La unión de Centroamérica, que para entonces se componía de provincias que formaban la capitanía general de Guatemala, al Primer Imperio mexicano de Agustín de Iturbide fue un período histórico temporal que transcurrió poco tiempo después de haberse proclamado la independencia centroamericana el 15 de septiembre de 1821. Empezando, ese año de 1821 cuando las autoridades de las provincias de Chiapas, Honduras y Nicaragua (el 26, 28 de septiembre y 11 de octubre respectivamente), luego de aceptar la independencia, decidieron por su cuenta separarse de la capitanía y unirse al Imperio. Ante la fragmentación del territorio, la invitación del entonces presidente de la regencia del Imperio Agustín de Iturbide y a la amenaza de la cercanía de la división auxiliar mexicana (comandada por Vicente Filísola), la Junta Provisional Consultiva, presidida por el capitán general de Guatemala Gabino Gaínza, decidió que los ayuntamientos decidieran sobre la anexión y basándose en ello acordó unirse al imperio en acta firmada el 5 de enero de 1822; oponiéndose a esa decisión la provincia de San Salvador, que se mantuvo en rebelión hasta febrero de 1823, mientras que la provincia de Costa Rica se mantuvo ambigua y tuvo una corta guerra civil entre marzo y abril de 1823.

La abdicación del emperador Agustín I el 19 de marzo de 1823, a causa de la difícil situación interna de México, y las discordancias ideológicas entre algunos poblados de Centroamérica por el tema de la anexión provocaron que la duración de este período fuese efímera. El entonces capitán general de Guatemala Vicente Filísola convocó a elecciones a diputados para una asamblea constituyente de las provincias que, el 1 de julio de 1823, suscribió el acta que proclamó la independencia absoluta de las provincias centroamericanas y estableció las Provincias Unidas de Centroamérica, que en 1824 se convirtió en la República Federal de Centroamérica.

Historia

Antecedentes En Centroamérica, los años inmediatamente anteriores a su independencia se caracterizaron por la debilidad gubernamental y las disensiones internas. La economía había sufrido una grave depresión a partir de 1795, causada por la caída de los precios del índigo, principal exportación del istmo. La falta de ingresos provenientes de los impuestos a la industria exportadora, hecho que afectó también la importación de productos financiados por ésta, provocó una seria crisis financiera a la Capitanía General. Además, los cambios administrativos derivados de las Reformas Borbónicas y, más tarde, de la Constitución de Cádiz agudizaron las diferencias entre ciudades rivales (San Vicente y San Salvador, Tegucigalpa y Comayagua, Granada y León, Cartago y San José, Ciudad Real y Tuxtla), y ahondaron el ya existente regionalismo.

Es por esto que la lucha mexicana de independencia se siguió minuciosamente por algunas de las diputaciones provinciales centroamericanas. Cuando se declaró el Plan de Iguala, el 21 de febrero de 1821, los ánimos previos de emancipación en Centroamérica estallaron.

Anexión thumb|195x195px|Los Tratados de Córdoba como parte del plan de Iguala, permitió la independencia de facto de México ante el reconocimiento de esta por los representantes del gobierno español en América luego de sus derrotas en la guerra de Independencia de México.|izquierda El impacto del Plan de Iguala en la región fue muy fuerte. Todavía antes de una invitación formal para unirse al imperio, varias poblaciones declararon su independencia, y algunas ya insinuaban su anexión. El 3 de septiembre del mismo año, el ayuntamiento de Ciudad Real, en Chiapas, declaró su independencia, y dos días más tarde lo mismo sucedió en Tuxtla. Pero las declaraciones no iban dirigidas únicamente a España, sino también a Guatemala, ya que los cabildos oficializaron su intención de unirse a México bajo el imperio de Iturbide, con su adhesión al plan. Aunque al principio se ofreció resistencia, la presión ejercida por México, la rebelión de los ayuntamientos locales, el poder de los criollos guatemaltecos y la falta de una fuerza militar adecuada orillaron a la capitanía a aceptar la declaración de independencia en Guatemala el 15 de septiembre de 1821.

Comayagua repudió la proclama y decretó la suya propia, adhiriéndose al imperio de Iturbide; como respuesta, Tegucigalpa publicó su lealtad a la capitanía. Lo mismo sucedió con las demás ciudades rivales, que tomaron determinaciones contrarias. La diputación provincial de León declaró su independencia el 28 del mismo mes, mientras Granada y Managua se levantaron en armas. En Guatemala, las importantes ciudades de Quetzaltenango, Suchitepéquez, Sololá y Antigua optaron por unirse al imperio. En Costa Rica, las diputaciones de San José y Alajuela, de corte liberal, rechazaron la anexión, mientras los ayuntamientos de Cartago y Heredia se adhirieron. La destrucción de Centroamérica como entidad política se estaba materializando.

Pero no es hasta el 19 de octubre de 1821 que Iturbide envía una invitación formal dirigida a Gabino Gaínza, capitán general de Guatemala, para formar parte del imperio. El escrito también avisaba que una guarnición imperial se dirigía hacia Guatemala, comandada por el brigadier Vicente Filísola, para restablecer el orden. La carta se recibió el 28 de noviembre. Los elementos favorables en la Junta Provisional Consultiva de Guatemala convencieron a sus compañeros de someter a votación a todos los ayuntamientos de Centroamérica para resolver el asunto; se dio un mes para manifestar su voto. El 5 de enero de 1822, a pesar de la falta de respuesta de algunos ayuntamientos, la Junta Consultiva declara que los pueblos están por la anexión: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión, 104 aceptaban con condiciones, 2 se oponían de lleno, mientras otros 21 opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo.

Mientras tanto, el ayuntamiento, la diputación provincial y la población en general de San Salvador y San Vicente se mostraron inconformes al señalar que la autoridad guatemalteca se había excedido al declarar arbitrariamente su unión a México. Se creó una Junta Provisional que, habiendo resuelto darle instrucciones a Juan de Dios Mayorga (electo diputado por Chiquimula) para que lo represente en el Congreso de México, pedía que “(San Salvador) se separe totalmente de Guatemala reservándole para que en paz y tranquilidad se una a México”. Aunque al final después no aceptó ninguna de las dos jurisdicciones; más adelante, en noviembre, luego de negociaciones con Filísola, el congreso de la provincia aprobó la adhesión al imperio, pero debido a los términos de la anexión se retractó y buscó unirse a los Estados Unidos.

Guerra miniaturadeimagen|Batalla de Llano El Espino librada en febrero de 1822. Después de que Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica aceptaran la anexión, los ayuntamientos de San Salvador y San Vicente de la provincia de San Salvador se negaron y buscaron separar la provincia del resto de la capitanía. A partir de aquí el primer imperio mexicano, ayudado también por tropas de Guatemala y de San Miguel, estuvo en guerra con dicha provincia. Hasta el 9 de febrero de 1823, cuando las tropas imperiales guatemaltecas tomaron San Salvador y el 21 lo que quedaba del ejército de la provincia terminó capitulando en Gualcince; sin embargo dicha victoria sería efímera ya que pocos días después colapso el imperio.

Gobierno right|thumb|200px|En la primera fase de la insurgencia centroamericana el Acta de Independencia de América Central significó la total emancipación de la Capitanía General de Guatemala hacia la corona española.En junio de 1822, Gaínza, por órdenes de Iturbide, dejó al poder en manos de Vicente Filísola, quien se había enfrentado a varios conflictos y peticiones de diferentes diputaciones desde su llegada al mando del contingente militar. El enviado de Iturbide tendría que arreglárselas para dar un buen gobierno a Centroamérica mientras luchaba contra la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide. Al mando, Filísola dio pasos necesarios para la reconciliación política. Liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior. Una vez expulsados los mandatarios más opresivos de la ciudad, el capitán general tuvo que hacer frente a la crisis fiscal. Después de la independencia, las provincias retuvieron los impuestos recaudados en sus localidades, lo que significó una pérdida considerable de ingresos para la ciudad capital. La abolición del tributo de indios en febrero de 1822 también golpeó las arcas del gobierno, y la escasez de agentes aduanales favorecía el contrabando. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general cuanto las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible. Organización territorial thumb|305x305px|La Capitanía General de Guatemala ante la unión al imperio Méxicano en 1822|centro Guatemala San Salvador Honduras Nicaragua Costa Rica El 18 de enero, Iturbide decidió que los territorios que se habían separado de Guatemala para unirse al imperio (el partido de Quetzaltenango y las provincias de Chiapas; Honduras, a excepción de los partidos Tegucigalpa y Olancho; Nicaragua, excepto Granada y Masaya; y Costa Rica) pasasen a formar parte de la capitanía general de Puebla, que en ese momento era liderada por Domingo Luaces; mientras que lo demás continuaba siendo parte de la capitanía general de Guatemala.

El 4 de noviembre, Iturbide dividió la antigua capitanía general en tres comandancias: Chiapas (que además incluía el oriente de la provincia de Guatemala y los partidos de Tabasco y Chontalpa), Suchitepéquez (con el resto de la provincia de Guatemala, la provincia de San Salvador, el puerto de Omoa y con capital la en Nueva Guatemala) y León (el resto de lo que fuese la capitanía general guatemalteca); estas divisiones al final no tuvieron efecto debido a la caída del imperio.

Decadencia miniaturadeimagen|Bandera de las Provincias Unidas de Centroamérica usada de 1823 a 1824. Filísola apostó por la reconciliación estatal, pero los mandatos del emperador dificultarían la tarea. En especial, la implementación por parte de Filísola de la decisión de Iturbide de dividir a Centroamérica en tres comandancias generales, que lo realizó a partir de enero de 1823, y que no hizo más que recrudecer el ambiente hostil del territorio. En Guatemala, Honduras y San Salvador se mostraban insatisfechos por la nueva medida. En el sur, precipitó las guerras civiles en Costa Rica, donde terminaría ganando el bando liberal, y en Nicaragua, que se prolongaría por diecisiete años.

Las circunstancias desfavorables en el propio gobierno mexicano, recrudecidas por la análoga condición fiscal y la división política, así como la disolución del congreso (que fue sustituido por una Junta Nacional Institutente) y el arresto de varios diputados de las provincias por parte de Iturbide, desembocaron en el malestar general. En marzo de 1823 llegaría la noticia a Filísola de la caída del imperio. Maniatado, el capitán reunió a la antigua diputación provincial de Guatemala para convocar un congreso con representantes de toda la región que decidiera el destino del pacto entre Centroamérica y México.

Consecuencias

Consolidación de la República Federal del Centro de América miniaturadeimagen|Bandera de la República Federal de Centro América, esta se funda en 1824 y es disuelta en 1839.