fecha del Torneo Clausura de 1995. San Lorenzo estaba segundo a un punto del puntero (Gimnasia) y debía disputar la última fecha frente a Central en Rosario. Gimnasia, por su parte, definía de local ante Independiente, sabiendo que si ganaba era campeón. 30.000 cuervos viajaron a Rosario para ver el partido, con la comodidad que ofrecieron los canallas para el ingreso y la cantidad de entradas. Sanlorencistas y académicos compartieron tribunas, banderas y cánticos. El ciclón, que no lograba coronarse campeón hace 21 años, derrotó a Rosario 0-1 y Gimnasia cayó ante el rojo, por lo que San Lorenzo pudo festejar. Ambas hinchadas invadieron el campo de juego con banderas de los dos clubes y compartieron el largo festejo.
A consecuencia de la fuerte amistad entre San Lorenzo y Central, sus clásicos rivales, Huracán y Newell's respectivamente, formaron una amistad entre ellos, por lo que a los encuentros clásicos comenzaron a asistir las hinchadas amigas, y el ambiente se volvía aún más caldeado. Lo mismo ocurría cuando se enfrentaban San Lorenzo - Newell's o Rosario Central - Huracán. Para aumentar aún más la rivalidad entre cuervos y leprosos, tuvieron encuentros cruciales y decisivos que sumaron a la "pica" que existía de por sí, donde hubo consagraciones, condenas y eliminaciones. El enfrentamiento entre San Lorenzo y Newell's se llegó a vivir casi con la misma intensidad que un clásico, y algo parecido ocurrió con Rosario Central - Huracán. Se sucedieron diversos hechos de violencia entre las hinchadas de San Lorenzo y Newell's, donde en algunas ocasiones también participaron simpatizantes de Rosario y Huracán que estaban allí por las amistades antes mencionadas. La más trágica ocurrió el 13/04/1988 cuando murió un hincha de San Lorenzo (Marcelo Burgos) tras un enfrentamiento entre las barras de San Lorenzo y Rosario Central contra la de Newell's y efectivos policiales. Fue luego de un partido entre el Ciclón y la Lepra.
A principios de siglo, después de aproximadamente 30 años, las barras bravas de San Lorenzo y Central terminaron con la amistad. Si bien no es seguro, lo más probable es que el inicio de la ruptura haya sido causado por la definición del Apertura 1999, donde Central y River definían el campeonato. Los millonarios se enfrentaban a San Lorenzo en la última fecha y, con una victoria del ciclón, Central tenía chances de aspirar al título. El partido terminó 2-2 y la barra brava canalla acusó a la de San Lorenzo de no intervenir para que el equipo juegue con todo y así darle una mano a los rosarinos. A partir de entonces, y cada vez más con el correr del tiempo, los enfrentamientos entre Rosario Central y San Lorenzo se hicieron más complicados. En sus visitas a Rosario, los hinchas del ciclón denunciaban apedreamientos y emboscadas por parte de los canallas, mientras estos últimos acusaban de traidores a los cuervos. Este clima tenso se repitió con el correr de los años.
A pesar de estos hechos, la inmensa mayoría de cuervos y canallas siguieron compartiendo la misma amistad e incluso llevando adelante viejos rituales como el intercambio de camisetas, gorros y banderas.