250px|thumb|right|El atleta francés Jules Ladoumègue, quien fuera descalificado de por vida a causa del amateurismo marrón.
En el ámbito deportivo, se denomina amateurismo marrón, profesionalismo encubierto o profesionalismo marrón a la práctica ilícita que consiste en, de manera subrepticia, retribuir económicamente a una persona por practicar un deporte representando a un club, federación, organización deportiva, país, entidad subnacional o de cualquier otra subdivisión geográfico-política, para que los represente en justas o competiciones en donde, reglamentariamente, solo están habilitados para participar los aficionados o amateurs, estando completamente vedados los deportistas profesionales.
Esta práctica fue muy habitual en los períodos inmediatamente anteriores al establecimiento formal de ligas profesionales en países de todo el mundo, siendo el principal antecedente y el desencadenante del establecimiento de normativas que regularizaron el deporte profesional. También tuvo una destacada importancia durante la existencia de la Unión Soviética y su bloque de países satélites.
Historia Etimología
La expresión amateurismo marrón es utilizada tanto por autores francesesPaillisser, J. B. (1988). Le Droit social du sport. J. Delmes et Cia, Paris (cita en pág. 19). como los que escriben en idioma español.De la Villa Gil, L. E. (1972). «Los deportistas y el Derecho del Trabajo», Estudios en homenaje del Prof. López-Rodó, vol. III, Universidad de Santiago de Compostela, cita en pág. 516. Si bien no es posible con certeza precisar su origen, se cree que derivaría de las palabras en francés marron que significa ‘clandestino’ o marronnage que se traduce como ‘intrusismo profesional’, tal vez señalando que describe una operación poco clara o sucia.Cardenal-Carro, Miguel (2009). Una propuesta sobre el concepto de deportista profesional. (Nota extrapolable al ámbito de aplicación de otras relaciones laborales especiales). Revista del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. 83, 125-149.
Orígenes
Durante el , al comenzar lentamente a difundirse la práctica de algunas disciplinas deportivas, sus inicios eran no profesionales, en razón del sentido ético que se pretendía con la difusión del deporte, que sería popularizado mediante los principios del barón Pierre Fredy de Coubertin, pedagogo e historiador francés, fundador de los Juegos olímpicos de la era moderna.Patrick Clastres (2003). Pierre de Coubertin: la réforme sociale par l'éducation et le sport. Paris. Société d'économie et de science sociales. 176 p. Este trató de aislar a la utilización del dinero en el deporte en favor del «espectáculo deportivo» amateur. Las primeras federaciones deportivas internacionales concordarían con el credo del Comité Olímpico Internacional, que protege la pureza de la competición amateur sobre la competencia profesionalizada.
Por ejemplo, la Federación Internacional de Atletismo Amateur, creada en 1912, estableció en su Constitución el principio del amateurismo (en 1982 abandonaría el concepto tradicional del amateurismo al revalorizar los elevados costos en recursos y tiempo que demanda el formar y mantener a un deportista de élite).
La oposición al profesionalismo partía de la creencia de que solo el amateurismo representaba fielmente el espíritu deportivo, siendo la construcción colectiva altruista por antonomasia, y que hacerlo a cambio de dinero distorsiona los objetivos y convocaba a otros intereses, privilegiando las finalidades de beneficio económico al conformar una construcción colectiva “egoísta”,Rosatti, Horacio D. (2009). Historia de Boca Juniors, una pasión argentina. Cien años de multitud: El período amateur (1905-1930). Editorial Galerna. Buenos Aires. 212 p. así, se interpretaba que parte esencial del juego limpio era mantener el amateurismo pues la búsqueda de lucro, propia del deportista profesional, promovía la práctica deportiva a cambio de ganancias o ventajas materiales y no por simple altruismo.
Como muchos de los orígenes de los deportes modernos tuvieron su primera base de practicantes en las clases más ricas de la población o en sus instituciones educativas, desde mediados del en Europa Occidental, la relación entre deporte y amateurismo fue sencilla de entender en tanto se esperaba que la práctica deportiva se ejecutase sin afán de ganancia material y solamente por el placer de hacer deporte.
Así el concepto de gentleman quedaba así unido al de "deportista" o sportsman pues el verdadero sportsman podría dedicar tiempo y esfuerzo al deporte sacrificando su fortuna personal, entendiendo que el verdadero sportsman disponía de mucho tiempo para una disciplina deportiva y no necesitaba ocupaciones lucrativas para subsistir.
Esta idea privilegiaba al deporte como ocupación de personas lo bastante adineradas para costear su afición, y excluía al proletariado y la clase media de participar en el deporte, entendiendo que estos dos grupos sociales no podían dedicar mucho tiempo a prácticas deportivas -que no generaban lucro- sino que necesitaban ocupar su tiempo en ejecutar un trabajo remunerado.
Evolución Un hecho conspiraría para generar las condiciones para el nacimiento del amateurismo marrón: la inevitable difusión del deporte en las clases sociales media y baja, lo que se tradujo en una participación creciente de deportistas de esos orígenes, y el consiguiente flujo económico que causó tal popularización. El hecho que el deporte requiriese gran habilidad física (más que intelectual) para su práctica, estimuló que aparecieran cada vez más deportistas talentosos y hábiles de origen proletario, a quienes la carencia de fortuna o instrucción académica no les impedía destacar con gran talento en disciplinas deportivas.
La demanda del público, que acudía a los campos deportivos cada vez en mayor número a presenciar competencias y torneos de todo tipo, presionaba para que los dirigentes de los clubes de deportes intentasen retener en sus entidades a los mejores atletas. Si tales atletas carecían de riqueza personal, el público esperaba que los directivos procurasen algún beneficio material a estos atletas talentosos a cambio de permanecer en la entidad. La primera decisión -en muchos casos- fue eximir a los mejores deportistas del pago de cuotas sociales. Posteriormente se les proveyó gratuitamente de indumentaria no deportiva. Cuando esto empezó a ser poco, se recurrió a propuestas más sustanciales, como tentadoras ofertas de empleos simples pero muy bien pagados y que un atleta de clase obrera difícilmente rechazaría.
Las decisiones anteriores eran el primer avance hacia la profesionalización plena de los deportistas la manera tradicional, último paso que se dio con los ofrecimientos directos de dinero a cambio de practicar deporte, lo cual, ante las crecientes exigencias de los atletas "estrellas" y la extensión de la práctica deportiva, así como la aparición de nuevos clubes deportivos de toda especie, representó abultadas cifras.Herrera, Raúl Mario Amateurismo marrón: la incentivación antes del profesionalismo. Izquierdadiario. 18 de febrero de 2015.
El problema es que las ligas deportivas aún continuaban aglutinando clubes formalmente amateurs, impidiendo la posibilidad de jugar a quienes obtenían una remuneración económica por practicar un deporte, admitiendo la participación solo de quien se dedica a la disciplina deportiva de manera amateur, es decir, obtenía su sustento económico de otras actividades. La necesidad de pagar salarios a los atletas y la imposibilidad formal de hacerlo abiertamente, por reglamento, dieron las condiciones para que se desarrollara la práctica del amateurismo marrón.
Durante muchos años este hecho fue un secreto a voces pues no se lo reconocía explícitamente, por el contrario, se expresaba formalmente un total amateurismo, por temor a las consecuencias legales y reglamentarias que traería aparejado el hacerlo público. Además, los clubes aprovechaban la aparente inexistencia de contratos laborales para evitar desembolsar pagos de seguridad social a sus atletas, que de otro modo deberían haber ejecutado.Benítez Ortúzar, Ignacio Francisco (2012). El delito de fraudes deportivos: Aspectos criminológicos, político-criminales y dogmáticos del artículo 286 bis.4 del Código Penal. Monografías de Derecho Penal N°18. Librería-Editorial Dykinson. 202 pp.Fernández-Domínguez, Juan José (2007). Amateurismo marrón (los profesionales del deporte encubiertos). Revista Jurídica del Deporte; (19) pp: 25-34.
En muchos casos, este estado de cosas desembocó en la escisión de las entidades, formándose en varios países una liga "profesional" con los clubes que decidían terminar con la anómala situación y admitir su profesionalismo, quedando en la "liga primitiva" los clubes que aún se reconocían como amateurs (aunque sea solo en apariencias). Generalmente estas últimas organizaciones -más débiles al no poder "contratar" abiertamente a los mejores deportistas- terminaron siendo absorbidas por las que reunían a los clubes profesionales.
Mayormente a lo largo del , este proceso ocurrió en casi todo el mundo y en todos los deportes más convocantes, aunque se produjo en épocas distintas. Por ejemplo, el fútbol comenzó a hacerse profesional en Gran Bretaña ya en el , mientras que en gran parte del mundo recién ocurrió durante las décadas de 1920 y 1930.Peña, Fiel (1941). Los 60 Partidos de la selección española de fútbol (1920-1941). Ediciones Alonso, Madrid. 200 pp.Dunmore, Tom (2011). Historical Dictionary of Soccer. Scarecrow Press. 313 pp. En otros deportes se dio más tardíamente, por ejemplo en el rugby.Carchak, Gabriela (1999). “En Los Pumas tienen que jugar los mejores, aunque sean profesionales”. Diario Página 12.
Límites entre el amateurismo «marrón» respecto al genuino y al profesionalismo
La frontera entre lo que es y no es amateurismo marrón en ocasiones suele ser tenue, lo que genera conflictos en la legislación de un país (en la cual determinada situación es categorizada como retribución económica) y la de la asociación deportiva particular, la que puede ser más laxa en varios casos.
Generalmente se excluye la entrega de dinero como compensación de gastos, el que se otorga para equilibrar el desfasaje económico que al jugador le representa el desempeñarse solo como aficionado, o el dinero abonado para compensar el lucro cesante en su respectivo puesto de trabajo, lo que ocurre al tener que abandonarlo por el período de tiempo dedicado a un torneo deportivo extraordinario. Ejemplos "fronterizos" son las remuneraciones muy pequeñas para jugadores de divisiones inferiores o premios pecuniarios casi insignificantes como recompensa por partidos ganados.Fernández-Fernández, R. (2005). «Una vez más sobre las difíciles, y no resueltas fronteras entre el profesional del deporte y el falso amateur», Revista Jurídica del Deporte nº 15, (pág. 269 y siguientes).Sosa, M. T. & E. García-Silvero (2000). «Acerca del carácter retributivo o compensador de las percepciones económicas de los deportistas profesionales», Aranzadi Social nº 9.
El amateurismo marrón en enfrentamientos internacionales
Un rol importante para acabar con el amateurismo marrón fue la presión que ejercieron los presidentes de las organizaciones deportivas de algunos países (como el Reino Unido) sobre los dirigentes de federaciones internacionales. Surgía el problema cuando, para competir en un campeonato internacional, una asociación formaba selecciones compuestas solo por amateurs, prescindiendo de sus profesionales para cumplir con las exigencias del reglamento, pero otra asociación alineaba un equipo integrado por jugadores que vivían del "amateurismo marrón", con lo cual esta última selección gozaba de una evidente ventaja deportiva.