miniatura|300px|Pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli (Pirámide B), donde sobresalen los Atlantes en la zona arqueológica de Tollan-Xicocotitlan, en Tula de Allende. miniatura|300px|Zona arqueológica de Huapalcalco (del náhuatl huapalli o huapalitl, "tabla/viga pequeña"; calli, "casa", y la preposición locativa -co, “lugar de la casa de madera”. miniatura|300px|La Casa de Piedra en Zacualtipan, según la tradición, la construyó hacia 1538 el fraile Bernardo Quezada como penitencia para optar por una vida monástica. miniatura|300px|Vista panorámica del Centro Histórico de Pachuca de Soto: al centro sobresale el Reloj Monumental, imagen por antonomasia de Pachuca, construido para celebrar el Centenario de la Independencia Mexicana. En 2011, el Reloj Monumental y la Plaza Independencia fueron declaradas como zona protegida por decreto del H. Ayuntamiento de Pachuca, publicado en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo.

La historia del estado de Hidalgo data con registro arqueológico más antiguo encontrado en Hidalgo es un hacha, hallada en Huapalcalco. En el actual territorio de Hidalgo habitaron numerosos grupos indígenas, principalmente los toltecas, quienes fundaron Tulancingo y Tula. En el los mexicas se establecieron y debido a la cercanía de esta región respecto a la gran Tenochtitlán, la conquista española llegó pronto a suelo hidalguense.

Durante la Nueva España se descubren en 1552 las minas de plata de Mineral del Monte y Pachuca; con lo que se da inicio al establecimiento de una comunidad minera en la Comarca Minera. Pachuca formaba parte de uno de los centros mineros más importantes, ya que es aquí donde, por primera vez, se utilizó el método de amalgamación para la obtención de la plata, conocido como beneficio de patio. En 1776, Pedro Romero de Terreros pretendió suprimir el partido y reducir los jornales. Los mineros protestaron, y este movimiento se toma como el primer antecedente de los movimientos de huelga en México.

Durante la Independencia de México, el primer levantamiento insurgente es producido por Julián Villagrán en Huichapan; también en Huichapan, el 13 de septiembre de 1812 Ignacio López Rayón, conmemora aquí por primera vez el “Grito de Dolores”. En 1821, durante la consumación, los generales insurgentes Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria llegaron a Tulancingo. Después de terminada la independencia se formó el Primer Imperio Mexicano, en 1823 Pedro Espinosa, gobernante de Pachuca, se adhiere al Plan de Casa Mata y se pronuncia por la Primera República Federal de México. En su salida de México Agustín de Iturbide permanece en Tulancingo del 3 al 20 de abril de 1823, escoltado por las fuerzas del general Nicolás Bravo. En 1828 las diferencias ideológicas enfrentaron a Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria. Bravo se hizo fuerte en Tulancingo y entre el 6 y 7 de enero fue atacado por Vicente Guerrero.

Durante la Guerra de Estados Unidos-México se producen algunos enfrentamiento en Huejutla y Pachuca. Durante la guerra de Reforma uno de los últimos conflictos se desarrolló en Pachuca y Mineral del Monte, donde los conservadores; Félix María Zuloaga y Leonardo Márquez fueron vencidos por el liberal Santiago Tapia y el coronel Porfirio Díaz el 20 de octubre de 1861. Debido a la Intervención francesa en México, cuando el emperador Maximiliano I tomó posesión de la corona de México, el presidente Benito Juárez tuvo que trasladar la capital de la república a diferentes regiones; durante este recorrido el 31 de mayo de 1863 rumbo al norte del país, su primera parada ocurrió en el pueblo de Tepeji del Río. Algunas batallas se desarrollaron en Huejutla e Ixmiquilpan; Maximiliano de Habsburgo visitó Pachuca de Soto, Mineral del Monte y Huasca de Ocampo del 26 de agosto al 2 de septiembre de 1865.

El 16 de enero de 1869, el Congreso de la Unión emitió el Decreto de Erección del Estado de Hidalgo, por el presidente Benito Juárez Garcia, designando como capital del estado a la ciudad de Pachuca, a la cual le fue agregada la denominación «de Soto» en reconocimiento de Manuel Fernando Soto, originario de la ciudad de Tulancingo y quien es considerado el más importante impulsor en la creación del estado. El Porfiriato fue un periodo de estabilidad y mucho progreso económico en el territorio hidalguense especialmente en el desarrollo de las obras públicas para el saneamiento de las ciudades como Tula, Tulancingo y Pachuca. Pero también con severas desigualdades sociales lo que desencadeno la Revolución mexicana, campesinos inconformes del Valle del Mezquital y el Valle de Apan participaron en este conflicto.

Durante la Revolución mexicana la inestabilidad política no permitió el ejercicio del gobierno de ninguno de los tres poderes de Hidalgo (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), durante este periodo desfilaron una serie de gobernadores; todos provisionales y de diferentes corrientes revolucionarias: villistas, convencionistas, carrancistas. En 1917 con la toma de posesión de Nicolás Flores quedan instaurados los tres poder de gobierno, históricamente se considera este hecho como la reanudación del régimen constitucional en el estado de Hidalgo.

Etapa Lítica miniaturadeimagen|220px|derecha|Restos humanos encontrados en la región Tula, en exhibición en el Museo Arqueológico Jorge R. Acosta. miniaturadeimagen|220px|derecha|Pinturas rupestres de El Boyé en el municipio de Huichapan. En el estado de Hidalgo se cuenta con cincuenta y ocho sitios con pinturas rupestres, distribuidos en más de treinta municipios.

En la historia de México se conoce a la Etapa Lítica, como los siglos transcurridos entre los más antiguos indicios de actividad humana en México (llegada del hombre a América) y el desarrollo de las culturas sedentarias de Mesoamérica. Este período abarca aproximadamente desde el 33 000 a. C. y el 2500 a. C.

Restos de mega fauna se han localizado en varios puntos de la entidad, como en San Agustín Tlaxiaca, El Arenal, Atotonilco el Grande, Zempoala, Santiago de Anaya, Santiago Tulantepec de Lugo Guerrero, Atotonilco de Tula y Chapantongo. Los hombres de ese tiempo se dedicaban a la caza y a la recolección de frutos o raíces para subsistir. También trabajaban la piedra y habitaban en cuevas.

En el noreste de Hidalgo se han excavado varios sitios, entre los municipios de Metztitlán, Zacualtipán y Metzquititlán, en los que se han reconocido por lo menos tres momentos de ocupación humana: el primer periodo es el Clovis (11 500-10 800 a. C), con la caza como eje económico y social; el segundo es el Plainview (10 700–9000 a. C), articulado en dos momentos: el temprano, tecnológicamente y económicamente “paleoindio” y el tardío, con un enfoque mayor hacia la recolección y la caza mediana; el tercero Arcaico temprano-medio (8000–7,000 a. C), con diferentes momentos tecno-tipológicos y una economía basada sobre la recolección de vegetales y la caza menor.

Se ha encontrado evidencia de un asentamiento del periodo Clovis al noreste del estado de Hidalgo, denominado Oyapa, a un kilómetro en la localidad de Itztayatla en el municipio de Metztitlán. El cual tiene una extensa área de campamento y otra de taller, arriba de unos grandes yacimientos de sílex. Aquí se encontraron una amplia variedad de herramientas, como raspadores, cepillos, buriles, navajas y núcleos para navajas, núcleos para lascas, gravers y percutores. En el sitio de La Calzada, en Metztitlán, donde se han encontrado varios objetos con fechamientos de radiocarbono que datan estas manifestaciones entre el 9200 y el 9700 a. C., pero con evidencias que apuntan a la existencia de una fase de desarrollo más temprana.

El considerado como el registro arqueológico más antiguo de presencia humana en Hidalgo, se trata puntas de proyectil del tipo Meserve y un hacha de mano; estos artículos datan del 11 000 a. C. Estos artículos fueron encontrados en la cueva del Tecolote en Huapalcalco en el Valle de Tulancingo. Vestigios también han sido hallados en los municipios de Tepeapulco, Actopan y Huichapan.

Periodo prehispánico Preclásico mesoamericano 220px|miniaturadeimagen|izquierda|Pinturas rupestres de Peñas de Cuxtepec en San Miguel Allende, municipio de Tepeapulco; según arqueólogos datan de unos 2000 a. C. El Periodo Preclásico abarca aproximadamente desde 2500 a.C., fecha probable de la elaboración de la primera cerámica mesoamericana; hasta el 200 d. C., en que se consuma la caída de Cuicuilco y tiene lugar el florecimiento de Teotihuacán. Durante este periodo los grupos humanos pasaron de nómadas a sedentarios; iniciaron la agricultura y la producción de cerámica.

La explotación de la obsidiana cobró relieve, como en los yacimientos de la Sierra de las Navajas. Restos valiosos de esta época se encuentran en Apan, Tulancingo de Bravo, Pachuca de Soto y Tepeapulco. Las primeras evidencias de estratificación social en Hidalgo se han encontrado en La Loma en el municipio de Tepeji del Río de Ocampo.

Clásico mesoamericano miniaturadeimagen|derecha|220px|Sierra de las Navajas este lugar constituía uno de los principales yacimientos de obsidiana del centro de México, que abasteció a las culturas teotihuacana (100 a. C.‒650 d. C), tolteca (950‒1100 d. C.) y mexica (1325‒1521 d C.).

El Período Clásico abarca de los años 200 al 900 d. C. Normalmente, el clásico mesoamericano es caracterizado como la etapa en que las artes, la ciencia, el urbanismo, la arquitectura y la organización social alcanzaron su cúspide. Se trató de una época dominada por la presencia de Teotihuacán en toda la región, y que la competencia entre los diferentes estados mesoamericanos provocaba continuas guerras.

Cultura teotihuacana miniaturadeimagen|derecha|220px|Pirámide el Tecolote en Xihuingo que tuvo su máximo esplendor en el Clásico Temprano.

La cultura teotihuacana extendió su influencia a las poblaciones ubicadas en el estado de Hidalgo, particularmente a Chingú, localizada entre Atitalaquia y Tlaxcoapan, Pahñú en Tecozautla, Xihuingo en Tepeapulco, Zazacuala en Santiago Tulantepec de Lugo Guerrero y Huapalcalco en Tulancingo de Bravo.

En Xihuingo, palabra que se deriva de Xihutl-co, es decir, "Lugar del Año", y por extensión, "Lugar donde se Calcula o se Registra el Año". La ubicación cronológica principal de este sitio es del 200 a 600 d. C. Se considera que la zona fue un asentamiento comercial para la distribución de productos del Altiplano Central de México a la Costa del Golfo y viceversa.

La zona de Chingú fue utilizada para la agricultura y para la producción de cal; esta zona arqueológica tenía 250 ha. La traza urbana de Chingú, parte de un centro donde se localiza el templo principal y hacia los rumbos cosmogónicos se localizan cuatro barrios principales; un gran espacio donde se distribuyen edificaciones de distintos tipos: templos menores, palacios y conjuntos habitacionales.

En Zazacuala se han encontrado restos de cerámica y figuras de culturas más antiguas que se hallaron, según datan del preclásico y del clásico. Entre los monumentos importantes que existieron en el sitio fueron la Pirámide del Ahíla que fue destruida en 1939-1940, el único testimonio que quedó fue una fotografía tomada por Roberto Ocádiz.

Epiclásico mesoamericano 220px|miniaturadeimagen|izquierda|Huapalcalco la ubicación cronológica de este sitio es del Cenolítico Inferior 10000 a 7000 a. C., el Clásico temprano del 100 a. C al 350 d. C., y el auge del sitio fue en el Epiclásico del 700 a 900 d. C.

El Período Epiclásico, es el comprendido entre el año 650 y el 1000 d. C., en la transición entre el ocaso de Teotihuacán y las migraciones chichimeca al Altiplano central. Para el extremo poniente del Valle del Mezquital, hacia el Epiclásico y principios del Postclásico coexisten en la región asentamientos vinculados, por un lado, con el sur de Querétaro y el Bajío, y por otro, con la región Tula.

Cultura xajay 220px|miniaturadeimagen|derecha|Pahñú o Pañhú se deriva del