La contrapropaganda es un modo de comunicación compuesto por métodos aplicados y mensajes transmitidos para combatir la propaganda que trata de influir en las acciones o perspectivas entre un público determinado. Está estrechamente conectada a la propaganda ya que ambas emplean a menudo el mismo proceso para difundir procedimientos a una audiencia específica. La contrapropaganda se diferencia de la propaganda en tanto que aquella es defensiva y sensible para identificarla. Además, la contrapropaganda consta de varios elementos que la alejan de la propaganda y aseguran su eficacia en contra de mensajes propagandísticos.

Definición La contrapropaganda y la propaganda guardan una relación simbiótica. La contrapropaganda a veces se emplea para poder contrarrestar la propaganda existente y de este modo, se entiende que la primera exige una clara comprensión de la última. Tanto profesionales y académicos han propuesto varias definiciones para el concepto de propaganda. Para mejor comprensión, este artículo reconoce la explicación propuesta por Garth Jowett y Victoria O'Donnell que definen la propaganda como "el intento deliberado y sistemático para dar forma a las percepciones, manipular cogniciones y dirigir el comportamiento para lograr una respuesta que promueva la intención deseada del propagandista". [Garth Jowett and Victoria O'Donnell, Propaganda and Persuassion] en 4th ed. Sage Publications, 7. En la práctica, la propaganda consiste en comunicar un mensaje controlado a un público objetivo. Del mismo modo, la contrapropaganda se utiliza para comunicar un mensaje que describa la propaganda como una farsa e instruye a la audiencia para pensar o actuar de manera que contrarreste el mensaje de la propaganda. Para que la contrapropaganda sea eficaz, debe captar el mismo público que el mensaje original de la propaganda y emplear con frecuencia los mismos métodos. Sin embargo, la contrapropaganda es única en cuanto a su fidelidad con los mensajes factuales, y su existencia como un esfuerzo reaccionario. Desde que la contrapropaganda ha tratado de contrarrestar los mensajes de la propaganda, no se puede emplear antes. La contrapropaganda, sin embargo, comparte algunos de los principios de la propaganda en lo que se refiere a la dirección que toman los elementos que influyen principalmente en el público. [Jacques Ellul, Propaganda: The Formation of Men's Attitudes, New York: Vintage Books, 33-36.

Las definiciones que existen de contrapropaganda difieren en su prescripción de métodos e intenciones específicas. Para ilustrarse, Herbert Rommerstein, exdirector de la Oficina de Desinformación Soviética de contador y Medidas Activas en la Agencia de Información de Estados Unidos, define la contrapopaganda como “respuestas cuidadosamente preparadas para falsificar propaganda con el propósito de refutar la desinformación y debilitar así al propagandista." [Herbert Romerstein, "Counterpropaganda: We Can't Do Without It,"] en Waller, ed., Strategic Influence: Public Diplomacy, Counterpropaganda and Political Warfare (IWP Press, 2008), 135. Su definición explica las intenciones de la contrapropaganda de contrarrestar la propaganda y debilitar así a los propagandistas. Los conocimientos de Römerstein están probablemente influenciados por su experiencia profesional para contrarrestar la propaganda soviética, que fue transmitida a los Estados Unidos a través de una variedad de medios. En comparación, el coronel Garrison, cuya investigación se centra en los medios de comunicación como método de propaganda y diplomacia pública, ofrece una definición más detallada de la contrapropaganda. Definió la contrapropaganda como “acciones para desacreditar el adversario uso de los medios de comunicación para apoyar sus objetivos nacionales, influyendo en las opiniones, emociones, actitudes, o el comportamiento de los Estados Unidos y la audiencia amistosa." [WC Garrison, Colonel, U.S. Army, "Information Operations and Counter-Propaganda: Making a Weapon of Public Affairs," (Strategy Research Project, U.S. Army War College, 1999), http://www.dtic.mil/dtic/tr/fulltext/u2/a363892.pdf (consultado el 4 de abril de 2012), 5. El objetivo de esta definición son las acciones para desacreditar el uso de los propagandistas en los medios de comunicación. La contrapropaganda se caracteriza por el uso de los medios de comunicación y por su intento de minar a la competencia, la cual utiliza de forma tendenciosa los mismos medios. Las diferencias en las dos definiciones señalan que la contrapropaganda se define mejor si tenemos en cuenta su operatividad, así como la perspectiva que tiene de la propaganda el que la define. Ambas definiciones juntas ilustran, claramente, la relación simbólica que existe entre estos dos conceptos. Además, se suelen describir como una forma concreta de comunicación que trata de influir en un público determinado. Por tanto, la contrapropaganda tan solo trata de desacreditar una acción o pensamiento incluidos en algún mensaje de propaganda que se haya transmitido con anterioridad.

Características de la contrapropaganda Aunque la contrapropaganda tenga características similares a la propaganda, también posee rasgos particulares que permiten que su empleo sea eficaz.

Basada en la verdad

Mientras que los mensajes de la propaganda no siempre son ciertos, la contrapropaganda eficaz difunde únicamente la verdad. [Herbert Romerstein, "Counterpropaganda: We Can't Do Without It,"] en Waller, ed., Strategic Influence: Public Diplomacy, Counterpropaganda and Political Warfare (IWP Press, 2008), 137.[Paul A. Smith Jr, On Political War,], Washington, D.C.: National Defense University Press, 1989), 7. De hecho, la contrapropaganda se entiende como "la oposición veraz y honesta" a la propaganda adversaria.[WC Garrison, Colonel, EE.UU. Army, "Information Operations and Counter-Propaganda: Making a Weapon of Public Affairs," (Strategy Research Project, U.S. Army War College, 1999), http://oai.dtic.mil/oai?verb=getRecord&metadataPrefix=html&identifier=ADA363892 (acceso abril 4, 2012),6. La contrapropaganda comunica mensajes veraces por razones morales y prácticas. Durante la Guerra Fría, los Estados Unidos se ganaron la reputación de "narradores de la verdad" por haber difundido la verdad que refutaba la propaganda soviética, mientras que estos últimos fueron apodados como "narradores de la mentira" [Herbert Romerstein, "Counterpropaganda: We Can't Do Without It,"] en Waller, ed., Strategic Influence: Public Diplomacy, Counterpropaganda and Political Warfare (IWP Press, 2008), 136. Herbert Romerstein sostiene que el uso de contrapropaganda basada en la verdad de EE. UU. hizo que se viera que eran honestos, mientras que el uso de declaraciones falsas por parte de la Unión Soviética desacreditó sus mensajes. De este modo, el ejemplo de la Guerra Fría muestra cómo un mensaje falso se refuta al revelarse la verdad. En la práctica, se podría demostrar que un mensaje de contrapropaganda falso, elaborado de forma intencionada o bien por error, es tan tendencioso como la propaganda a la que busca oponerse. Así pues, revelar la verdad fortalece la eficacia de la contrapropaganda y debilita la propaganda de los que resultan ser unos mentirosos. Utilizar mensajes falsos en la contrapropaganda no sería eficaz, ya que no se conseguiría refutar de forma adecuada el mensaje de la propaganda. El hecho de descubrir un mensaje de contrapropaganda falso o de intentar influir a través de una mentira también dañaría la reputación del emisor y reduciría su capacidad para contrarrestar de forma eficaz los próximos mensajes de propaganda.

Segunda Guerra Mundial: la masacre de Nemmersdorf

La contrapropaganda basada en información falsa no resulta eficaz a la hora de refutar los mensajes de la propaganda. Esta premisa se ilustra mejor con los intentos fallidos de los EE. UU. de contrarrestar las declaraciones de Alemania sobre las atrocidades que la Unión Soviética cometió en Nemmersdorf, Prusia. Cuando los alemanes expulsaron a los soviéticos de la ciudad de Nemmersdorf en octubre de 1944, se encontraron veinticuatro muertos, entre ellos: doce mujeres, dos jóvenes, un bebé, seis ancianos y tres estudiantes; además, la mayoría de las mujeres y adolescentes fueron violadas. La unidad de propaganda nazi, llamada "Escorpión", lanzó una panfletaria y envió una carta al general Eisenhower para exponer las acciones de los soviéticos a los estadounidenses, quienes eran aliados de la Unión Soviética por aquel entonces. Como respuesta, Estados Unidos lanzó también una panfletaria y publicó un artículo el 1 de marzo de 1945, número de expedición 49 de su folleto o periódico Frontpost titulado "Keine Rache" (Ninguna Venganza), en el que se citaban las negaciones soviéticas sobre dichos crímenes.[Frontpost, Nachrichten für Deutsche Soldaten, Herausgeber: Die Amerikanischen Truppen in Westeuropa,] No. 1 (Marzo 1945), 3 en Waller, ed., Strategic Influence: Public Diplomacy, Counterpropaganda and Political Warfare (IWP Press, 2008), 144-145. Los mensajes falsos de la contrapropaganda estadounidense no consiguieron oponerse de forma eficaz a la propaganda alemana, y por lo tanto no lograron cambiar la perspectiva que Alemania tenía hacia la Unión Soviética. La campaña de contrapropaganda tampoco ayudó a reforzar la reputación de la honestidad estadounidense entre los soldados alemanes. Así, cuando se descubre una contrapropaganda fraudulenta se daña la reputación del emisor y se limita su capacidad de contrarrestar próximas propagandas.

thumb|250px|Alemanes muertos en Nemmersdorf, octubre de 1944, Archivo Federal Alemán

Claridad

Los mensajes contrapropagandísticos que dependen de términos o conceptos que no se conocen universalmente no consiguen comunicarse de forma adecuada con el público determinado, y por lo tanto resultan ineficaces en su lucha contra la propaganda. Lo más eficaz a la hora de contrarrestar los mensajes de propaganda es el uso de términos comprensibles que transmiten con claridad el mensaje de contrapropaganda.

“Rendición incondicional” en la Segunda Guerra Mundial

Lo contrario es igualmente cierto. El uso de la frase “rendición incondicional” en la Segunda Guerra Mundial es un excelente ejemplo de la importancia de la claridad. La frase transmite imágenes escalofriantes de los alemanes y los japoneses. Algunos expertos sugirieron que la frase causaría mayor resistencia contra los aliados, porque la audiencia a la que iba dirigido no captaba de forma clara el mensaje que se quería transmitir. La confusión hizo que EE. UU. y Gran Bretaña tuvieran que explicar el mensaje, y el resultado fue que se redujera su eficacia.[Herbert Romerstein, "Counterpropaganda: We Can't Do Without It,"] en Waller, ed., Strategic Influence: Public Diplomacy, Counterpropaganda and Political Warfare (IWP Press, 2008), 141-142.

Mensajes de coalición en Irak

Andrew Garfield explicó que los mensajes de la Coalición en Irak se referían habitualmente a insurgentes “anti-iraquíes”, lo que causó la ambigüedad en los mensajes de contrapropaganda de la coalición. La frase no coincidía suficientemente con las descripciones que varias comunidades iraquíes ofrecían de los insurgentes. Como resultado, la frase fracasó al transmitir el mensaje que la coalición deseaba comunicar.[Andrew Garfield, "Recovering the Lost Art of Counterpropaganda: An Assessment of the War of Ideas in Iraq"] in Waller, ed., Strategic Influence: Public Diplomacy, Counterpropaganda and Political Warfare (IWP Press, 2008), 184-185. Los mensajes de contrapropaganda que necesitan explicaciones que aclaren, no comunican adecuadamente el mensaje previsto y por consiguiente fracasan al oponer propaganda.

Conocimiento de la audiencia