Miguel Donoso Pareja (Guayaquil, 13 de julio de 1931 - 16 de marzo de 2015) fue un escritor ecuatoriano.

Fue galardonado con el Premio Nacional de Ecuador en la literatura, el Premio Eugenio Espejo, en el año 2006 por el presidente de Ecuador.

Biografía

Origen familiar y primeros años El padre de Donoso Pareja fue Miguel Donoso Moncayo (1896-1971) de Quito y su madre era Leonor Pareja Diezcanseco de Guayaquil. Su tío fue el novelista y diplomático Alfredo Pareja Díez Canseco (1908-1993). izquierda|miniaturadeimagen|160x160px|Ancón, donde viviría su infancia Su infancia transcurrió en Ancón por el trabajo de su padre en la marina. Por decisión familiar el haría educación en el hogar, lo que afectaría en el futuro su forma de ser, acercándole a los libros y convirtiéndole en una persona tímida. Para la adolescencia iría a Guayaquil donde continuaría su educación. A partir de 1951, Donoso Pareja frecuentaba la casa de Enrique Gil Gilbert en Guayaquil, donde se involucró con otros jóvenes poetas y escritores de la época. En 1962 se afilió al Partido Comunista.Biografía: Miguel Donoso Pareja (Spanish article) En 1963 se convirtió en el jefe de recaudación de fondos del semanario El Pueblo, que era la principal publicación del Partido Comunista en Guayaquil. En tan sólo unas semanas la policía allanaron y saquearon su casa, acusándolo de ser un terrorista. Tomaron fotos de él con pequeñas piezas de metal que parecían contener pólvora, y los periódicos publicaron estas fotografías y lo acusaron de tener granadas. Fue liberado después de dos días, pero un gran daño ya estaba hecho a su reputación.

Exilio a México Unas semanas más tarde, el 11 de julio de 1963, la junta militar de Ramón Castro Jijón tomó el control de Ecuador, y Donoso Pareja pasó a la clandestinidad, los periódicos dijeron que "pasó a la clandestinidad". Una tarde estableció una reunión secreta con sus hijas en el cine Odeon, entró cuando las luces estaban apagadas y era capaz de hablar con ellos, pero la policía lo había seguido, y lo detuvieron en medio de un gran tumulto y gritos. Fue detenido en el cuartel de la prisión durante diez meses sin juicio. Luego fue expulsado a México, se le dio un pasaporte turístico, y puesto en libertad sin ningún dinero. Él tuvo que solicitar la ayuda de sus amigos con el fin de darse el lujo de viajar fuera del país.

En México trabajó como profesor de literatura y escritura en diversas instituciones, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes.Donoso Pareja, Miguel, en la web de las biografías (Spanish article) También trabajó como escritor para los periódicos. En 1976 dirigió la revista "Cambio" junto con otros famosos escritores como Juan Rulfo, Julio Cortázar, José Revueltas, Pedro Orgambide y Eraclio Zepeda, hasta la publicación definitiva de la revista en 1981.

En 1976 escribió "Día tras día", que es una novela sobre su exilio. En 1981, casi 18 años después de haber sido expulsado de Ecuador, decidió volver a su tierra natal, dejando atrás a su empleo y amigos en México. Ese año escribió "Nunca más el mar", una novela sobre su regreso del exilio.

En esta época también contraería matrimonio con Judith Gutiérrez Moscoso, oriunda de Babahoyo. La pareja se divorció en 1967 y tuvieron tres hijos: Leonor, que murió en la adolescencia, María del Carmen y Miguel Donoso Gutiérrez, quien fue autor de un libro de cuentos titulado "Punta de Santa Clara", que recibió el Premio José de la Cuadra (1982). Posteriormente se casó con Aralia López González, natural de La Coruña, que se crio en Cuba. La pareja se divorció en 1979.

Regreso a Ecuador En 1985 Donoso Pareja recibió una beca a Guggenheim Fellowship de $ 26000 para escribir ficción, que luego viajó varios meses a España y otros países europeos y gastó todo el dinero, por lo que regresó a Ecuador, se encerró en un apartamento prestado, y escribió 22 historias de amor, que expresaron un profundo sentimiento de soledad y desesperación. Las historias fueron publicadas en un libro titulado "Lo mismo que el olvido". A su regreso a Ecuador se casaría una tercera vez en 1987 con Isabel Huerta Noboa, con quien vivió hasta su muerte en 2015. En 1987 fue elegido presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana del Guayas, y se trasladó permanentemente a Guayaquil.

Últimos días Sus últimos años los vivió sufriendo de la enfermedad de Parkinson. Falleció el 16 de marzo de 2015.https://www.eluniverso.com/vida-estilo/2015/03/16/nota/4669406/fallecio-escritor-miguel-donoso-pareja Fue cremado y sus cenizas fueron lanzadas al mar como su último deseo."Tras la muerte del escritor guayaquileño Miguel Donoso Pareja, el ministro de Cultura y Patrimonio, Francisco Borja, dispuso el 17 de marzo de 2015 que a partir del siguiente mes de abril se retomen los talleres literarios en las capitales de tres provincias del país"

Características de su obra

Los talleres literarios miniaturadeimagen|180x180px|La UNAM donde dirigiría uno de los talleres literarios

Su trabajo con los talleres literarios empieza en la década de los setenta cuando viajó a México motivo del exilio político que vivió. Ahí sería coordinador del taller de literatura de la UNAM así como en San Luis Potosí del Instituto Nacional de Bellas Artes. Su rol sería el de supervisor nacional de dichos talleres. Su trabajo continuaría a su regreso a Ecuador cuando entre 1982 a 1985 dirigiría los talleres de literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. A través de ellos fue muy influyente en la nueva generación de escritores como Juan Villoro, David Ojeda, José de Jesús Sampedro e Ignacio Betancour en México o Jorge Velasco Mackenzie, Jorge Martillo, Gilda Holst, Huilo Ruales, Byron Rodríguez y Raúl Vallejo en Ecuador. Su trabajo fue muy apreciado aunque no estuvo libre de críticas sobre todo de escritores tradicionalistas que veían a los talleres como una especie de fábrica de escritores que terminaba uniformizando la creatividad. Sin embargo, Donoso pareja siempre se mostró de manera abierta y buscó el impulso de la creatividad personal de cada escritor. Su legado fue resumido por Juan Villoro de la siguiente manera: Al frente del taller de la UNAM nunca impuso un estilo definido, su imparable [sic] magisterio fue una invitación al riesgo; su temperamento irónico, que alternaba el desafío con la protección, nos llevó a una paradoja decisiva: lo único que podía rescatarnos de nosotros mismos era una voz propia.

Su trabajo como crítico miniaturadeimagen|193x193px|Pablo Palacio

Donoso Pareja fue un muy influyente crítico literario. Su estilo se podía resumir como una crítica estructural, no se basaba tanto en argumentos subjetivos del lector como si algo "le gusta o no", sino que siempre se refería a la obra en cuestión: cómo se armaban los textos, que sentido tenía la historia, las relaciones entre personajes, entre otras cosas. Era una crítica inmanente a la obra de arte, y se enfocaba siempre en hechos técnicos. A Donoso Pareja se le debe la nueva lectura de la literatura de los años treinta que no se reducía monolíticamente al realismo social. Fue él quien hizo una relectura muy fértil de dicho periodo para rescatar a dos autores muy importantes:Los maestros básicos de nuestra entrada en la modernidad narrativa son Pablo Palacio, por un lado, y, por el otro, José de la Cuadra; Palacio por la verticalización del discurso, De la Cuadra por su acercamiento a lo 'real maravilloso'.De esta forma se creaba una vertiente alternativa al realismo social tradicional de Ecuador. Al recuperar a Pablo Palacio un escritor que era casi desconocido en otros países pero cuya calidad narrativa está en la línea de autores como Macedonio Fernández o Roberto Arlt. Además editaría un volumen de crítica literaria con estudios para autores cómo Antonio Cornejo Polar, Jorge Ruffinelli, Renato Prada Oropeza, Hernán Lavín Cerda, Humberto Robles, Wilfrido Corral y Alfredo Pareja Diezcanseco. Esto sería editado bajo la serie "Valoración múltiple" de la Casa de las Américas. Además de esto, fue un gran difusor cultural en Latinoamérica. Destacó junto a Julio Cortázar, Pedro Orgambide, José Revueltas, Juan Rulfo y Eraclio Zepeda, con quienes dirigió entre los años 1976 y 1981, la revista Cambio. Además entre los años 1982 y 1985, fue consejero del editorial El Conejo para Ecuador, lo que complementó con su dirección en 1989 de la campaña de alfabetización "Monseñor Leonidas Proaño" para la provincia del Guayas. Su vínculo con la Casa de la Cultura Ecuatoriana fue estrecho y entre los años 1987 y 1991 fue presidente del núcleo del Guayas de dicha organización.

La poesía Aunque a Miguel Donoso Pareja se le conoce por su trabajo con la novela, sus ensayos y los talleres, la poesía no le fue ajena. Desde sus inicios como escritor cuando publicó en 1963 "Los invencibles" y que le ganó una mención en Casa de las Américas, su producción poética no paró hasta el año 1994 cuando publicó "Última canción del exilado". Los temas que fueron clave para su poesía tienen que ver el exilio, su vida entre México y Ecuador, el retorno, el mar, el adiós. Siempre se guiaba por la frase de Flaubert "Todo lo que creamos es cierto" y lo complementaba con la frase "la realidad es lo increíble". Sus escritos poéticos los calificó como "un atrevimiento" porque no se consideraba un gran poeta. Sin embargo su obra fue bien recibida también en este género literario. Raúl Vallejo destaca el poema XXVIII de "Última canción" donde dice:El pasado no existe, pero es nuestro,

se desdibuja en la pupila, salta

en la quietud del ojo, anula

la terquedad de recordarte.

Yo estoy aquí, le dice, fijame,

tienes que ser mi testimonio.

La novela experimental

Destacó dentro de la novela experimental, al igual que autores como Julio Cortázar y Juan Carlos Onetti. Su novela Henry Black fue recalcada junto a Rayuela por José de Jesús Sampedro quien decía:Tanto Rayuela como Henry Black suponen una novedad de estructura, un dramático mensaje sobre el amor, la acción y el pensamiento, una crítica al sistema cultural y -en Henry Black- una crítica política de manera expresa [ ... ] pero también en estas dos novelas la conciencia se enfrenta a su exterminio». Estamos ante un texto que exige al lector el enfrentamiento con el laberinto sin salida que es la existencia humana, como dice el narrador: «Cualquier parte es igual [ ... ] todo está en nosotros. Con nuestra conciencia determinamos el espacio y el tiempo, pero estos determinan también nuestra conciencia. Estamos en un círculo vicioso. Jamás podremos salir».