En el ámbito eclesiástico, se da el nombre de fulminación a la publicación y anatema de una excomunión.
En este sentido se ha usado la palabra fulminar para denotar que las censuras de la Iglesia son temibles, y en efecto eran tanto o más que el rayo. Después se ha llamado así a la publicación o aprobación de todos los rescriptos de Roma.
Se llama también fulminación la sentencia del obispo o del oficial a quien el Papa comete la ejecución de las bulas. Hablando de sentencia que contiene anatema, la fulminación es la denunciación pública de la misma.
Referencias Diccionario de Derecho Canónico Abbé Michel André, 1848
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