El Hospital General San Juan de Dios de Guatemala fundado originalmente por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en 1667 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala durante la colonia española, se trasladó a la Ciudad de Guatemala tras los destrozos provocados por los terremotos de Santa Marta en 1773. Ya en la nueva ciudad, estuvo localizado en el extremo oeste de la ciudad en donde sobrevivió los terremotos de 1917-18 y el de 1976, hasta que fue trasladado a su moderna sede en 1981, construida por el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García.

Historia

Llegada de la orden de San Juan de Dios

En 1630, procedentes de México arribaron a la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, bajo la dirección del Padre Fray Carlos Cívico de la Cerda, así como otros religiosos, cuyo objetivo fue el de presentar la solicitud de administrar el hospital de la ciudad. A la solicitud se acompañó no sólo la promesa de asistir a enfermos y la atención del hospital, sino la de cumplir con lo dispuesto por el Rey de España en 1632, de tratar con servicios médicos a los habitantes de América de la misma forma que al resto de los vasallos españoles.

Los religiosos de San Juan de Dios fundaron su convento en 1636 y a partir de entonces estuvieron a cargo de los hospitales en el Capitanía General de Guatemala. Los hospitales eran:

San Alejo: para indígenas San Pedro: para eclesiásticos Santiago: para españoles y mulatos San Lázaro San Juan de Dios: en 1667 el hospital de San Alejo fue entregado a los Hermanos de San Juan de Dios por los dominicos que lo habían administrado hasta entonces y en 1685, San Alejo y Santiago se unieron, formando el hospital de San Juan de Dios.

En 1684 tomó posesión de la Capitanía General de Guatemala Enrique Henríquez de Guzmán, miembro del consejo de guerra y de la junta de Indias y de armadas quien reedificó el Hospital San Juan de Dios con cinco mil pesos propios y con mil pesos obtenidos en limosnas de los fieles. La estructura del hospital consistía de un terreno de ochenta y un varas de largo por cuarenta y dos de ancho en el que estaba construida una iglesia de veintiocho varas de largo por once de ancho, un convento, un monasterio, y estructuras habitables para atender pacientes. Además, contaba con amplios patios, que fueron utilizados como cementerios de emergencia tras el terremoto de 1773.

Terremotos de Santa Marta

Después de los terremotos de 1751, se renovaron muchos edificios y se construyeron numerosas estructuras nuevas, de tal modo que para 1773 daba la impresión de que la ciudad era completamente nueva. La mayoría de las casas particulares de la ciudad eran amplias y suntuosas, al punto que tanto las puertas exteriores como las de las habitaciones eran de madera labrada y las ventanas eran de finos cristales y tenían portales de madera labrada. Era frecuente encontrar en las residencias pinturas de artistas locales con marcos recubiertos de oro, nácar o carey, espejos finos, lámparas de plata, y alfombras delicadas. Y los templos católicos eran magníficos: había veintiséis iglesias en la ciudad, y quince ermitas y oratorios; la catedral era la estructura más suntuosa: tenía tres espaciosas naves, con dos órdenes de capillas a los lados, con enormes puertas de acceso que eran labradas y doradas. En cuanto a suntuosidad, le seguían las iglesias de las órdenes religiosas de los dominicos, franciscanos, mercedarios y recoletos, demostrando el poder económico y político que el clero regular tenía en ese entonces. En estos templos todas las paredes estaban cubiertas de retablos tallados y dorados, espejos y pinturas ricamente guarnecidas e imágenes religiosas talladas esmeradamente; en el techo había tejas de madera dorada o esmaltada que cubrían los cruceros y bóvedas principales.

Así se encontraba la ciudad en mayo de 1773 cuando empezaron a sentirse pequeños sismos, los cuales fueron incrementando su intensidad y el 11 de junio con un temblor que dañó algunas casas y edificios; los más dañados fueron: Iglesia de las monjas Carmelitas Iglesia de Santo Domingo Hospital Real de San Juan de Dios

Traslado a la nueva capital de Guatemala

La devastación causada por los terremotos de Santa Marta en los años 1773 y 1774 en Santiago de los Caballeros, en el Valle de Panchoy, hizo que el capitán general Martín de Mayorga ordenara el traslado de la Capital, a un nuevo lugar, escogiendo al final la Nueva Guatemala de la Asunción, en el Valle de la Ermita, en donde el nuevo Hospital General San Juan de Dios fue abierto al público en octubre de 1778. Solamente la escultura del santo patrono del hospital sobrevivió al terremoto; las demás fueron enviadas a la Inquisición para que las quemara porque habían quedado destruidas por los sismos.

Las condiciones del hospital durante los años posteriores al terremoto eran deplorables, tanto en la ciudad de Santiago de los Caballeros como en la Nueva Guatemala de la Asunción; de esta cuenta, hubo una epidemia de tifo exantemático en la arruinada ciudad entre 1773 y 1774, causada por las míseras condiciones de vida de la población más pobre de la ciudad, que fue desplazada hacia las montañas por los sismos, y luego otra de viruela en 1780 en la nueva ciudad, causada por las pésimas condiciones sanitarias de la misma. En el combate de ambas epidemias tuvo un papel más que destacado el eminente médico guatemalteco José Felipe Flores, quien implementó un exitoso plan de inoculación para combatir la epidemia de viruela en 1780, tan solo unos meses después de recibir la borla de médico.

Flores ingresó al Hospital San Juan de Dios en 1781, en sustitución del fallecido doctor Mariano Rodríguez del Valle, e impuso un sistema de curaciones científicas lo que redujo considerablemente la mortandad de pacientes. Pero el momento histórico que se vivía, con una ciudad que apenas se estaba construyendo, hacía muy difícil la subsistencia del hospital. En agosto de 1785 solicitó al gobierno que adquiriera el instrumental del doctor Alonso de Carriola, quien se había retirado para entrar a un monasterio; cuando Carriola se enteró de la solicitud se negó rotundamente a cobrar por los instrumentos y los donó íntegramente al hospital.

En cuanto a las antiguas instalaciones en Santiago de los Caballeros, las mismas quedaron abandonadas hasta que en julio de 1815 un músico llamado Vicente Sáenz solicitó que se le vendieran ya que el local se encontraba en total abandono y le convenía más a la orden hsopitalaria venderlo para obtener algunas rentas. Los miembros de la hermandad solicitaron ayuda a las autoridades para valuar su propiedad arruinada y tras varios estudios se determinó que la misma costaba quinientos sesenta y nueve pesos, y la orden decidió que se notificara a Sáenz y que se hicieran pregones por si aparecía un mejor postor. Al final, en 1818, se presentó el señor José Baucelles como posible comprador, pero al no convenir un precio que satisficiera a ambas partes, se decidió postergar el asunto para una mejor oportunidad -la cual ya no se produjo pues en 1821 se independizó Centroamérica de España y en 1829 los liberales expulsaron a las órdenes religiosas del territorio centroamericano.

Los primeros profesionales de la medicina en atender en la nueva Capital fueron Toribio Carvajal, cirujano, y Mariano Rodríguez del Valle; este último llegó a ser sustituido por el doctor José Felipe Flores. También se puede mencionar a los doctores Manuel Vásquez de Molina, Joseph Antonio de Córdova, Juan Antonio Ruiz de Bustamante, Manuel de Merlo, Alonzo de Carriola y Francisco Deplanquez.

El nuevo hospital estaba ubicado a ochocientos metros del Parque Central de la Ciudad de Guatemala y ocupaba un área de veintidós mil quinientos metros cuadrados. Originalmente colindaba con el Asilo de Dementes al sur y con el cementerio de San Juan de Dios hacia el oeste; la construcción inicial era pequeña y tenía únicamente un nivel, por temor a los terremotos que habían asolado a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Junto al Hospital de San Juan de Dios, que era público, se construyó el Hospital de San Pedro, donde se asistía a los eclesiásticos. Este funcionó durante la colonia española y luego durante el gobierno conservador del general Rafael Carrera y Turcios. Tras la revolución liberal, este hospital se convirtió en el departamento de las Hermanas de la Caridad que asistían a los enfermos.

Tras las revolución liberal de 1871

Dependencias

Cementerio San Juan de Dios: este cementerio del Hospital funcionó desde 1831 hasta 1881, cuando fue inaugurado el Cementerio de la Ciudad de Guatemala. Los últimos restos fueron trasladados al Cementerio General en 1929. Una de las razones por la que fue clausurado fue porque era muy deprimente que los enfermos del Hospital vieran los sepelios mientras estaban hospitalizados. Entre las personalidades que fueron enterradas allí están: la mayoría de próceres de la independencia, Pedro Molina Mazariegos, José Batres Montúfar, y otros. El general Miguel García Granados y su hija María García Granados y Saborío —«La Niña de Guatemala»— fueron enterrados allí originalmente, pero posteriormente sus restos fueron trasladados al entonces nuevo Cementerio General. Los terremotos de 1917-1918 lo destruyeron, dejando soterrados innumerables restos humanos. Estaba localizado entre la 10.° y la 12 calles y entre la 1.° avenida y la Avenida Elena; en su ligar se construyó el asilo de dementes.

Cementerio General: En 1880 se construyó el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala y los restos fueron exhumados desde el cementerio de San Juan de Dios hasta el nuevo camposanto; cuando se terminaron de trasladar, el terreno pasó a ser una dependencia del hospital. En 1881 se anexó a la ciudad el cantón de «la Candelaria» y de «la Parroquia» y en 1882 se lotificaron los llanos del Hospital San Juan de Dios, creando el Cantón «Elena».

Plaza de Toros Colonial: En esos años, el Hospital tenía como beneficio el uso o arrendamiento de la Plaza de Toros Colonial, que se encontraba frente a la Estación Central del Ferrocarril, al sur del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala; el Hospital administraba el mantenimiento y reparación de la Plaza de Toros, y los ingresos de los eventos taurinos y de espectáculos de acróbatas eran utilizados para el funcionamiento del nosocomio.

Asilo «La Piedad»: originalmente conocido como «Lazareto de efelfanciacos» era el ala destinada al albergue de los enfermos de lepra.

Operación del Hospital

150px|izquierda|miniaturadeimagen|Elena Barrios Aparicio-a la izquierda de la fotografía, junto a su hermana María de la Luz Barrios Aparicio- murió soltera aunque heredó de su madre el título de tercera Marquesa de Vistabella. En honor ella la avenida del Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala se llamó «Avenida Elena».