thumb| Retrato de Manuel Bartolomé Cossío (hacia 1920), por el fotógrafo José Padró (1900-1931), en su estudio de la calle Huertas de Madrid. Conservado en la Casa Museo de Unamuno (Repositorio Documental de la Universidad de Salamanca). Las Misiones Pedagógicas fueron un proyecto de solidaridad cultural patrocinado por el Gobierno de la Segunda República Española a través del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y desde las plataformas del Museo Pedagógico Nacional y la Institución Libre de Enseñanza. Creadas en 1931, se desmantelaron al final de la guerra civil.Exposiciones en el 75 aniversario de la fundación de las Misiones Pedagógicas Consultado en marzo de 2014
Convocados por Manuel Bartolomé Cossío, presidente del Patronato de las Misiones Pedagógicas, se llegarían a reunir más de quinientos voluntarios de diverso origen: maestros, profesores, artistas, y jóvenes estudiantes e intelectuales. Entre ellos se encontraban: la filósofa María Zambrano, el dramaturgo Alejandro Casona, el cineasta José Val del Omar, el poeta Luis Cernuda, el pintor Ramón Gaya, el músico Eduardo Martínez Torner, el maestro José de Tapia y Bujalance, y una nutrida «infantería» de entre la que más tarde saldrán los nombres de María Moliner, Rafael Dieste, Maruja Mallo, Diego Marín, Antonio Sánchez Barbudo, Pedro Pérez Clotet o la académica Carmen Conde y su marido Antonio Oliver.Y junto a ellos otros menos conocidos: pintores como Miguel Prieto Anguita, Cándido Fernández Mazas, Eduardo Vicente, o universitarios institucionistas como Gonzalo Anaya, Enrique Azcoaga, Carmen Caamaño, Leopoldo Fabra (más tarde comandante médico del ejército republicano), Diego Marín, Eugenio Mediano Flores, Gonzalo Menéndez-Pidal, Carmen Muñoz Manzano, Eugenia Serrano, Cristóbal Simancas, Natalia Utray (la joven inspiradora de la obra de Casona Nuestra Natacha, nieta de Agustín Sardá, cofundador de la ILE, y que tras la guerra civil se casaría con Leopoldo Fabra), y un largo etcétera. Todos ellos aportaron sus distintos saberes desde sus respectivos campos, conformando un gran proyecto interdisciplinar.
Entre 1931 y 1936, la labor del Patronato (y a pesar de los intentos de sabotaje durante el Bienio Negro), llegó a cerca de 7000 pueblos y aldeas, a través de 196 circuitos de Misiones Pedagógicas, con la participación aproximada de 600 "misioneros". Hasta el 31 de marzo de 1937, se repartieron 5.522 bibliotecas, que en conjunto sumaban más de 600.000 libros. El Coro y Teatro del Pueblo realizó 286 actuaciones, y las Exposiciones Circulantes de Pintura del Museo del Pueblo, pudieron verse en 179 localidades.Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936. Catálogo General de la Exposición. Publicaciones de la Residencia de Estudiantes. Madrid, 2006 ISBN 978-84-95078-53-7
La dictadura franquista acabó con las Misiones Pedagógicas a las que calificó en un libro titulado La Institución Libre de Enseñanza: una poderosa fuerza secreta, editado en San Sebastián en 1940, de «Apostolado del Diablo».
Introducción miniatura|Cartel de Retablo de fantoches, de la autoría de Cándido Fernández Mazas. Debido al retraso de la reforma educativa de España en comparación con algunos países europeos, con una tasa de analfabetismo en torno al 44% agudizada en el ámbito rural, el Gobierno de la Segunda República desarrolló las llamadas "Misiones pedagógicas". Siendo Presidente Niceto Alcalá-Zamora y Ministro de Instrucción Pública Marcelino Domingo, el 29 de mayo de 1931, se creó por Decreto el Patronato de Misiones Pedagógicas con el encargo de «difundir la cultura general, la moderna orientación docente y la educación ciudadana en aldeas, villas y lugares, con especial atención a los intereses espirituales de la población rural».
Dicho Patronato dependía del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y estaba dirigido por una Comisión Central, cuya sede se instaló en el Museo Pedagógico Nacional, en activo desde 1882 como una de las aplicaciones de la Institución Libre de Enseñanza. Puede decirse que Patronato e Institución, parejos en objetivos y compartiendo medios y equipo de colaboradores fueron la pieza fundamental del proceso de renovación de la Enseñanza Pública que culminó en los años de la Segunda República. Ya en 1881 Francisco Giner había propuesto una serie de reformas que incluían la idea de unas Misiones Ambulantes,Antecedentes de la Misiones Pedagógicas en la Exposición permanente en la Residencia de Estudiantes (Madrid). Consultado en marzo de 2014 cuyos servicios no se materializaron hasta la creación de las Misiones Pedagógicas: el servicio de biblioteca, el museo del pueblo, el cine, el coro y el teatro del pueblo (con una sección de títeres bautizada como Retablo de fantoches).
Entre los días 17 y 25 de diciembre de 1931 se realizó la primera de esas Misiones Pedagógicas en la localidad segoviana de Ayllón.
El Patronato de las Misiones Pedagógicas tuvo como indiscutible presidente y alma ideológica a un ya anciano, enfermo y aún carismático y entusiasta Manuel Bartolomé Cossío,Otero Urtaza, Eugenio.M., Manuel Bartolomé Cossío: trayectoria vital de un educador(1994); portal CSIC. (Para documentación sobre las Misiones Pedagógicas ver pp. 377-382) Consultado en marzo de 2014 pero con la ayuda y eficacia de Luis Álvarez Santullano como Secretario. En la Comisión Fundadora del Patronato figuran los nombres de: José Ballester Gozalvo, Domingo Barnés (vicepresidente), Francisco Barnés Salinas, Luis Bello, Amparo Cebrián, Óscar Esplá, Rodolfo Llopis, Ángel Llorca, Antonio Machado, Lucio Martínez Gil, María Luisa Navarro Margothi, Marcelino Pascua, Enrique Rioja Lo Bianco, Pedro Salinas y Juan Uña Shartou."Misioneros", reportaje visual en la Exposición permanente en la Residencia de Estudiantes (Madrid). Consultado en marzo de 2014
Precedentes
El bajo nivel de la educación en España al final del , intentó atajarse con la creación, el 18 de abril de 1900, del Ministerio de Instrucción Pública y de Bellas Artes. La gran demanda social presentada hizo necesarios su reestructuración y replanteamiento. Faustino Rodríguez-San Pedro creó entonces la Junta Central de Primera Enseñanza, por real decreto del 18 de noviembre de 1907, para que asumiese las funciones del anterior organismo, además de dirigir y organizar instituciones complementarias de la escuela, clases de adultos, conferencias y "misiones pedagógicas". Dicha Junta estaba formada por renombrados personajes de la política española, como José Canalejas, Eduardo Dato, Carlos María Cortezo, Melquíades Álvarez, entre otros, y respaldada por la Institución Libre de Enseñanza y el Museo Pedagógico Nacional. Un nuevo Real Decreto del 20 de diciembre de 1907 incluyó en el programa a las Juntas provinciales de Instrucción Pública, para que apoyasen los siguientes objetivos: atender a las misiones pedagógicas, fomentar la creación y desarrollo de museos escolares y bibliotecas públicas, organizar conferencias para adultos con la intervención de personas competentes, fomentar cajas escolares, asociaciones protectoras de la infancia, colonias de vacaciones y todas aquellas instituciones que pudieran competer con la difusión de la enseñanza primaria y darle un carácter de solemnidad a la fiesta escolar. Así quedó recogido en el Real Decreto del 7 de febrero de 1908.
Los continuos cambios políticos y la precaria situación presupuestaria arrojó resultados lamentables (bajos sueldos, edificios ruinosos, mobiliario anticuado e insuficiente y escaso material escolar) hasta la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931. Se pusieron en marcha las Misiones Pedagógicas con los siguientes objetivos:
Objetivos
Fomentar la cultura general mediante bibliotecas populares, organización de lecturas, sesiones cinematográficas para conocer otros pueblos, sesiones musicales de coros y orquestas, audiciones por radio, exposiciones de arte con museos itinerantes. Orientación pedagógica con visitas a escuelas para conocer su situación con la posterior celebración de una semana o quincena pedagógica y cursillos para maestros, en los cuales les muestran o enseñan cómo dar clases a los niños y los materiales de los que disponen. Convocatoria de reuniones en los pueblos para revisar la estructura del estado y sus poderes.
Organización thumb|Albarán firmado por Cossío hacia 1932. Se recogen cifras de la concesión de ayuda económica y facturación de gastos para la puesta en marcha de las Misiones Pedagógicas; también figura el nombre del secretario del Patronato de las Misiones: Luis Álvarez Santullano. La Comisión Central y la Comisión Provincial debían estar formadas por personas cualificadas en la enseñanza y fuera de ella. Los gastos de los servicios y material correrían a cargo del Ministerio de Instrucción Pública. Manuel Bartolomé Cossío, heredero espiritual de Francisco Giner de los Ríos, en cuyas ideas se basaban las mismas Misiones,En su origen es claro el influjo de la Escuela Nueva, fundada en 1910, creada en 1876 por Francisco Giner de los Ríos y promovida por una burguesía culta y progresista, que supuso una profunda renovación de la pedagogía en España. fue nombrado Presidente del Patronato; con Luis Álvarez Santullano como secretario y Constantino Suárez en la Secretaría Técnica; como vocales se nombró a fajados institucionistas como Antonio Machado, Pedro Salinas, Amparo Cebrián y María Luisa Navarro (Orden del 6 de agosto de 1931)."Las Misiones Pedagógicas durante la II República Española: la transmisión de los legados culturales en los territorios fronterizos de la Pedagogía Social", estudio de Cosme Sánchez Alber. Consultado en marzo de 2014
Para la asignación de una misión a una determinada localidad, era necesario que ésta realizase una propuesta acompañada de un informe que recogiera datos sobre la geografía, economía, distribución de la población, situación cultural y escolar, ambiente social, comunicaciones, itinerario posible y cualquier otra peculiaridad de la comarca que pudiera ser útil para la organización de la futura misión. A pesar de las dificultades iniciales, a los pocos meses las solicitudes eran tantas que fue imprescindible una selección, dando preferencia a los pueblos más pequeños y aislados.
Las misiones no tenían una duración fija, que podía oscilar entre uno y quince días, dependiendo de las actividades programadas en cada lugar y del itinerario pendiente. El equipo misionero, encargado de llevar a cabo las actividades, disponía de proyectores, gramófonos, escenarios de sencillo y rápido montaje, proyecciones de películas educativas o de recreo; representaciones teatrales, musicales o corales; conferencias seguidas de coloquios; charlas sobre temas profesionales, sanitarios y de educación cívica, etc. Una vez terminada la visita, se entregaba al maestro una pequeña biblioteca para instalar en la escuela y, en ocasiones, un gramófono con un pequeño lote de discos. Estas modestas bibliotecas, pese a ubicarse normalmente en las escuelas, estaban dirigidas al conjunto de la población para despertar su afición por la lectura y elevar su nivel cultural. Éste era el único servicio que permanecía, una vez que la misión marchaba a otro lugar.
Servicios prestados
Bibliotecas en las misiones pedagógicas