Julio Antonio Mella McPartland (La Habana, 25 de marzo de 1903-Ciudad de México, 10 de enero de 1929) fue un periodista, dirigente estudiantil y revolucionario comunista cubano asesinado en la Ciudad de México, uno de los fundadores y principales líderes del Partido Socialista Popular.
Infancia y juventud de Mella Mella nació en La Habana (Cuba) el 25 de marzo de 1903, fruto de la unión adúltera entre el sastre dominicano Nicanor Mella Brea y Cecilia Magdalena McPartland Reilly, irlandesa, quien nació el 26 de julio de 1882 en Lisnadarragh, condados de Cavan y Westmeath, en Irlanda. Hija de Thomas McPartland y Rose Reilly, quienes habían emigrado a los Estados Unidos en 1898 por la crisis ocurrida en su país con la cosecha de patatas.
Aún con notoria diferencia de edad, Antonio Nicanor Mella Brea se la llevó a Cuba, y con ella procreó dos hijos no reconocidos: Nicanor MacPartland, quien nació el 25 de marzo de 1903 en La Habana, y Cecilio MacPartland, quien nació el 6 de enero de 1906 también en La Habana.
La madre los declaró en 1910 como “nativos de la República de Santo Domingo”. Figuró como testigo de las declaraciones de sus nacimientos el propio Antonio Nicanor Mella Brea. Su abuelo fue el prócer dominicano Matías Ramón Mella. Fue inscrito en el registro como Nicanor McPartland y Diez.
En 1915 viaja a Nueva Orleans junto a su hermano Cecilio y su madre. Allí se alista en el Ejército estadounidense, asegurando una edad superior a los 14 años que realmente tenía. Un amigo de su padre logró sacarlo del Ejército y le hizo regresar a Cuba, donde ingresó en la Academia Newton para cursar la enseñanza secundaria, y posteriormente solicitó matrícula en el Instituto de La Habana.
A los 17 años decide viajar a México, para matricularse en el Colegio Militar de San Jacinto, con el apoyo de su padre. Viaja en abril de 1920, pero su empeño se vio frustrado, ya que la Constitución mexicana de 1917 prohibía a los extranjeros servir en el ejército de ese país en tiempo de paz.
Regresa de nuevo a Cuba y traslada su matrícula al Instituto de Segunda Enseñanza de la provincia de Pinar del Río, donde se gradúa de bachiller, y se matricula en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. En este Centro de Altos Estudios, Julio Antonio Mella se destacó como líder estudiantil y deportista. Ingresó en septiembre de 1921 y ya en noviembre participó con su firma en un manifiesto mediante el cual los estudiantes de Derecho se oponían al nombramiento como rector honoris causa de la Universidad al general estadounidense Enoch Herbert Crowder.
Revolucionario Fundó la revista Alma Mater, de la cual era administrador y uno de los principales redactores. Firmaba sus artículos con el seudónimo de Lord Mc Partland. En diciembre de 1922 se funda la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), que tuvo como primer presidente a Felio Marinello y como secretario a Mella; a mediados de 1923 Julio Antonio asumirá la presidencia.
A propuesta de Mella, el directorio de la FEU decide en marzo de 1923 celebrar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. Entre los más significativos acuerdos de este congreso está la creación de la Universidad Popular José Martí, inspirada en la Universidad Popular González Prada, creada por Haya de la Torre en Perú, cuyo objetivo era extender los conocimientos universitarios a los trabajadores y al pueblo. También se estableció la «Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante», cuyo autor fue Mella, donde se establecía el deber de los estudiantes de divulgar sus conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros. Este congreso se declaró contra la intromisión del gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y contra la Enmienda Platt.
En esta época surgió también la revista Juventud, de la cual Mella fue el primer director. La revista comenzó a editarse en la imprenta de los tabaqueros, donde Julio Antonio conoció a Carlos Baliño, figura destacada de las luchas independentistas del , junto con José Martí, y el primero en difundir las ideas socialistas en Cuba.
En 1924 crea la Liga Anticlerical e ingresa en la Agrupación Comunista de La Habana desde donde despliega un trabajo muy activo entre el proletariado. En 1925 crea la sección cubana de la Liga Antimperialista de Las Américas y fue uno de los primeros fundadores del primer partido marxista-leninista cubano junto a Carlos Baliño, José Miguel Pérez y Alfonso Bernal del Riesgo, el Partido Comunista Cubano. En diciembre de ese año lo detienen, acusado de colocar una bomba en el teatro Payret; por esta acusación se declara en huelga de hambre hasta ser liberado bajo fianza.
Debido a su activismo político, en 1926 es expulsado de la Universidad. Posteriormente se exilia en México, donde constituye la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC). En 1927 asiste al Congreso contra la Opresión Colonial en Bruselas, Bélgica, y posteriormente visita la Unión Soviética como delegado al IV Congreso de la Internacional Sindical.
Para este entonces, el gobierno de Gerardo Machado ordenó a la policía secreta vigilar las actividades de la Universidad José Martí, a la cual calificó de «peligroso foco de propaganda comunista»; dicha policía allanó los locales universitarios, requisando los libros y procesando a los profesores, en su gran mayoría estudiantes universitarios.
Huelga de hambre y expulsión del Partido Comunista Julio Antonio Mella participó en la fundación del Partido Comunista de Cuba y fue miembro de su primer Comité Central. Pero Mella demostró ser demasiado rebelde para la dirección del partido y finalmente fue expulsado del mismo.
El 31 de agosto de 1925, el secretario general del Partido, José Miguel Pérez, es detenido en una redada del gobierno, que había hecho de la erradicación de los movimientos disidentes el centro de su política interna. Durante el arresto se incautaron numerosos documentos y entre ellos la lista de los miembros del Partido que había sido fundado dos semanas antes. Pérez, que era de Islas Canarias, fue deportado inmediatamente. El Tribunal de Instrucción de la Sección Segunda de La Habana ordenó el arresto de una docena de comunistas, anarquistas, anarcosindicalistas y sindicalistas alegando que había una «conspiración para la sedición» en curso. Entre los arrestados se encontraban Carlos Baliño, Miguel Valdés, Alfonso Bernal del Riesgo, Rafael Sáinz, Juan Grimberg, Venancio Rodríguez, José Peña Vilaboa y por supuesto Julio Antonio Mella. Los detenidos fueron puestos en libertad bajo fianza.
En la madrugada del 17 de septiembre ocurrieron varias detonaciones en la taquilla del teatro Payret, ubicado en el centro de La Habana. El 27 de noviembre Mella fue detenido —supuestamente por «violar la ley de explosivos»—; se le acusaba por las explosiones del 17 de septiembre. Junto a Mella fueron detenidos otros 50 activistas políticos y líderes obreros.Ladislao González Carbajal, Mella y el movimiento estudiantil, La Habana, 1977, p. 37 y ss. Idem, p. 40 y s. y Carlos Manuel Rubiera, «La huelga de hambre de Julio Antonio Mella», op. cit., p. 24.
El arresto de Mella puso en evidencia cuán dividido estaba el movimiento antigubernamental y en particular el movimiento comunista. La Federación Estudiantil Universitaria se distanció del asunto. Pero su ala radical creó el llamado «Comité Pro Libertad de Mella» que protagonizó protestas. Entre sus miembros estaban Rubén Martínez Villena, el médico Gustavo Aldereguía, los abogados Jorge Vivó y Orosman Viamontes y Oliva Zaldívar, esposa de Mella. Algunos exiliados venezolanos, Salvador de la Plaza, Gustavo y Eduardo Machado y Carlos Aponte (quien en mayo de 1935 moriría junto a Antonio Guiteras en el Morrillo) y que pertenecían a la Universidad Popular José Martí, fundada por Mella, también eran miembros.
El 5 de diciembre de 1925, Mella se declaró en huelga de hambre por tiempo indefinido para protestar en contra de su detención y la de sus compañeros. La noticia de la huelga de hambre llenó los titulares de los diarios en los próximos 18 días, creando una masiva ola de protestas.Carlos Manuel Rubiera, «La huelga de hambre de Julio A. Mella», Bohemia, núm. 3, 18 de enero de 1953, p. 25.
El Partido Comunista de Cuba, quizá temiendo un mal desenlace, emitió un decreto prohibiendo a Mella proseguir con la huelga de hambre, que Mella desobedeció. Esto se convertiría más adelante en la razón de su expulsión del Partido: indisciplina. En realidad nunca se supo si la orden de suspender la huelga llegó hasta Mella, o si éste decidió ignorarla.
El estado de salud de Mella se deteriora y es trasladado al hospital de la prisión. El 22 de diciembre (día 17 de la huelga de hambre) sufre un ataque cardiaco. En este momento las opiniones acerca de la huelga de hambre estaban divididas. Algunos consideraban que debía interrumpirse, otros que debía incrementarse la presión sobre el gobierno.
El 23 de diciembre de 1925 el tribunal hace pública la modificación de la orden de aprehensión contra Mella y decreta su libertad provisional mediante el pago de una fianza de 1000 pesos. La orden no incluye a los demás presos, lo cual empañó de alguna manera la victoria contra el gobierno.
El «Comité Pro Libertad de Mella» y el mismo Mella llamaron a la población a continuar las protestas hasta la liberación de todos los presos. Las organizaciones de trabajadores y los sindicatos continuaron las movilizaciones hasta el 19 de enero de 1926, cuando todos los presos fueron puestos en libertad.
Entre el 10 y el 13 de enero de 1926 el Partido Comunista abrió un juicio disciplinario contra Mella por haber realizado la huelga de hambre sin permiso del Comité Central Ejecutivo (CCE). Concretamente se le acusaba de indisciplina, desobediencia a los acuerdos del CCE, asumir tácticas nocivas a los intereses del Partido, nexo personal con la burguesía en contra del proletariado y falta de un sentimiento firme de solidaridad.
Mella es expulsado en 1926 del Partido Comunista de Cuba por dos años. Un año más tarde, en enero de 1927, la instancia de mayor rango de la Internacional Comunista, el Secretariado Político, calificaba la expulsión de Mella del Partido como actitud sectaria y exigía una revisión de dicha decisión. En 1927 es readmitido en el partido.
Mella se vio obligado a huir de Cuba debido a nuevas persecuciones de parte del régimen machadista. Con un pretexto sin fundamentos fue citado nuevamente para comparecer ante un tribunal el 18 de enero de 1926. Era evidente que trataban de encarcelarlo nuevamente. Por ello, Mella decidió huir y con el apoyo decidido de sus amigos logró la fuga a bordo de un buque que se dirigía a Honduras. Llegó a su destino final, México, a principios de febrero de 1926.Gustavo Aldereguía, «De mis recuerdos», Bohemia, núm. 33, 18 de mayo de 1963, pp. 70-79.
México: Confrontación con la Komintern
La noticia de la huelga de hambre de Mella traspasó las fronteras de Cuba y se propaga por toda América Latina e incluso por el mundo. En países como Bolivia, Perú y Venezuela hubo manifestaciones y los periódicos del continente informaban diariamente sobre los acontecimientos en Cuba. En México, estudiantes y organizaciones sindicales asediaron la Embajada de Cuba. A petición del senador comunista Luis G. Monzón, el senado mexicano aprobó una resolución de protesta dirigida al gobierno cubano. Se llegó, incluso, a solicitar al presidente mexicano, Plutarco Elías Calles, su intervención ante Machado.