miniatura| Entrada triunfal del general Martínez Campos en La Habana tras la firma de la paz de Zanjón, que ponía fin a la Guerra de los Diez Años (La Ilustración Española y Americana, 14 de junio de 1878).
Se conoce como Pacto del Zanjón o Paz de Zanjón al tratado firmado el 10 de febrero de 1878 que establece la capitulación del Ejército Libertador cubano frente a las tropas españolas del general Martínez Campos, poniendo fin a la llamada Guerra de los Diez Años (1868-1878).
Antecedentes La expedición enviada desde España al mando del general Martínez Campos miniatura|izquierda|El general Arsenio Martínez Campos.
Tras la victoria en la Tercera Guerra Carlista en febrero de 1876, el gobierno español presidido por el liberal-conservador Antonio Cánovas del Castillo se propuso poner fin a la otra guerra que quedaba pendiente, la de Cuba. Iniciada en octubre de 1868 ya había causado cerca de cien mil muertos, de los cuales más del 90 % lo habían sido por enfermedades. Entre cuarenta y dos mil y setenta mil soldados fueron enviados a la isla de refuerzo ―para hacer frente a siete mil insurgentes― y se suscribió un empréstito de 200 millones de pesetas con el recién creado Banco Hispano Colonial para financiar la campaña. Al mando de las operaciones fue enviado a la isla el general Martínez Campos que desembarcó en noviembre de 1876. En un intento de reducir el apoyo de la población a los rebeldes ―especialmente de la rural― introdujo normas de carácter humanitario en la actuación de los soldados españoles que comenzaron a dar resultado aprovechando la creciente división interna de aquellos. En una de sus Instrucciones se decía:
La división de los patriotas cubanos En el exilio Antes del estallido de la Guerra del 68, en el territorio de Estados Unidos existía, desde décadas atrás, una emigración insular que había atravesado por los vaivenes ideológicos, anexionista y reformistas. El presidente Carlos Manuel de Céspedes designó en 1869 como agente en el exterior a su vicepresidente, el mayor general Francisco Vicente Aguilera, quien entró en contacto con miembros prominentes de la burguesía esclavista occidental, siendo desplazado por sus dirigentes Miguel Aldama y José Morales Lemus, quienes utilizaron los canales de la labor de la emigración en función de los intereses de clase de su grupo social, entorpeciendo cualquier apoyo a la guerra de independencia.
Céspedes envió un nuevo agente, el mayor general Manuel de Quesada en 1870, lo que determinó la división del grupo dirigente emigrado en dos grandes sectores, los Aldamistas y Quesadistas. El enfrentamiento continuo de ambos sectores provocó la desvinculación de su verdadera proyección histórica, la ayuda a la revolución en Cuba.
Tras la deposición de Céspedes, el nuevo presidente Salvador Cisneros Betancourt designó como su agente en el exterior a Miguel Aldama de tendencia oportunista y contrarrevolucionaria, sin hacer grandes avances en enviar expediciones, las cuales llegaron a ser nulas.
En el Gobierno de la República de Cuba en Armas El 10 de abril de 1869 en la Asamblea de Guáimaro es elegido presidente Carlos Manuel de Céspedes, el único patriota que tenía una alta madurez política y una visión más amplia y clara del proceso revolucionario iniciado el 10 de octubre. Las decisiones radicales de Céspedes entraron en contradicción con los intereses de clase de un grupo de terratenientes camagüeyanos pertenecientes al gobierno, y estos prepararon una conjura dirigida por Salvador Cisneros Betancourt presidente de la cámara, y depusieron a Céspedes en 1873. A partir de este hecho, surgió una agrupación llamada Los Hermanos del Silencio, Cespedistas, que emplearían la resistencia cívica contra los que depusieron a Céspedes.
Entre el Gobierno y el Ejército Libertador La forma de gobierno aprobada en la Asamblea de Guáimaro no era la idónea, es decir, una institución civil controlando a la institución militar (ejército libertador). Luego de la deposición de Céspedes, esta contradicción se agravó y provocó una serie de sediciones por parte de fuerzas del ejército libertador contra el gobierno como:
1875: Sedición de Lagunas de Varona liderada por el Mayor General Vicente García González, que logró la deposición de Salvador Cisneros Betancourt. 1877: Sedición de Santa Rita, apoyada también por el Mayor General Vicente García González, demandando reformas en la institución del gobierno independentista. 1877: La creación del Cantón Independiente de Holguín, con gobierno propio y tendencias federalistas. 1878: Por último, el gobierno inició las gestiones de paz sin contar con la aprobación de todo el ejército libertador.
El Ejército Libertador El ejército libertador estaba compuesto por dirigentes y soldados sin experiencia militar, ni madurez política. Una medida acertada de Céspedes fue colocar jefes militares con experiencia (la mayoría extranjeros, como los hermanos Marcano, Máximo Gómez, Modesto Díaz, Thomas Jordan, Carlos Roloff, etc.) en mandos militares y como asesores de los jefes cubanos sin experiencia.
Otras tendencias que afectaron la disciplina y el orden fueron el regionalismo (tropas identificadas con su localidad) y el caudillismo (tropas adictas a un jefe local), las cuales, junto a las sediciones contra el gobierno, provocaron la paralización o fracaso de operaciones militares, como la campaña de Las Villas y la invasión al occidente de la isla, donde no llegaron los refuerzos necesarios, y los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo no eran aceptados por los villaclareños influenciados por una sociedad secreta llamada Unidad Republicana.
Dentro del ejército libertador se fomentó el sentimiento de capitulación de jefes y oficiales que debilitaron todavía más la moral y disciplina, y que aceptaron con facilidad el pacto del Zanjón.
Otras causas del fracaso de la guerra del '68 están relacionadas con la falta de recursos para continuar la guerra, la campaña pacificadora del Capitán General Arsenio Martínez Campos y la oposición sistemática del Gobierno de los Estados Unidos al ejército libertador, y su apoyo a España.
Pacto del Zanjón miniaturadeimagen|Antonio Maceo Grajales, segundo al mando del ejército independentista cubano. Versión redimensionada del original descargada de la fuente indicada. El 19 de octubre de 1877 cae prisionero Tomás Estrada Palma, presidente de la República en Armas. De acuerdo al reglamento vigente, el puesto es ocupado por Francisco Javier de Céspedes, quién a su vez fue sustituido por el general Vicente García. Es en este contexto que los jefes militares de la provincia de Camagüey solicitan al general español Arsenio Martínez Campos, una tregua para reorganizarse y continuar la guerra. Pero ya dentro de la Cámara de Representantes se había extendido el escepticismo, y algunos habían perdido la fe en el triunfo. Se procedió a la derogación del decreto Spotorno, que prohibía todo tipo de negociaciones con el enemigo, y el 21 de diciembre, en una reunión con los mandos españoles, se acuerda una tregua.
Después de estas negociaciones, Vicente García asume el cargo de presidente de la República en Armas el 15 de enero de 1878. Se traslada a Camagüey y el 7 de febrero sostiene un encuentro secreto con el general Arsenio Martínez Campos, donde acuerdan realizar una reunión de consulta al pueblo cubano para decidir si se aceptaba la paz sin independencia. La mayoría de los combatientes, desilusionados, decidió suspender las hostilidades. La Cámara de Representantes se autodisolvió para no ir en contra de la Constitución de Guáimaro que prohibía al Gobierno convenios que no contemplaran la independencia.
En el convenio o pacto del Zanjón firmado el 10 de febrero de 1878 había dos «capitulaciones» principales, además de la conservación de la libertad de los esclavos que habían combatido en las filas insurgentes: la primera, la concesión a Cuba de las «mismas condiciones políticas, orgánicas y administrativas de que disfruta la isla de Puerto Rico», lo que implicaba también la abolición de la esclavitud ―en Puerto Rico había sido abolida en marzo de 1873 durante la Primera República española―; la segunda, el «olvido del pasado» sobre los posibles delitos cometidos por ambos bandos a lo largo de los diez años de guerra. De esta forma se puso fin a la contienda, aunque hasta mayo continuaron las hostilidades contra una facción independentista encabezada por Antonio Maceo que no había aceptado el acuerdo y que finalmente se rindió ―Martínez Campos le permitió que se refugiara en Jamaica―.
Hubo dos reivindicaciones de los insurrectos que no fueron aceptadas por Martínez Campos: la «asimilación [de Cuba] a las provincias españolas bajo la Constitución vigente [en España], excepción de las quintas» y la garantía de que el general seguiría en Cuba para asegurar el cumplimiento de lo pactado. A pesar de todo, la «paz de Zanjón» fue vista como el comienzo de una nueva era para la isla, «en la cual fueron asequibles para los cubanos muchas de las libertades formales propias de un Estado liberal». Sin embargo, muchos plantadores y propietarios de esclavos no lo vieron del mismo modo «por parecerles mucho lo que a los enemigos se concedía» y uno de sus representantes la llegó a calificar como «la mil veces maldita paz del Zanjón».
Fuerzas cubanas que aceptaron el Pacto del Zanjón 3.er Cuerpo (Las Villas) El 28 de febrero de 1878 el Brigadier Francisco Jiménez Cortés, jefe de la 1.ª División Villas Orientales, capitula con 245 hombres de tropa en Ojo de Agua, cerca de Sancti Spiritus. El 18 de marzo de 1878 capitula el Mayor General Carlos Roloff, jefe del Cuerpo con el Brigadier Ángel Maestre Corrales, jefe de la 2.ªDivisión Villas occidentales, y parte de la 1.ªDivisión, sumando 478hombres.
2.º Cuerpo (Camagüey-Tunas) Capitularon todas las fuerzas de la 1.ª División Camagüey:
El 28 de febrero de 1878 el Brigadier Gregorio Benítez, jefe de la 1.ª División Camagüey, junto a los brigadieres Rafael Rodríguez Agüero, Manuel Suárez Delgado y Gabriel González Galbán, capitulan con un total de 400 hombres armados en la capital Puerto Príncipe. Mayor General Máximo Gómez, exmiembro de la Cámara. No aceptó el pacto, pero tampoco se opuso a él. Salió al exilio el 6 de marzo.
1.er Cuerpo (Oriente) Capitularon parte de la 1.ª División Bayamo:
De la 2.ª Brigada Bayamo: El 6 de marzo de 1878 el Mayor General Modesto Díaz, jefe del 1.er Cuerpo Oriente, junto al brigadier Juan Fernández Ruz, coroneles Bartolomé Masó, Mariano Domínguez y Francisco Guevara de la brigada Bayamo, capitulan con 60hombres el 6 de marzo en Yara El 6 de marzo de 1878 el Mayor General Luis Figueredo, jefe de la 1.ª División Bayamo, capitula con 110 soldados en Yara.
De la 1.ª Brigada Cuba: Los coroneles Benjamín Ramírez, Jacinto Durán, Ismael de Céspedes y Matías Vega Alemán en Guisa. El comandante y doctor José Enrique Collado con las fuerzas del Cantón Independiente, capitula en Holguín.
Los capitulados hasta abril de 1878 ascendieron a 11 generales, 127 jefes, 426 oficiales, 5887 de tropa y 3567 individuos de familia.
Fuerzas cubanas que no aceptaron el Pacto del Zanjón 3.er Cuerpo (Las Villas) Prácticamente rendido en casi su totalidad, solo se hallaba en pie de lucha el Coronel Ramón Leocadio Bonachea con fuerzas en la región de la trocha Júcaro-Morón.
2.º Cuerpo (Camagüey-Tunas) Permanecía el Mayor general Vicente García González, jefe de este cuerpo, con las fuerzas de la 2.ª División Tunas.
1.er Cuerpo (Oriente) De la 1.ª División Bayamo, permanecen fieles las fuerzas correspondientes a:
2.ª Brigada Bayamo: solamente la representaban los capitanes Gabriel Liens Cabrera, Joaquín Meriño, Francisco Estrada Estrada, Alejo Macareño, Andrés Saturnino Bazán, etc. 1.ª Brigada Cuba: el Coronel Leonardo Mármol, jefe de la disminuida 1.ª Brigada Cuba, junto al coronel Flor Crombet.