Los aspectos sociales de la televisión son influencias que ha tenido este medio en la sociedad desde sus inicios. Las ciencias de la comunicación han aceptado sin discusiones la creencia de que este impacto ha sido impresionante desde sus orígenes. Sin embargo, hay mucha disputa sobre cuáles son esos efectos, la seriedad de sus repercusiones y si estos efectos son más o menos evolutivos con la comunicación humana.

Aspectos positivos

Hipótesis de sustitución social

Estudios recientes han revelado que los individuos que sufren aislamiento social pueden usar la televisión para desviar los sentimientos de soledad y de exclusión social.Butler, Fionnuala, Cynthia Pickett. “Imaginary Friends.” Scientific American. Scientific American Magazine. 28 de julio de 2009. Web. 26 de marzo de 2010. http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=imaginary-friends Para ello, crean lo que se denomina una “relación parasocial” o una “relación ficticia” con los personajes de sus series de televisión y películas favoritas. Así como una persona crea un vínculo con otra cuando pasan tiempo juntas e intercambian ideas y opiniones cara a cara, en estas pseudorelaciones el individuo forma un lazo emocional con personajes televisivos a los que se aferra y con los que se involucra en sus vidas como si fueran amigos íntimos. De esta forma, el individuo puede satisfacer el deseo de establecer relaciones significativas y el de adaptarse a la sociedad. Jaye Derrick y Shira Gabriel, de la Universidad de Búfalo, y Kurt Hugenber, de la Universidad de Miami, han demostrado que cuando un individuo es incapaz de interactuar con personas reales se refugia en su programa de televisión favorito y así se muestra menos proclive a mostrar sentimientos de soledad.

A este fenómeno lo han denominado “Hipótesis de sustitución social”. Además, cuando un bache como una pelea o una discusión afecta a una relación personal, ver la serie de televisión preferida actúa como amortiguador y evita que el individuo padezca baja autoestima y se sienta desubicado debido a esa amenaza que se percibe en cada discusión. Al proporcionar un sustituto temporal para la aceptación y pertenencia a un grupo, la televisión ayuda a aliviar los sentimientos de depresión y soledad cuando no existen ese tipo de relaciones. Este beneficio es una consecuencia positiva de ver la televisión, ya que contrarresta el daño psicológico causado por la exclusión social.

Ventajas educativas

Varios estudios han descubierto que la televisión educativa tiene muchas ventajas. Media Awareness Network explica en el artículo The Good Things about Television (Las cosas buenas de la televisión), que la televisión puede ser una herramienta de trabajo muy poderosa y efectiva para los niños, si se usa con sentido común. El artículo afirma que la televisión puede ayudar a la gente joven a descubrir cuál es su lugar en la sociedad, a desarrollar relaciones más cercanas con sus amigos y familiares, y a comprender los aspectos sociales complejos de la comunicación. Dimitri Christakis cita estudios en los cuales aquellos que vieron “Barrio Sésamo” y otros programas educativos cuando eran preescolares obtuvieron mejores resultados académicos, leían más libros, le dieron más valor al logro y fueron más creativos. Del mismo modo, mientras aquellos que estuvieron expuestos a modelos negativos sufrieron; aquellos expuestos a modelos positivos se comportaron mejor.

Aspectos negativos

La realidad simbólica que representa la televisión en sus programas de entretenimiento y sobre todo en sus espacios llamados informativos, termina siendo percibida como el verdadero mundo real para aquellas personas que pasan demasiado tiempo viendo TV. Ver teoría del cultivo.

Dado su gran poder simbólico, su gran presencia, en hogares, centros de hostelería, paradas de transporte público, aeropuertos, hospitales, etc. El prestigio y reconocimiento del que disfrutan los que en ella aparecen, y su gran capacidad de repetir mensajes durante 24 horas al día, tiene el poder y el peligro de ser utilizada como maquinaria propagandística y de marketing para implantar ideas negativas y productos innecesarios en la sociedad, que deterioran y perjudican la convivencia y debilitan nuestras libertades.

Existen muchos términos peyorativos para la televisión, como “caja idiota” o “niñera electrónica” (como se la conoce en algunos países de Latinoamérica) que muestran el desdén que mucha gente profesa a este medio. Newton N. Minow habló del “vasto páramo” que eran los programas de televisión de aquel entonces el día de su discurso en 1961.

Desde el sistema judicial de los Estados Unidos han llegado quejas sobre la influencia social de la televisión, donde investigadores y fiscales denuncian lo que ellos denominan "efecto CSI". Protestan de que, debido a la popularidad y las considerables audiencias de CSI y sus derivados, los jurados hoy en día esperan verse “deslumbrados” y absolverán a los criminales de los cargos a no ser que se presenten con pruebas físicas impresionantes, incluso cuando la acusación presente una motivación, un testimonio o la falta de una coartada.Van Zandt, Clint (MSNBC analyst & former FBI profiler), 4:21 p.m. ET 3 Aug, 2005, "The Real World vs. the CSI Syndrome," msnbc.msn.com, consultado el 27 de octubre de 2007, http://www.msnbc.msn.com/id/8802371/

A la televisión también se le ha atribuido cambiar las normas de corrección social, no obstante, la dirección y valor de este cambio son motivo de disputa. Al escribir sobre la televisión en 1960, Milton Shulman dijo que “los dibujos animados muestran vacas sin ubres y ni siquiera los silencios están embarazados”, y observó que las vulgaridades en el aire estaban muy mal vistas. Shulman sugirió que, incluso durante los 70, la televisión estaba esbozando las ideas de corrección y adecuación en los países donde se emitía. Afirmó que, como un medio particularmente “omnipresente y generalizado”, la televisión podía crear una cómoda familiaridad y una aceptación del lenguaje y de comportamientos antes considerados como inaceptables. La televisión, además de influenciar a sus espectadores, provoca como respuesta que la imiten otros medios de comunicación que compiten contra ella en su lucha por mantener el ritmo y retener a sus espectadores o a sus lectores.Shulman, Milton (1973) The Ravenous Eye, Cassell and Company, pág. 277.

Según un estudio publicado en 2008 conducido por John Robinson y Steven Martin de la Universidad de Maryland, las personas que no están satisfechas con sus vidas pasan un 30% más de tiempo viendo la televisión que aquellas que lo están. La investigación se realizó con 30.000 personas durante el periodo entre 1975 y 2006. Esto contrasta con un estudio previo, que indicaba que ver la televisión era el momento más feliz del día para algunas personas. Basándose en este estudio, Robinson observó que los efectos placenteros de la televisión pueden compararse a una actividad adictiva, ya que producen “placer momentáneo pero miseria y arrepentimiento a largo plazo".

Efectos psicológicos

Existe la teoría de que, cuando una persona juega a videojuegos o ve la televisión, los ganglios basales del cerebro se vuelven muy activos y se segrega dopamina. Algunos científicos creen que esa liberación en grandes cantidades reduce la cantitad de neurotransmisores relacionados con la motricidad, la percepción del dolor y el placer y la formación de sentimientos (aunque esta idea no tiene muchos seguidores en el campo de la Psicología). Por otra parte, un estudio llevado a cabo por Herbert Krugman desveló que cuando los telespectadores están frente a la pantalla, el hemisferio derecho del cerebro está dos veces más activo que el izquierdo, lo que provoca un estado de hipnosis.Moore, W. Television: Opiate of the Masses., 2004 Familyresources.com Temer mucho daño a la cabeza

Efectos físicos

Mediante los estudios en niños y en adultos se ha descubierto una relación entre el número de horas dedicadas a ver la televisión y la obesidad. Un estudio halló que, en los niños, ver la televisión disminuye más el índice metabólico que estar en reposo. El autor John Steinbeck describió a los televidentes: "He observado los síntomas físicos de ver la televisión tanto en niños como en adultos. La boca y los labios se abren; los ojos parecen como hipnotizados o atontados; la nariz moquea bastante más de lo normal; la columna vertebral se acomoda y los dedos, lenta y metódicamente, tamborilean sobre los diseños de los muebles brocados. Tal es el estado de semiconsciencia que uno se pregunta hasta qué punto está calando en el cerebro el mensaje de la televisión".Steinbeck, John. The Reporter,10 de marzo de 1955

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que los niños menores de dos años no deberían ver la televisión y que los niños de dos años en adelante deberían verla de una a dos horas como mucho. Los niños que ven la televisión más de cuatro horas al día tienen más probabilidades de padecer sobrepeso.

Ver la televisión y otras actividades sedentarias provocan un mayor riesgo de sufrir un infarto.Inactivity Is Harmful, Even With Trips to the Gym,

Presuntos efectos

Legisladores, científicos y padres de familia debaten sobre cómo repercute la violencia televisiva en los espectadores, especialmente en los jóvenes. Sin embargo, los trabajos de investigación de los últimos cincuenta años que se han centrado en el efecto de la televisión en el desarrollo emocional y social de los niños todavía no han conseguido cerrar este debate.

Varios investigadores han afirmado que las pruebas confirman una clara relación causal directa entre la violencia en los medios de comunicación y la violencia social. Sin embargo, otros autores observan problemas metodológicos significativos con la literatura y discordancia entre el crecimiento de la violencia en los medios y el descenso del índice de delincuencia en los Estados Unidos.

En 2002, un artículo en la revista de divulgación científica Scientific American sugería que ver la televisión de forma compulsiva, la adicción a la televisión, era como cualquier otra adicción. El artículo estaba respaldado por una investigación basada en informes sobre síndromes de abstinencia entre familias que se vieron obligadas a dejar de ver la televisión por determinadas circunstancias. No obstante, este punto de vista todavía no ha recibido una aceptación generalizada entre todos los investigadores, y la “adicción a la televisión” no es una condición diagnosticable según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Un estudio longitudinal de Nueva Zelanda que involucró a 1000 personas (desde niños hasta personas de 26 años de edad) ha demostrado que “ver la televisión durante la infancia y la adolescencia se asocia con un bajo nivel educativo a los de 12 años de edad”. El mismo documento articuló que había una relación negativa significativa entre el tiempo dedicado a ver la televisión al día siendo un niño, y los niveles educativos a los 26 años: cuanto más tiempo pasara un niño viendo la televisión entre los 5 y 15 años, era menos probable que tuviera un título universitario a los 26 años. Sin embargo, investigaciones recientes (Schmidt et al. 2009) indican que, al contrario de la idea anterior, una vez entran en juego otros factores, ver la televisión no parece tener ningún efecto sobre el rendimiento cognitivo. Sin embargo, este estudio solo se limitaba al rendimiento cognitivo en la infancia. Numerosos estudios también han investigado la relación entre ver la televisión y las calificaciones en la escuela.